Nube De Tormenta

 

Una nube de tormenta vino a cubrir mi corazón.

Son oráculos de tantos cielos prometidos rechazándome e invitándome a partir para dejar en paz sus cielos prometidos.

Y yo en mi intemperie junto a ellos queriendo mostrarles los favores recibidos para todos y que estos oráculos quieren marchitar.

De la redención se han adueñado. Es muy difícil escapar de sus apóstrofes.

Yo voy procurando guiar mis propios pasos sabiéndome en ello pasto de exclusiones dadas por maestros y profetas que beneméritos las dieron para sus tiempos y en su justa visión, y que fueron compiladas y sostenidas desde entonces con deseo de eternidad por el gusto de los hombres que les siguen.

Cuan difícil es escapar y cuan difícil es reunir las fuerzas para hacerlo. Las nubes de tormenta solo aprecian su propio amparo, descomedidamente olvidan a cualesquiera otro que no guste del sabor de su llamado de unicidad equivocada.

Mas el nombre de muchos busca la redención es por sus propias manos pero la nube les niega su propósito y consuelo.

Yo quiero el consuelo que mis propios brazos y obtener con mis propias fuerzas avenidas a la armonía el entender de la propia creación creciente.

Todos somos parte de esta creación sin exclusiones que radiante llama. A ella es a quien yo llamo cuando acuden a mi las nubes de tormenta mostrándome sus pasos que no son mis pasos.

Tú, la creación entera eres la armonía que se vivencia en el momento en que es llamada donde el cuerpo sucumbe gozoso. Eres el consuelo posible ante las nubes de tormenta anegadas en las señales limitadas de sus pasos que has puesto en ellas pero que hoy requieren ser abonados para dar una nueva floración.

A ti la creación entera te ruego la armonía siempre posible cuando mis fuerzas parecieran declinar ante las nubes de tormenta. Tu presta acudes a dar piso y fuerza a los pasos que ansiosamente te buscan.

Se como todo gloriosamente dentro de ti cabe a pesar de sus actos disonantes.

Ya es tiempo para una nueva floración que se olvide del malestar de estos días y de mis salobres momentos donde tuve que vivir bajo su manto.

Ya están dados los momentos de hacernos cargo de esta armonía cuando encontrados juicios se van acercando para limar sus asperezas. Solo se requiere la renuncia a todo lo renunciable, a todo lo que no cabe en tu armonía desde siempre llamando a encontrarte.

Sigue en tu armonía dando fuerza a mis pasos que presurosos te llaman.

Sigue haciéndome ver la luz interior donde todo cuadra sin que exista en ella las distancias que hoy nos separan.

Déjame, ¡oh armonía! olvidar mi nombre en ti que por querer mostrarte ha sido señalado.

No son mis manos las que te muestran, eres tu misma que desde siempre han nacido a mostrarte y a mi ya me has tocado.

Mi nombre se estrello en ti como al final terminara por estrellarse en todos.

Solo déjame nuevamente saber como no hay dolor en tu presencia y lentamente irán perdiendo importancia para mi estas nubes de tormenta que por instantes hacen trastabillar mis pasos.

Hasme saber como no hay orgullo o humildad a tu lado por que todo se da en el tranquilo gozo de saberse en ti donde todas las visiones previas son difuminadas para el que a ti a llegado.

 

Ricardo Muñoz


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