|
Hoy día está de moda
sentirse generosos. Algunos buenos samaritanos no
conformes con desempeñarse como servidores públicos y
gastarse con la gente en horario de oficina, por las
tardes y aún en sábado y domingo, se privan de convivir
con la familia, llevar de paseo a los niños ó acudir a
misa, y prefieren visitar colonias pobres, a los más
necesitados, poniéndose a sus órdenes para gestionar
empleos, becas, despensas, y servicios de salud.
Si usted piensa que
estos funcionarios, presumiblemente hijos de la madre
Teresa de Calcuta, terminan exhaustos, está usted
equivocado. Es más, muchos hasta se dan el tiempo para
crear su propia Fundación, y para que sepamos que están
a nuestras órdenes, levantan en las grandes avenidas
docenas de anuncios espectaculares, con mensajes
sublimes y subliminales, añadiendo su teléfono para que
nos pongamos en contacto con ellos y podamos dejar de
ser un poco menos infelices.
Merece la pena
recordar que México, país de pobres por excelencia,
cuenta con una gran diversidad de altruistas
Fundaciones. Las hay desde las que centran su
preocupación en una enfermedad como lo es el cáncer,
hasta las que protegen los derechos de un grupo en
particular. Todas las empresas grandes tienen su
fundación: Televisa, Azteca, Telmex, Banamex; las
universidades también: UNAM, UV y, en su momento, hasta
la presidencia de la república tuvo su Vamos México, que
únicamente sirvió para encubrir las aspiraciones
presidenciales de la nefasta primera dama. En Xalapa
están surgiendo tantas y tan altruistas que sólo saber
que “ellos” están ahí tranquiliza. Saber que alguien,
además de nuestros padres, vela por nuestros sueños es
algo que debe agradecerse.
“Hipócritas, fariseos
hipócritas” es lo que dijo el Mesías a la secta de los
judíos que limpiaba el exterior de la copa, pero que
dejaba en el interior la inmundicia. Lo dijo a esos que
se ponían a hacer oración en las esquinas de los lugares
públicos sólo para que la gente se diera cuenta de su
piedad. Si en verdad fueran piadosos harían caso de las
palabras de Jesús que dicen: “Que tu mano izquierda no
sepa lo que hace tu mano derecha”.
El altruismo por
definición no busca intereses particulares. El altruista
es un hombre diligente que procura el bien ajeno aun a
costa del propio. Más sin embargo, nuestros buenos
samaritanos, funcionarios públicos, diputados, rectores
y similares, buscan mediante la promoción de su piedad
que los xalapeños nos traguemos el cuento de que ellos
son los más adecuados para conducir la administración
municipal en el próximo trienio. Sin tener siquiera la
honestidad suficiente para declarar abiertamente que
aspiran a suceder a Ricardo Ahued, actual alcalde
xalapeño. ¿Para qué simular si su aspiración es válida?
Lo que no es válido es que usen recursos públicos, como
algunos lo están haciendo, para promocionarse. Tampoco
es válido que traten de engañarnos con sus acciones
pías, con sus conductas virtuosas y sus espectaculares
costosos que saturan el paisaje y lo deterioran.
Todo por culpa de una
ley electoral llena de huecos, que establece y concede
tiempos para la promoción de una candidatura, pero que
no define claramente lo que es hacer campaña a favor de
un candidato. Hoy, esos candidatos simulados se colocan
en una pasarela donde se venden al mejor postor. Posan
desnudos de sus defectos, se pasean en traje de noche y
hasta hacen declaraciones propias de “Miss Universo”:
burdas, obtusas e irrelevantes. Pero ya que citamos de
las Escrituras, “por sus frutos los conoceremos”. Como
diría Cervantes, el hombre es hijo de sus propias
obras. Que ellos hagan su circo y nosotros seamos tan
indiferentes como para provocarles frustración.
[email protected] |