Yo he llevado la vida cotidiana de un ciudadano de clase media de un país
sudamericano con las fluctuaciones normales de la misma para el mismo.
Nací en Bucaramanga Colombia en septiembre de 1.955,
actualmente resido en su capital, Bogotá. Estoy felizmente casado desde 1.975, y soy
orgulloso padre de dos hijas nacidas en los años 1.976 y 1.979.
Así conformado el núcleo de nuestra familia, ella es un
grupo donde prima el amor y la armonía entre sus miembros, sentimientos los cuales
procuramos también proyectar y recibir de nuestro entorno.
Graduado en administración de empresas en el año 1.979,
soy un lector poco mas o menos asiduo aunque bastante desmemoriado. De siempre fui un
escritor en ciernes solo realizado en los últimos diez años de mi vida, en donde primero
halle la poesía, y ya en el ultimo par de años a llegado junto a ella una etapa de
reflexión filosófica sobre nuestro ser.
Mi principal pensamiento, del cual parte mi idea de
construir el Web para difundirla, es ver como ahora están dadas las condiciones para
desarrollar una nueva visión sobre nuestra espiritualidad lejos de cualquier duda, o
cualquier canto al temor para encontrarla.
En mi visión, lo espiritual esta presente en todo lo
existente, y responde a unas leyes claras y definidas, tal como son las leyes físicas que
rigen la materia de nuestro universo.
Por lo tanto, ni nosotros los seres humanos, ni ningún
otro ser o cosa, puede abstraerse del cumplimiento de estas leyes, donde el
cumplimiento inexorable de estas leyes, nos llevan a retornar a todos y todo lo existente
a una unidad preexistente perdida, la cual tiende por si misma a restablecerse sin perder
nuestra individualidad.
Nuestra tarea en esta visión, es reconocernos como parte
de esta unidad espiritual en nuestra individualidad, y buscar, descubrir, aclarar, y
aprovechar estas leyes espirituales (las cuales están dadas para ello), para acercarnos a
esta realidad.
Como pueden ver, no hay nada especial en mi, lo único que
pudiera ser digno de mención sin que ello signifique ningún don (dado de que todos
estamos destinados a ello), es mi deseo de procurar seguir este camino trazado, y en mi
caminar dejar las huellas de mis palabras, esperando que otros por concordancia, o por
divergencia de las mismas, puedan servirse de ellas, para a su vez seguir, y clarificar
sus propios pasos, los cuales no me cabe duda; tienden todos al final a la unidad.
Enero del 2.000
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