Por estos días, cada uno de nosotros, lee en
los periódicos, o escucha en cualquier medio, una innumerable cantidad de columnas y
visiones de destacados cronistas, bien sea haciendo el balance de una parte del hacer
humano en un periodo del pasado inmediato, sea el milenio, el siglo, o la década, o bien
sea, proyectando sus visiones para un periodo semejante, con buenos vaticinios, o con
esperadas catástrofes, según sea el talante de cada autor.
Yo, para no quedarme fuera de esta prodigiosa alharaca
milenaria, y para evitarme el disgusto de pasar inadvertido en tan importante ocasión,
pongo mi grano de arena en el ostentoso gasto de tinta y de bies con una idea, la cual,
personalmente no he encontrado expuesta aún en ningún medio, y de la cual no pretendo
ser el autor, ni lucrarme de la misma, pero por lo menos si espero, que dentro de dos mil
años, en la próxima celebración del nuevo bimilenio, sea el anonimato de la idea
endosado a la humanidad entera, por haber retornado el conteo de los años nuevamente a
cero.
Tal vez ya algunos en este momento empiecen a tacharme de loco,
o de soberbio, o de quijote ridículo, o de cínico excelso. Ellos seguramente no ven
ningún efecto practico en el volver el conteo de los años nuevamente a cero,
seguramente, los que mas lleguen a molestarse con mi idea sea la cristiandad entera, al
fin y al cabo, el conteo vigente en occidente, que este año llega a los dos mil años,
parte el tiempo en antes de y después de Jesús; pero vamos cristianos que la cosa no es
con vosotros. Mi idea es unificar de una vez por todas, todos los calendarios humanos, sea
de Cristianos, Judíos, Musulmanes, Chinos, y cuantos mas calendarios anden deambulando en
almanaques sobre el mundo. Mi idea es reunirlos a todos de una vez por todas y empezar
nuevamente el conteo a partir de cero.
Bueno, y si hay un nuevo cero, pues abra que poner alguna
referencia, ya no se podrá tener por referencia a Jesús, a Buddha, a Confucio, a
Muhammad. a Adán, o en fin a cualquiera de los maestros espirituales o hechos históricos
o míticos que dieron base a cada calendario (dejemme ponerlo así para darle un sabor
letrado a mi ignorancia), al fin y al cabo estos maestros, o estos hechos, no andaban
pensando en cambiar calendarios, ellos tenían cosas mas importantes que hacer que
enredarse en pequeñeces como la que hoy me ocupa y en la que otros quisieron perpetuar
sus nombres.
Yo, sin ser el autor de esta idea como mas adelante verán,
sino solo el expositor ante ustedes de la misma; como expositor de ella, tengo permiso de
patentarla, dado que esto es lo acostumbrado en las sociedades altamente consumistas,
donde todo puede expropiársele a la humanidad entera para favorecer a cada usurpador de
la propiedad humana amparados en un derecho hecho a su medida, y así lo haré antes de
que otro se me adelante y se robe el fruto de esta gestación. Mi patente, no la usaría
para enriquecerme, la patente de esta idea de obtenerla, pertenecerá por derecho propio a
toda la humanidad. Cuando vaya corriendo a la oficina de patentes para patentar este nuevo
año cero, no se cobraran regalías por su uso, como por ejemplo se cobra por el uso del
sello vaticano que simboliza el año santo católico del jubileo, ya es conocido como esta
patente vaticana le traerá al mismo pingues ganancias, al fin y al cabo los jubileos
siempre han tenido propósitos comerciales imbuidos en propósitos espirituales. Yo por el
contrario, cederé el uso de la mía gratuitamente a toda la humanidad y a todo otro ser
que llegue a entender su significado, tampoco exigiré unir al nuevo conteo las palabras
antes o después de Rimuz. Yo, como se que este nuevo calendario traerá beneficios
incontables a toda la humanidad, y queriendo ceder mi derecho de patente a favor del
mundo, solo me limitare a proponer sin imponerlo, que este nuevo calendario se uniera como
nueva referencia, a las palabras antes de, o después de, la naciente conciencia, o sea
ANC o DNC.
Ya se que algunos objetaran esta ultima parte pensando que
dentro de uno, cinco o veinte siglos, no se podrá decir naciente conciencia cuando se
llevaran cien, quinientos, o dos mil años de constante nacimiento; dejemme explicarles
como aquí radica uno de los grandes logros de esta idea, y es que: ¿No les parece a
ustedes una pesadez estrenar el tercer milenio o el siglo XXI, mas aún, cuando esto
equivocadamente se esta haciendo con un año de anticipación para hacerlo coincidir a la
imprevisión humana del Y2K como realzando nuestra torpeza?. Para mi, esto realmente es
nacer viejo y sin ideales de renovación. Que diferencia empezar nuevamente desde el año
cero, y así todos los años, donde todo esta por estrenar, y todo esta por hacer en medio
de ilusiones y festejos.
