Año 1 No. 1  Revista mensual   10 de marzo de 2007. Xalapa, Veracruz

Cascabeleando

 

 

 

Por: Silvia Sigüenza.

 

¡Ah.! Mis Congéneres

Pasada la guerra de “las tortillas” en pleno combate y sus discusiones sobre el narcotráfico y el crimen organizado; sale a la palestra un tema muy, pero muy manido, y lo que es peor; sin solución ni visos de ello.

Concretamente me refiero al ancestral tema de la mujer. Que si la equidad de género, que la no discriminación, igualdad de posiciones en el gobierno, etcétera, etcétera y todo lo demás.

El antecedente inmediato, al menos en nuestro país, se finca en los movimientos feministas, encabezados por artistas e intelectuales  del sexo femenino. Se cometieron toda clase de excesos y, finalmente todo quedo casi igual.

Ahora, en el estado de Veracruz, el tema que ha permanecido latente durante muchas décadas, se fincó de inicio en la lucha de las mujeres militantes de la política, y la lucha se centró en la obtención de puestos y prebendas. En este renglón, para estas mujeres, si hubo ganancias.

Ahora, en este dos mil siete, el tema toma cuerpo oficial en el Acuerdo para la Gobernabilidad, firmado y acordado por los partidos políticos de mayor peso estatal. Y, se llegó al acuerdo de dar vida al Instituto Veracruzano de la Mujer. Proyecto que permanece semi aletargado, se realizó en el papel, se pasó a la Legislatura, se aprobó tras muchos meses, y finalmente obtuvo carta legal de existencia; paso siguiente, la lucha de las féminas metidas en la política, por ganar la titularidad.

 Se hacen varias escaramuzas en la Legislatura, y finalmente se decide que dos consejos, el Consultivo y el  Social, elegirán la terna que será presentada al gobernador y este a su vez nombrará a la titular.

Amén de resultar un peldaño electorero, seguro está que por las mujeres no darán un paso a favor. Y para muestra, las declaraciones de la licenciada Vicky Medorio, flamante presidenta de “Emprendiendo el vuelo”, A.C. que pide para las mujeres: igualdad en los puestos y niveles políticos, la titularidad y no suplencias, acceso en igualdad de niveles a los puestos de gobierno y, una serie más de cosas en este tenor. Jamás, tomó en consideración, a las capas sociales desprotegidas, a las analfabetas, a las indígenas, y al resto de mujeres que requieren ser atendidas.

Nadie, ninguna de estas empresas de mujeres para las mujeres, se preocupa por otra cosa o por otras mujeres que no sean las de su círculo de lucha por el poder. Al resto, las ocupan para ascender ellas, sirven para mostrar la desgracia y la miseria y, ganar votos para su partido y algo más jugoso, posiciones y dinero.

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