Nunca he podido explicarme como llegue a
esta situación de suplantado, así como tampoco nunca he podido llegar a saber como salir
de ella. Siempre el tiempo juega en mi contra.
No he llegado a saber desde cuando tiempo he estado
esclavizado. Yo quien pensaba haberme tomado y estar plenamente centrado en mi, soy
arrastrado en el total de mi vida mas de lo que cualquier otro pudiera haberlo sido jamas.
No se desde cuando mi vida a dejado de ser esto que de
normal se pudiera llamar por cualquiera mi propia vida, de hecho, esta historia es solo un
intento de escapar de esta repetición que interminablemente se repite. No se si seré yo
quien logre terminar de escribirla o será aquello que me suplanta quien termine
escribiéndola y haciéndola suya; en fin, yo solo se como soy yo quien da comienzo a esta
historia, será aquel a quien llegue a sus manos el que pueda intentar juzgar quien en
ella ha puesto las ultimas palabras. Tal vez exista una clave con la cual quien ella lea
logre saber si soy yo el suplantado, o lo otro (al fin y al cabo he de llamarlo de
cualquier forma) quien logre dar cuerpo a la historia, esta pequeña clave es y lo juro
por lo mas sagrado, que yo no puedo mentir.
Mi imaginación no alcanza para inventar algo como lo que
a mi me sucede, ya ustedes podrán definirlo, ello oscila entre lo grotesco y lo
ridículo, tal vez la vida siempre va entre estos extremos con un movimiento pendular del
cual no nos damos cuenta. No se cuando lo otro empezó a venir a visitarme, solo vine a
notar algo extraño en mi cuando me descubría mirando a mi esposa con lujuria en el mismo
instante de descubrirnos desnudos en nuestro lecho y sobre nuestros cuerpos el sudor y ese
acre olor como pruebas evidentes de haber ya fogosamente consumido la pasión. En mi
ansioso mirar deseándola a pesar de esta evidencia me sucede cual me suele ocurrir
después de dos o tres días de no haber redimido mi cuerpo en ella como el manantial
donde baño mis angustias. Yo veo en el ansia de mi deseo la plena prueba de cómo este
sigue en ese momento irresuelto, y en este mi mirar deseándola al verla desnuda como
siempre me ocurre renazco en el deseo cual si fuera la primera vez después de ya veinte
años de tenerla, y cuando en esta situación no logro hacer revivir en ella el deseo pues
desnuda y sacia le invade una soñolencia que le impide levantarse así sea a vestirse, y
el tenerla a mi lado desnuda y provocadora es algo que termina por hacerme estallar hacia
dentro en una implosión donde mis fuerzas de tanto contenerse terminan por llevarme a un
sueño profundo y perturbado en el cual ángeles de forma humana vienen a aliviarme en mis
sueños de esta ciega pasión. Este deseo irresuelto resulta para mi en sus minutos tan
intenso, como el de aquel quien ha guardado abstinencia forzosa por largas jornadas ante
la ausencia de la amada buscando preservar su jurada fidelidad en el largo trecho de un
viaje de semanas. Así es de mi agrado y vocación hacerlo en mis frecuentes viajes como
agente viajero; claro que ahora que pienso en ello, ya no recuerdo desde cuando, al
regresar de mis frecuentes viajes de negocios siempre aduzco ante ella el cansancio de mis
agotadoras jornadas de trabajo para no cumplirle en la inquietud de su deseo de una
fogosidad que también a ella suele desbordarle queriéndome tener entero a mi regreso,
pero para encontrarme al regreso de mis viajes solo como un enclenque ante ella incapaz de
satisfacer su desbordada lujuria, y muy a mi pesar dejo en mi inercia desperdicio el vino,
las velas y la velada seda que cubre su cuerpo de formas sensuales sabiendo como se, como
este es su único vestido bajo el abrigo cuando sale a recibirme al aeropuerto, abrigo el
cual en el auto abre impúdicamente como una invitación directa a consumirme en ella en
este mismo instante; y yo en este momento me encuentro a mi mismo como un tonto
diciéndole de mi supuesto cansancio y del peligro de ser atisbada por otros, y ella
aceptando a regañadientes mi excusa y mi llamado a la cordura para evitar una vergüenza
inoportuna, pero quedando irresuelta en ese desbordado deseo suyo por atraparme, el cual
mojado en orgullo herido deberé reparar tras largas batallas de disculpas y caricias
robadas para una vez conquistada volver a tener el néctar de su cuerpo. Pero pensándolo
bien, no es mi cuerpo quien requiere de la tibieza del lecho para reponerse de mi supuesto
cansancio, ahora lo reconozco, esto no es mas que un engaño para ocultar el cansancio de
mi vigor de amante del cual me enorgullezco pero que a la vuelta de mis viajes encuentro
tan averiado y exhausto, que pareciera no obstante mi jurada y siempre apreciada fidelidad
que es este vigor el exhausto tras mis viajes, como si yo hubiera estado complacido
explorando tierras extrañas a mi mismo, donde la lujuria es un ejercicio carente de
sentido fuera del roce genital de simultáneos dispuestos a esta tarea, y en esta
percepción del papel del sexo en la vida, yo nunca lograre encontrar acomodo.
