Propositos

 

He estado en estos días encaminándome a mi mismo a lograr conseguir un pequeño proposito personal. El proposito, el cual he venido materializando, es la construcción de un sitio Web donde compartir con otros mis escritos, deseando de igual modo, hacer de este espacio una plaza abierta, donde cada visitante pueda al aportar en la construcción del ella, considerarla como una extensión de su propio hogar.

La idea, es que este sitio sirva para el intercambio de las visiones espirituales presentes en cada uno de los participantes en el mismo, aprovechando así la comodidad de compartir con amigos físicamente lejanos, pero aunados por estas similares inquietudes.

En cada uno de los interesados en el tema espiritual, se ve como afloran permanentes inquietudes sobre la esfera de cómo resolver nuestro por que. Estas inquietudes, de no ser por el medio cibernético, la mayoría de las veces quedarían parcialmente irresueltas, al no contar en la cercanía física con quien contar para dilucidarlas, y por tanto, insatisfecho nuestra permanente deseo de profundizar sobre el tema, e insacio nuestro deseo de desarrollar nuestro potencial trascendente. De aquí la importancia de contar en Internet con sitios destinados a este proposito.

Yo en mi participación como huésped de muchas casas cibernéticas he podido realizar el proposito de profundizar sobre la propia potencialidad trascendente. Ahora como un paso mas en la búsqueda de esta trascendencia , y en el dejar de esta su huella; he logrado poner los cimientos del sitio Web: www.rimuz.com.bi , el cual esta aún en pleno proceso de crecimiento, y el cual con seguridad, como todo sobre la tierra, también tendrá marcado su final como lo tiene marcado todo en la vida. Mientras llega este momento ineludible, estará en el marcado mi deseo de compartir vivencias junto a amigos con inquietudes similares, las cuales serán resueltas para cada uno en la dirección que le indique su propia conciencia; mas al compartir estas diferentes visiones, dará como resultado para cada uno, una mayor profundidad en la propia búsqueda.

Apartándome de este proposito mío particular y especifico. Sirva este de ejemplo para el análisis de cómo se logran materializarse nuestros anhelos, cuando en su crecimiento se dan varias etapas para llegar a tener el feliz termino pensado por nosotros para los mismos.

Existe un ligamento conducente el cual lleva a convertir nuestros anhelos en sueños, nuestros sueños en metas, nuestras metas en objetivos, y nuestros objetivos en hechos, para partiendo nuevamente de estos hechos, continuar el proceso indefinidamente, repitiéndose en un ciclo de permanente retroalimentación entre sus pasos.

Somos nosotros quienes marcamos nuestro propio ritmo de desarrollo en la vida mediante este proceso, por lo que debemos procurar identificar las etapas del mismo, para de esta manera estar siempre satisfechos con nuestras realizaciones.

Esta cadena lógica ya anotada, es el camino que le permite al ser humano su desarrollo personal, y por ende su crecimiento espiritual. Cada uno de nosotros puede seguirla y lograr de esta forma la materialización de sus deseos.

Empezando por el anhelo como la etapa inicial, este es en nosotros algo se puede decir casi una percepción corporal indefinida, e incierta; el es en si un sueño sin cara reconocible, es una manifestación de nuestro inconsciente hablándonos de alguna carencia incierta. Nosotros mediante la reflexión como un actuar positivo, logramos darle una cara especifica a este anhelo, convirtiéndose así en un sueño con una cara y un perfil si no reconocible en sus detalles, si cuantificable en términos de palabras y de imágenes.

Una vez vemos la difusa cara de nuestro sueño, podemos convertir los sueños en metas, en este paso, definimos claramente el sitio a donde queremos llegar con nuestra acción.

Trazada una meta o proposito general, es nuestra tarea darle cuerpo mediante el planteamiento de objetivos particulares. Se trata de no querer alcanzar la meta en un solo paso, la idea es ir planeando cual será cada uno de nuestros pasos, y hacer encajar el caminar de los mismos, en el rumbo trazado para lograr nuestra meta global.

La consecución de nuestros objetivos, los cuales hemos planeado paso a paso en cuanto a la forma de obtenerlos mediante la consecución de los recursos para lograrlos, es en si ya la realización de los hechos.

Cada uno de estos pasos necesarios en la consecución de los propósitos, nos da sus propias satisfacciones. Al encadenar la consecución de diferentes propósitos, logramos estar en cada momento en cada uno de los pasos necesarios en la materialización de estos hechos y en un permanente estado de satisfacción personal.

Es importante que cada paso que demos en la consecución de nuestros propósitos sea viable, para ello hay que dividir el caminar en pasos pequeños, los cuales puedan irse acometiendo sin mayores problemas, de modo que al dar cada paso, el siguiente pueda darse con un grado menor de dificultad.

Es igualmente importante que nuestros propósitos vayan guiados al objetivo de la propia realización, y que esta se de dentro de un marco de realización global de nuestro entorno. Nada logramos si nuestra realización conlleva la destrucción de otros, a los cuales no logramos hacer encajar en nuestros propósitos.

Este proceso, se puede materializar, tanto en propósitos materiales, como en los de carácter estrictamente trascendente o espiritual. El problema en todo este proceso es que en forma normal, las personas no quieren aplicar un decidido esfuerzo para procurarse propósitos y buscar la forma de llevarlos a cabo.

Muchas personas, simplemente quieren muchas cosas pero que todas ellas vengan a ellos sin la ayuda de su propio esfuerzo. Muchas personas esperan que sus familias les den, que su gobiernos les den, que otros les den, que un dios benefactor les de, y todo ello simplemente por que ellos tienen centrado en su cabeza que son dignos de exigir y recibir todo tipo de daciones, pero siempre sin poner su empeño en lograr la consecución de sus propósitos.

Tanto obra erradamente quien así actúa, como quien en su actuar solo ve la realización de los propios propósitos personales, sin tener en cuenta la satisfacción de los justos anhelos mostrándose en su entorno. Ambas actitudes llevan a modelos extremos: de paternalismo por un lado, y de lucha visceral por el otro, ninguna de estas formas de actuar terminara ayudando a levantar a nuestro alrededor un ambiente mas amable y satisfactorio.

Solo mediante el esfuerzo individual y comunitario puede lograrse el desarrollo de modos de vida mas dignos para todos.

Busquemos nosotros que este sea nuestro actuar.

 

Ricardo Muñoz


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