Calma.
El corazón no es dado.
Aun el jardín
rinde culto a mi nombre.
Soy oropel
e incansables se ajustan
en mi mieles soñadas.
Encausante Señor
invencible asentó.
De ti parten raudas lanzas
creadas en tu Amor
para herir el orgullo del mundo.
Indomable me recorro.
Has puestos corazones a mis pies.
Se me han entregados tesoros celestes
para multiplicarles en la tierra
para sentar mi huella en el pasado
y de allí
compenetrarme en el Creador
quien suave acallara mis sueños
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