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El
Estanquillo en la Ciudad de México
Roberto Williams García
Reseña dedicada a la Casa de la Caricatura,
inaugurada por el gobernador del estado de Veracruz
Abrió el museo del Estanquillo apenas en
Noviembre. El nombre proviene de un almacén de joyas situado
en la esquina de las calles de Madero e Isabel la Católica
en el Centro Histórico de la ciudad de México. Contiene 2
siglos de historia gráfica representada por caricaturas,
ilustraciones de dibujos, pinturas y fotografía. Es un
complemento a las ilustraciones que hemos visto en algunos
museos o salas de exposiciones. Es una colección entregada
por Carlos Monsiváis, Audifred y otros, ellos han soltado
sus colecciones para ilustrar al pueblo.
Ocupa la exposición 2 pisos del edificio
situado en la esquina antes mencionada. Merece elogios que
podamos calificar esa arquitectura como mexicana: edificio
de 3 niveles por el lado de Madero, en la parte central el
biselado y el segundo nivel una tira cómica que abarca el
frente de la calle de Madero y da vuelta a Isabel La
Católica en segundo nivel.
Un ascensor lleva al primer piso donde
admiro un dibujo anónimo de 1870 donde aparece Hidalgo
oficiando misa en el Monte de las Cruces. Se reproduce
también un cuadro de Hidalgo pintado por Claudio Linati,
litógrafo que llegó a México hacia 1825 recién consumada la
independencia. Miro un cuadro histórico del general Santana,
compuesto por 20 dibujos que muestran desde sus primeras
andanzas con Iturbide hasta el 18 de agosto de 1853, fecha
en que se embarcó al exilio; otro cuadro representa
destrozos contra muebles de Santana.
No me será posible mencionar cada
ilustración y sus autores. Aparecen dibujos de Constantino
Escalante tomados de la revista “La Orquesta” de 1865; se
pasa de inmediato a una aguada de 1897 donde el general
Escobedo introduce a un salón de baile a Doña Carmen Romero.
En la aguada de José María Villasana es plausible ver que el
vencedor de Maximiliano gozaba de tranquilos días. Siguen
pequeñas fotos de Lorenzo Michaud. Una nota estadística de
1900 consigna 368,698 habitantes en la ciudad de México que
diariamente consumían medio millón de litros de pulque.
Empiezan calaveras de Posadas. Cartel del
Buen Tono anuncia la fábrica de jabón el Águila de Veracruz
viéndose lavanderas a la orilla de la corriente. Una
litografía a color de Hidalgo, Juárez y Díaz, tres glorias
nacionales, pero el hijo del Ahuizote comienza la crítica
contra Díaz viéndosele bajar escalones rotos, febrero de
1900. Subimos al segundo piso y topamos con un retrato de
Roberto Montenegro y un cuadro de caricaturas de Audifred.
En este episodio abundan los nombres relevantes de
caricaturistas; “La changuita” de Miguel Covarrubias, no la
conocíamos, como tampoco una caricaturita de Manuel Ávila
Camacho. Ahí leemos nombres ya vigentes, García Cabral,
Leopoldo Méndez etc.
Sobre las historietas se informa que a
fines de 1976 y 1977 se publicaron cada mes 69 millones
586,800 ejemplares (sic), de “Kalimán” 8 millones, “Risas y
Lágrimas” 4 millones, ese auge feneció. Francisco Toledo se
aficiona por la lucha libre, fenómeno social que nos deja
perplejos. Después hay unas fotos de desconocidos y salimos
de la exposición con la convicción de que la historia
gráfica se acerca al pueblo.
Al salir del edificio en la calle de
Madero, en sábado de gloria, pasaban contingentes y
contingentes gritando: ¡Cristo vive!
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