Calma

 

Calma.
El corazón no es dado.

Aun el  jardín 
rinde culto a mi nombre.

Soy  oropel
e incansables se ajustan
en mi  mieles soñadas.

Encausante  Señor
invencible asentó.

De ti parten raudas lanzas 
creadas en tu Amor
para herir el orgullo del mundo.

Indomable me recorro.

Has puestos corazones a mis pies.

Se me han entregados  tesoros celestes
         para multiplicarles en la tierra
         para sentar mi huella en el pasado
         y de allí 
compenetrarme en el Creador
quien suave acallara mis sueños


Ricardo Muñoz - Rimuz


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