El grupo californiano actuó anoche antes 20 mil personas
Red Hot Chili Peppers desató pasiones en la Pista Atlética
La banda se reivindicó ante el público chileno con un concierto intenso, de breve duración y con el buen funk que la ha hecho famosa.
Esta vez el gusto picante quedó en el paladar. Luego de una visita que dejó a varios disconformes e octubre de 1999, debido a la mala acústica de la Estación Mapocho, la presentación que anoche brindó Red Hot Chili Peppers en la Pista Atlética del Estadio Nacional reivindicó a la banda ante el público chileno y permitió observar de cerca y de verdad su vieja pasión rockera.
El concierto fue intenso. En todas sus formas. El grupo californiano abrió la jornada con una excelente selección de éxitos nuevos que permitió dejar satisfechos desde un principio a sus fanático adolescentes y los no tanto. "By the way", "Scar Tissue" y "Around the world", extractos sacados de sus dos últimos discos, generaron la suficiente adrenalina para exprimir los símbolos que los hicieron famosos y sacar a relucir un poco de su irreverencia.
Eso sí, no se presentaron desnudos sobre el escenario ni gesticularon en demasía. Pero saltaron como endemoniados. cOn una energía que se trasmitía al público como gotas de sudor grueso y precisos argumentos sonoros, llenos de la leche negra del funk y el punk irreverente que han ido suavizando con los años.
Bajo el escenario, los desmayados se colocaban en fila única para entrar a enfermería. Detrás de las rejas de contención, había mas de 23 mil personas disfrutando de la dignidad rockera y reposada con que los Chili Peppers se mantienen a los 40 años y siguen firmando el diccionario musical adolescente.
"Universally speaking", "Zephyr song" y "Parallel universe" se mezclaron con "Other side", "If you have to ask" y "Suck my kiss", mientras los heridos más osados volvían al pasto. La entrega era variada y la voz de Anthony Kiedis parecía madura, pero con un timbre inmune al paso del tiempo. Sus compañeros de armas, Flea y John Frusciante, mezclaban el bajo y la guitarra, respectivamente, con un ritmo arrollador y selectivo.
Al final, las concesiones ("Give it away", "Californication", "Under the bridge") y las rarezas ("Me and my friends", de "The uplift mofo party plan", 1987). En menos de un hora y media de concierto, los gladiadores de Red Hot Chili Peppers habían logrado condensar sus 20 años de carrera y retirarse con la frente en alto. Firmes y dignos.