ANTECEDENTES DE LA CIENCIA ECONÓMICA.  EL MERCANTILISMO

 

Juan Jesús Poussa Román

 

El problema económico ha venido siendo, naturalmente, a lo largo de la historia de la humanidad, una cuestión de primera magnitud. Hasta tal punto que puede decirse que sin su existencia el desarrollo de la historia hubiera sido absolutamente distinto. De este modo, es fácil entender que desde los primeros tiempos de la existencia del hombre, se hallan venido desarrollando algunas ideas para intentar resolver, o mejor amortiguar los efectos de la cuestión económica, y es el denominado mercantilismo, en el actual estado del conocimiento, la primera corriente de pensamiento económico con suficiente entidad por su contenido e incluso por su influencia en la realidad de la época en que estuvo vigente, de tal manera que es generalmente considerada la primera escuela de pensamiento económico, antes de la consideración de la economía como ciencia.

Así, puede señalarse que este conjunto de ideas económicas conocidas como mercantilismo fueron las ideas dominantes en ésta materia en Europa entre el siglo XVI y el siglo XVIII, un largo período de tiempo, en el que tuvo mucho que ver el hecho del nacimiento de importantes estados nacionales a lo largo del siglo XV, con una administración estatal caracterizada por las monarquías absolutistas. De este modo, las ideas mercantilistas se interesaron por el aumento del poder del Estado mediante el incremento de los recursos económicos necesarios para su sostenimiento, donde la importancia del gasto para el mantenimiento de los ejércitos era de capital importancia, por cuanto que se consideraba que el aumento del poder económico se conseguía disminuyendo el de otros países, generalmente mediante las guerras. Es por lo que se consideraba tan importante la consecución de los recursos necesarios para financiarlas. Lo importante era el aumento del poder del Estado, y poco importaba las cuestiones sobre el bienestar general de la población.

En concordancia con lo anterior, los mercantilistas propugnaban regulaciones muy restrictivas del comercio internacional, apareciendo las políticas de contingentación, elevados aranceles para las importaciones, y lo contrario para las exportaciones, o sea su fomento a través de ayudas. En definitiva la política económica fundamental preconizada por los mercantilistas era el comercio con superávit con los países con lo que se tenían relaciones comerciales, y en concordancia con ello la defensa de una política proteccionista con importantes componentes autárquicos.

De esta manera, el mercantilismo formó parte de las ideas dominantes de los pensadores, hombres de Estado y mercaderes de la época mencionada en Europa Occidental. La época se caracterizó por la desaparición final de los lazos económicos y sociales propios del feudalismo, por el aumento de las manufacturas y por la expansión de los viajes intercontinentales y del comercio internacional. La llegada a Europa de los metales preciosos de América favoreció un aumento en las transacciones monetarias, en tanto se aceleraba el crecimiento de la empresa privada y aparecía el capitalismo mercantil como una fuerza dominante en la economía. En este contexto surgieron diversas ideas que, a pesar de no conformar un cuerpo sistemático de doctrina, tuvieron algunos rasgos importantes en común que hoy permiten agruparlas bajo el rótulo general de mercantilismo. Entre ellas cabe mencionar la importancia asignada al papel del Estado, especialmente en cuanto a favorecer la expansión de los mercados y proteger los intereses comerciales de las naciones como un todo. Las prácticas mercantilistas, en alguna medida y casos, todavía usadas en el mundo de hoy, incluían la regulación de los intereses y de los salarios, el otorgamiento de privilegios y concesiones monopolísticas a las industrias, el proteccionismo y diversas otras restricciones al libre movimiento de los bienes y de los factores productivos.

Durante este período, que coincide en líneas muy generales, como ya a quedado señalado, con el del absolutismo político, se buscó reforzar el poder de los nuevos estados mediante la acumulación de saldos positivos en el comercio internacional y el atesoramiento de metales preciosos. La riqueza consistía en la posesión de un fuerte tesoro público el cual debía incrementarse a toda costa. Esta concepción de la riqueza llevó, posteriormente, a la aguda crítica de los fisiócratas y de los economistas clásicos. No es casualidad que la obra fundacional de la economía como ciencia, escrita por Adam Smith y editada en 1776, llevara por título: Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

En cualquier caso, es difícil definir el mercantilismo, pero puede decirse que fue un conjunto de ideas económicas que contrastaba con la religiosidad e interés por cuestiones éticas y de justicia de los autores escolásticos del medioevo, pero también con un énfasis en el papel del estado en su aspecto regulador y subsidiador que contrasta con el individualismo de los autores clásicos.

 

ASPECTOS HISTÓRICOS

 

Para comprender el pensamiento económico de esta época, hay que tener en cuenta el significativo crecimiento de la importancia del comercio para las economías europeas durante el siglo XVI. Este crecimiento viene explicado por la expansión del mundo conocido, como resultado de los importantes descubrimientos geográficos y la conquista de América por España y Portugal durante el siglo XVI, y más tarde por Inglaterra y Francia, en lo que al norte de este continente se refiere. Es el siglo XVII el que propicia el auge de las políticas mercantilistas en Europa. A ello contribuyó el importante crecimiento del comercio de metales preciosos con México y Perú, que permitió el crecimiento de la oferta de dinero en Europa.