Suelo recordar y deleitarme siempre pensando en nuestros
últimos encuentros. Yo ha mi esposa le he consagrado mi intimidad, muchos de estos
momentos los llevo marcados para siempre en la memoria por su lugar y ocasión donde
renovando estos renovamos nuestro placer, estos extraviados momentos, son interminables
como fuentes de placer en mi introspección. No necesito jurárselo, siempre mis
encuentros son de ella como mi fuente inagotable de placer, ella estuvo casi presente en
mi despertar sexual y ella es quien nunca me ha faltado a fuerza de sus méritos o de su
complacencia. A ella como esta fuente inagotable que me baña le suelo recorrer en mis
pensamientos, insaciablemente, interminablemente; ella es la droga que me extrémese hasta
lo mas profundo de mi ser. Yo no puedo concebir la muerte de otra forma diferente a su
ausencia, y mi creencia en la trascendencia la veo como la plenitud de este placer en
forma interminable; mas en el vacío profundamente lleno de nuestros mutuos sueños
constantemente nuestras noches se ven interrumpidas por un deseo volcánico vestido en
otros nombres vividos en la proximidad o de otros rostros divisados al pasar, donde
nuestras ropas resultan un estorbo a nuestros sueños y por eso es solo el frío de esta
ciudad que cala hasta los huesos lo que nos impide dormir desnudos para evitar
despertarnos e interrumpir aquello que mas que sueño es vida y consagración al pleno
encuentro.
No he progresado nada, mi impertinencia me sigue visitando
y acaeciendo sobre mi, en cada rostro veo su figura, y esta figura sigue en cada rostro
llamándome de una forma irresistible e interminable, mis pasos se reúnen con mis sueños
y mis sueños se renuevan nuevamente con mis pasos, cada instante la eternidad me llama en
cada rostro, y además de en cada rostro, en cada imagen por mi concebida, ¿que puede ser
mas real, los rostros vistos o los sueños suavemente acariciados?, yo no encuentro
ninguna diferencia entre el día y la noche, ¿y es que acaso la hay?, yo creo que nuestro
vivir, el vivir de todos es un solo palpitar y es un solo corazón, y si todo es un solo
palpitar y un solo corazón, ¿entonces porque vivir a cada instante negando esta realidad
que nos cala hasta los huesos?, o ¿rechazando a aquellas que con desprecio llaman
rameras?, .¿No están ellas acaso adelantadas un paso en su comprensión de nuestra
irreductible unidad?. Yo no rechazo ni sus palabras ni su cercanía, y si en la distancia
de mi propio corazón, tengo la oportunidad de descansar mi cansancio en sus lechos, no
veo por que no he de hacerlo, son solo truculentas normas morales impuestas a nuestras
conciencias las que nos impide conocer de la calidez de estos corazones la mayoría de las
veces dispuestas a escuchar, así sea entre las nebulosas cortinas de el alcohol que ya
tienen tan pegado a sus venas que al faltar este seria tanto como si les faltara la misma
sangre.