Y es que, yo realmente pienso que en el desarrollo de la
humanidad la mayor parte esta aún por hacer; por ejemplo: suprimir del mundo todas las
fronteras geográficas, religiosas, de raza, de genero, de sistemas económicos que dieron
y dan origen a tantas guerras, terminar sin empezar cualquier confrontación bélica,
dejar de creernos en lo espiritual poseedores de la verdad, terminar con el monopolio del
conocimiento patentado que enriquece a uno y empobrece a todos los demás, terminar con la
necesidad que muchos tienen de delinquir para poder sobrevivir o por el gusto de hacerlo,
terminar con el pavonearse de cualquiera de nosotros por tener o no tener, acabar con
cualquier sistema de poder impuesto a la fuerza a los otros, trabajar por un nuevo sistema
social donde la aceptación de todos sea natural por que a todos los comprende, y un
infinito etcétera de buenas ideas que a todos nos beneficiarían.
Bueno ya veo venir los gritos diciendo: callen a ese loco, o
las carcajadas de para quienes mi propuesta es tan solo un gozoso divertimento, o veo
también los semblantes del temor de quienes perderán por mi propuesta privilegios, (que
de estos últimos siendo pocos en numero son bastantes en apetencia), e igualmente veo, el
cínico desdén de quienes no se dan cuenta como mi propuesta esta cargada de cínico
desdén, el cual ellos jamas podrán tener entre sus manos; por que para que el desdén
sea plausible ha de estar encaminado a agrietar una visión erosionada que tercamente se
niega a caer, donde las manos que hoy la sustentan, quieren vendernos la idea de su
solides, cuando en la calle es fácil encontrarse a cada momento, ante mil y mas
injusticias impuestas en nombre del desarrollo y el crecimiento, claro que no dicen a
quien arropa este desarrollo y crecimiento, logrado en pocos a costa de poner en el frío
asfalto a los que el no comprende.
Ya para terminar dejemme decirles como los agentes Moler y
Esculy (o como se escriban sus nombres), protagonistas de los expedientes X, serie la cual
muchos creen una serie de ficción, cuando en la misma se produce el rizo de tratar a la
verdad como ficción, o igual pero al contrario en otros casos (siendo estos mas
frecuentes), donde el rizo vuelve a la ficción verdad. Moler y Esculy, ya han estado
trabajando (aún sin decidirse por apoyar o no en su gestión) en el llamado proyecto año
cero, cual ya les he confesado, no es idea mía, como tampoco es idea de un inexistente
extraterrestre de ficción como los que aparecen en los capítulos de expedientes X, sino
que, esta es idea parte de una sapiencia soberana mas allá de nuestra imaginación pero
justa a nuestro ser en nuestro entorno. Esta inteligencia, lentamente ha venido
difundiendo esta idea, así la difundió en el corazón mismo de la Nasa, donde los
famosos agentes vinieron a descubrirla, como también la deposito en mi corazón, y mi
corazón de ella hace eco, así lleguen a tratarme de desquiciado. Se como no estoy
equivocado, por eso no callo mis palabras; y mis palabras ya oídas por ustedes, seguirán
rondando a quien tenga el gusto o la desgracia de analizarlas, pero díganme ustedes, vale
o no la pena recapacitar, ¿Que es mejor?: ¿Desear a los demás un feliz nuevo milenio
como continuación de todo lo hasta aquí acaecido, o, desear para los otros un feliz año
nuevo cero donde todos los propósitos ya enunciados aquí, a favor del mundo y de la
humanidad empiecen a concretarse en la realidad, para no seguir aventándonos mas unos a
otros, tantas falacias como en las que hemos caído?
Por eso, desde lo mas profundo de mi corazón, yo les deseo en
este partir de año, tengan todos ustedes un feliz año nuevo cero, donde, así aún sigan
contando con sus antiguos almanaques, se llenen ustedes de esta nueva conciencia naciente
que seguirá naciendo por siempre, todos los años serán nuevamente un nuevo año cero,
así pasen otros dos mil años a partir de este nuevo cero, solo se trata de llegar a
asimilar este propósito, de ser conscientes de la unidad que a todos nos une y trabajar
por obtenerla.
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