|
Año 1 No. 1 Revista mensual 10 de marzo de 2007. Xalapa, Veracruz |
|
|||
|
Se afirma que la universidad no prepara a los alumnos para la vida laboral, que informa pero no forma, que le da a los alumnos muchos conocimientos útiles para su oficio… pero les enseñan muy poco del oficio mismo. Al mismo tiempo, las empresas se preocupan por tener los últimos adelantos tecnológicos, modernos equipos de procesamiento e impresión, sofisticados sistemas de comunicación pero muy poco o nada invierten en la capacitación del elemento humano. Valdría la pena investigar cuantas universidades envían a sus profesores a cursos de actualización y cuantos medios de comunicación a sus periodistas a seminarios o talleres profesionales. Este panorama puede ser desolador, pero si se trata de aconsejar a quienes se iniciarán en la vida laboral, es un escenario propicio para situarlos de donde vienen y a donde van a llegar. Cuando no habían facultades de comunicación social ni los medios de comunicación se habían convertido gigantescos monstruos que movían miles de millones de dólares al año, los periodistas eran una personas que leían mucho, de todo lo que se les presentaba incluyendo el sádico ejercicio de leer lo que les publicaban y lo que publicaba la competencia; andaban en manadas, no para cuidarse como ahora, sino para aprender los unos de los otros en cursos de actualización tan eficaces como los determinaba la realidad misma bajo el látigo de la actualidad. En esa universidad diaria sus mismos compañeros, a veces con chistes crueles, les corrigieron sus errores ortográficos y gramaticales al tiempo que aprendían nuevos términos que los avances científicos y tecnológicos introducían a la realidad misma. Quizás el advenimiento de la radio y la televisión no ha sido tan benéfico para la información como se cree: Muchos olvidan que entre las dos orejas hay un cerebro y que un micrófono es solo un ingenio electrónico que simplemente registra unos sonidos. Tendemos a creer que es verdad lo que nos muestra la pantalla de televisión, sin tener en cuenta en donde se situó –deliberadamente- la cámara. Al final, estos no serían consejos para periodistas novatos sino para todos aquellos que estamos en la profesión: Hay que ser humildes y reconocer que los avances tecnológicos han rebasado la evolución del ser humano: El poder de destruir la humanidad no está en manos de los más capacitados. Volvamos a leer todo y de todo pues cada día somos más ignorantes debido a que el mundo evoluciona más rápidamente que nuestra capacidad de aprendizaje. Discutamos nuestro trabajo no solo con nuestros compañeros y colegas sino con todas aquellas personas cuyos conocimientos nos puedan ser útiles. El periodismo, decía García Márquez, es una cátedra de 24 horas al día y los que se aburran de hablar siempre de lo mismo “es porque quieren o creen ser periodistas, pero en realidad no lo son.”
Los Diez Mandamientos Del Periodista
Los medios de comunicación se preocupan de dar consejos a los periodistas ya sea a través de los Manuales de Estilo o indicaciones de parte de los directivos. El ser humano nunca puede despojarse de sus ideas y principios y por lo tanto la objetividad absoluta no existe en periodismo. La regla de oro es tener presente que siempre estamos trabajando para el destinatario final de la información y a él –nuestra audiencia- nos debemos. Si empresa y periodista trabajan en el mismo sentido –es decir la búsqueda de la verdad, aunque se diga que yace en el fondo de un pozo- conseguir unidad de criterio no debe ser difícil aunque no existan dos personas que piensen lo mismo. La opinión debe ir en las secciones editoriales y el reportero no es editorialista. Este decálogo trata de resumir miles de consejos, pero también se le pueden agregar muchos mas “mandamientos” Muestre, no diga. De a su audiencia suficiente información para que pueda sacar sus propias conclusiones. Verifíquelo usted mismo, no deje que otros le cuenten su propia versión de los hechos y hable con todas las partes involucradas. Busque a los que saben ya sea porque fueron testigos, protagonistas o tienen autoridad en la materia. Sea paciente y persevere en la búsqueda de la noticia. Recuerde que siempre hay alguien dispuesto a contársela y su trabajo es encontrarlo. En periodismo solo existe lo que se puede demostrar. Mientras no consiga las pruebas de lo que afirma, actúe como si no existiera y absténgase de divulgarlo. Documéntese sobre lo que va a escribir, cuando ignore algo pregúntelo sin pena. Un error suyo puede trasmitirse a miles de personas. No diga de los demás lo que no le gustaría que dijeran de usted. Ningún texto escrito por usted debe contener palabras ofensivas o peyorativas contra personas, grupos, partidos, etnias, países, regiones o religiones y mucho menos discriminatorio por clases sociales. Cuide sus fuentes, llámelas y visítelas con frecuencia pero mantenga la distancia que da la independencia. Busque las palabras precisas y sobre todo evite los calificativos. Sea consciente de que tratan de manipularnos con el lenguaje, los anglicismos pretenden dar la idea de que es más prestigioso lo que se anuncia en inglés; el periodismo no puede ser difusor de ese complejo de inferioridad, el papel de la prensa debe ser de defensa ante esa colonización cultural. Los poderes económicos también manipulan: No pedimos un crédito, lo compramos ¿Qué es eso de que disminuyó el aumento del costo de la vida? Si sube el transporte se reajusta pero si disminuye baja ¿Qué es crecimiento negativo? ¿Por qué las bajas en la guerra son militares y ametrallar desde el aire es “fumigar”? Tenga muy en cuenta los detalles, présteles la misma atención a todo, el error en una fecha, un nombre o un lugar desvirtúa toda la información. La estatura del cantante Nelson Ned cuando vino a Colombia osciló entre 0.075 y 1.50 m. según el medio de comunicación que se leyera. |