 

Colbert

 

Fueron dos los estados en los que se aplicó con mayor énfasis las políticas mercantilistas: Inglaterra y Francia cuyos inspiradores fueron, respectivamente Oliver Cromwell y Jean Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV de Francia que reformó las finanzas y la justicia en ese país, promovió el comercio y la industria mediante leyes proteccionistas y de navegación. De una similar inspiración fueron las políticas diseñadas por Cromwell. En el caso de España, estas prácticas fueron utilizadas por el Marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, y en el aspecto doctrinal por el economista Jerónimo de Uztáriz, autor de la obra denominada Teoría práctica del comercio y marina.

En el siguiente siglo XVIII, especialmente durante su segunda mitad es donde se producen cambios muy importantes que vienen a señalar el fin de la primacía de las políticas mercantilistas. Por un lado, tenemos el inicio de la Revolución Industrial en Inglaterra (James Watt patenta la máquina a vapor en 1769). Por otro lado, tenemos el inicio del derrumbe de las potencias coloniales en el continente americano con la revolución americana en 1776. Ese mismo año Adam Smith publica la obra, ya mencionada, que inicia el camino de la ciencia económica.

En concordancia con todo lo anterior, cabe señalar, que una forma de entender los preceptos y propuestas del mercantilismo, es contemplarlo como el aspecto económico de la construcción de los estados europeos, propugnando procedimientos de unificación nacional, como ocurrió en Inglaterra, Francia y España, entre otros.

 

Galeón español, siglo XVI

 

Igualmente, al estar los mercantilistas interesados en el aumento del poder del estado y de sus ejércitos, una de las políticas que propugnaban era la de fomentar el crecimiento de la población.

 

MERCANTILISMO Y PROTECCIONISMO

 

De acuerdo con lo anterior, cabe señalar que las ideas mercantilistas tenían un fuerte componente proteccionista, en claro contraste con las ideas económicas dominantes en la actualidad. En efecto, y según señala Schumpeter, elaboraron argumentos en favor de la protección: la industria nacional, la industria clave, y también argumentos de empleo, militares y de autarquía, e incluso sobre el efecto multiplicador de las exportaciones. Sin olvidar también que proponían que los salarios debían de mantenerse bajos, con el objetivo de disminuir los costos de producción de las exportaciones, así como también la disminución del consumo de los trabajadores y de los tipos de interés.

Otro aspecto muy importante de las políticas mercantilistas fue la monopolización del comercio con las colonias. Las metrópolis europeas veían a sus colonias no sólo como una fuente de metales preciosos y materias primas, sino también como una fuente de demanda potencial para las exportaciones. Así, el comercio con las colonias debía monopolizarse.

 

RESUMEN

 

En definitiva, las características más significativas del conjunto de ideas económicas conocidas como propias de la denominada corriente mercantilista, puede señalarse que vienen a ser:

1.- La base fundamental de la actividad económica se centra en la adquisición de monedas y metales preciosos (oro y plata) como única forma de enriquecerse el estado.

2.- El mercantilismo corresponde a una concepción centralista del estado, al considerar que es el propio estado el que debe organizar y programar la adquisición de metales preciosos.

3.- Con la corriente mercantilista aparece por primera vez el concepto de balanza comercial, ya que los países se ven forzados a desarrollar al máximo las exportaciones de productos pagaderos en oro y plata y reducir en lo posible las importaciones que supongan pagos en este tipo de moneda.

4.- El mercantilismo da una gran importancia a los aspectos legales para regular y facilitar la producción y el comercio, así como también el desarrollo de las infraestructuras necesarias que faciliten las exportaciones.

5.- El fomento del crecimiento de la población como vía para aumentar el poder de los ejércitos.

Por último, conviene señalar que el espíritu del mercantilismo de alguna manera trasciende a su propia época. Basta recordar las políticas empleadas en Europa en el período entre las dos guerras mundiales, caracterizado por unas políticas fuertemente proteccionistas.

 

BIBLIOBRAFÍA

 

De Uztáriz, Jerónimo: Teórica y práctica de comercio y marina, Aguilar, Madrid, 1968.

Estapé, Fabián: Introducción al pensamiento económico, Madrid, 1990.

Perdices Blas, Luis: Entre el feudalismo y el liberalismo: diversas doctrinas y políticas mercantiles en Europa, Ensayos sobre pensamiento económico, varios autores, McGraw-Hill, Madrid, 1994.

Schumpeter, Joseph: History of Economic Analisis, Oxford University Press, 1963.

Tamames, Ramón: Curso de Economía, Alambra Logman, Madrid, 1992.

 De Uztáriz, Jerónimo: Teórica y práctica de comercio y marina, Aguilar, Madrid, 1968.

Vilar, P., Oro y moneda en la historia, 1540-1920, Ariel, Barcelona, 1973.

 

diciembre, 2003

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