Gilipollas, vanos, avaros, corruptos, truhanes y asesinos
comprenden la hermandad donde impera la noche y el propio agrado, allí donde cada uno
pareciera manejar su propio reino , en mis noches comprendo como la esencia de la
verdadera unidad mas allá de todo deseo y toda perversión puede encontrarse aquí cuando
la piel pierde importancia para dar paso a la vacuidad, siendo esta vacuidad un camino
propicio para llamar a la unidad que de siempre viene recorriéndonos. Allí en estos
ambientes, siempre reina una imagen santa como símbolo indiscutido de esta unidad
incomprendida, y allí, el huésped de las cruces vienen a descansar sus brazos de tantas
diurnas e incansables peticiones oídas con oídos sordos, donde no obstante esta
interminable sordera suya, cada día se renueva aun mas interminable esta procesión de
peticiones, y aún aquí, en medio del descanso de sus brazos entre el licor y mullidos
cojines, aún aquí, algunos aprovechan la cercanía de su encuentro para pretender
cambiar mutuos favores sin darse cuenta como el crucificado va buscando su propia
armonía, donde no es intercambiando favores como se consigue el crecimiento.
Armonía esta es la palabra mágica de toda la creación,
¿por que nadie lo comprende?, es tan sencillo, es tan rotundo es tan visceral y crudo en
su realidad que quien la obtiene puede decir como en ella esta la base de toda la
creación. Yo busco armonizarme en mis días, así como me armonizo en estas mis noches
abriéndome plenamente a toda la creación donde toda la creación se abre para mi; prueba
de ello son tantos brazos llamándome y tantas mentes rechazándome, y esto es por que el
cuerpo tiene su propio lenguaje, se puede decir como el cuerpo tiene su propio fatídico y
grandioso lenguaje mucho mas avanzado que el lenguaje impuesto con convicciones impuestas.
Cada célula, y dentro de cada célula cada átomo, y
dentro de cada átomo cada partícula, se saben una unidad indestructible y buscan en su
camino ascendente de partícula, átomo, célula, órgano, cuerpo la unidad que a todos
pertenece, donde cada cuerpo viene a ser a su vez una partícula del mundo y el mundo una
partícula del universo. ¿Por qué entonces miramos con extrañeza la llamada de los
cuerpos si todo en ellos busca la unidad?. Nuestra mente ha sido subyugada por el temor.
No es otra cosa mas que el temor lo que nos pone a luchar contra nuestros cuerpos,
nosotros pretendemos doblegar a nuestros cuerpos a base de consignas traídas de una
realidad inexistente que no es nuestra propia realidad; yo como jurisconsulto de toda la
unidad que de mi emana, puedo decir que donde se señala perversión no hay mas que un
interminable deseo de unidad; y si bien es cierto que muchas veces este deseo de unidad al
desarrollarse en la perversión nos hace extraviar nuestros pasos, podemos rápidamente
corregirlos invocando una unidad aún mayor a nosotros mismos, donde todo finalmente ira a
resolverse. Solo es necesario estar atentos a enderezar estos pasos donde la unidad se
rompe, y ella se rompe cuando la unión donde pensamos consumirnos no esta llamando a la
unidad. Si Buscamos resolver estos baches y no volver a transitar por ellos podemos seguir
progresando y no quedarnos detenidos en uniones sin unión como las que normalmente nos
caracterizan , en estas equivocas uniones queda detenido el llamado del eterno camino del
ascenso. Cada día mas y mas gentes podrán despertarse del error y volver a encaminar
nuevamente los pasos por la ruta correcta de buscar la unidad en todo trecho.
Seria contradictorio de mi mismo proferir maldiciones o
manifestar malquerencias si otros junto a mi llegan a comprenden esta verdad que
normalmente a muchos escapa, yo que ajustado en los brazos de mi amada retozo solo en
ella, donde mis sueños solo se ajustan a la fidelidad y su nombre me marca
indefectiblemente no soy contradictorio. Yo llevo gravado en mi corazón su propio
corazón, y se como ella también en el suyo el mío lleva puesto. No renunciare jamas a
tenerla, así como jamas cruzara una duda en mi corazón sobre mi propia honestidad o su
propia honestidad.
Yo se como junto a ella lo compartimos todo, claro
compartimos también juntos su gusto por solicitar la indulgencia innecesaria, o por dar
genuflexión ante lo incierto. La incomprensión de esta vastedad caminando a encontrarnos
ininterrumpidamente suele llenarnos de nubes en tormenta ante la levedad de nuestra vida;
y en aquellos momentos dominicales donde revivimos nuestra conciencia sacramental, veo en
el altar como desde la cruz de su dolor, él me guiñe el ojo en forma solo perceptible
para mi, al saber como compartimos el secreto de la totalidad reinante y las noches de
mullidos almohadones junto a la escoria del mundo, sabiendo como este secreto mutuamente
compartido en su promesa de tomarlo todo se volverá a repetir cada noche cuando
subrepticiamente él baje del cautiverio y el dolor a que ha sido condenado por una buena
parte de la humanidad que sobre su nombre se ha afianzado sobre la tierra, y en estos
momentos dominicales él me susurra al oído, no te dejes condenar a este mismo dolor
interminable en tu vida y después de tu vida; para tu vida pide la libertad en la
armonía, esto es todo lo que hay; y para tu muerte pide que tus cenizas sean lanzadas al
viento en medio de un huracán, o si no es posible que sean depositadas en el cráter de
un volcán en erupción, o que vayan a las aguas de un río justo en un salto de fondo
interminable, y si nada de esto es posible pide que tus cenizas sean vertidas en el sifón
del matadero revueltas junto al agua sangre de las bestias sacrificadas por mano de otra
especie mas poderosa que ha terminado creyéndose única y predestinada a gozar solamente
ella de un gozo que a todo espera, esta especie pide en esta sangre un lugar para vivir
mientras olvidan como la realidad de la muerte final de sus cuerpos vendrá a
acompañarlos, y sin darse cuenta como la muerte esta en cada instante junto a ellos, por
que de la muerte nace la vida, y de la vida nace la muerte en un circulo interminable
donde a cada instante se goza en esta mutua realidad que se inmiscuye en cada uno como se
inmiscuye en cada uno su propia sangre. Tú veras como tus cenizas mezcladas en la sangre
de las bestias irán a alimentar nuevamente la vida. Tú ves como yo, siendo como soy para
muchos quien representa en su vida el escudo ante de los estragos del dolor y la muerte, y
queriendo ellos redimir en mi vida sus vidas mas allá de la muerte final de sus cuerpos,
vengo triunfando es en mis noches cuando redimo mi propia armonía junto a todo lo negado,
y antes de que quien preside mi constante sacrificio logre impartir en mi nombre la
bendición siendo él y todos quienes me clavan en esta cruz los que me callan, tu veras
como tomo nuevamente para ti y para todos el rictus de dolor conforme me han tallado unas
manos artesanas a pedido de poder, expresando en mi rostro y en mis manos por sus manos de
artífice, este gesto de eterno dolor crucificado. Ante esta afirmación, yo me baño de
espanto, ¿Cómo pude ser yo nombrado testaferro de los días por venir?, ¿Por que tantos
ciegos guiando otros pasos ciegos? ¿Son tantos la prueba contundente de poseer la verdad
o de cómo en alguna parte se extravío la verdad?, o ¿Son ellos la prueba de mi
imaginación ciega o de esta irresuelta verdad?.
No es por casualidad, no es por azar, sino por el gusto
infinito de mantenernos atados a nuestro miedo por lo que escondemos la cara a la verdad y
por lo que hemos venido incomprendiendo el proceso de nuestro eterno crecimiento; mas yo
en mis noches veo transcurrir delirante entre el gusto de mis brazos amados, los brazos
comunes que me hacen ver el gusto de vivir, y esperar el infaltable momento de partir del
cuerpo, así como también en otras noches mi corazón palpite en la misma frecuencia de
estos corazones arrullantes de la noche, de estas bestias recorridas en su carne por
nuestra propia carne, y de este amigo que desde su cruz me guiñe el ojo como prueba de
hermandad de esas noches alucinadas.
¿Donde yo y lo otro conjuntamente mienten?, o ¿Donde
ambos dicen simultáneos la verdad?, o ¿Donde uno en su temor miente y el otro en su
esperanza solo acierta por que la inmaterialidad ante su testimonio es inmutable en su
propia existencia o inexistencia?. Este es mi calvario de suplantado descubriendo la
verdad de lo otro que le habita y que espera terminar siendo uno solo cuando sea propicio
para la visión clara de la verdad que desde dentro le viene recorriendo y por la cual
espera del mundo su condena..
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