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El caso Ernestina Ascencio
terminó reventando en las manos del gobierno de
Veracruz. Desde el principio la poca asepsia con que se
manejó anunciaba un final poco grato. De acuerdo a las
últimas investigaciones que ya se dan por definitivas,
la señora murió a consecuencia de su mala nutrición, lo
que de todos modos queda como señal ignominiosa de las
condiciones en que viven los indígenas en la zona de
Zongolica, que ha sido pretexto desde hace muchos años
para hacer bailes en el Casino español, cuyas ganancias
supuestamente se han dado para aliviar la pobreza de los
residentes.
Ahora que han decretado
que la señora no murió por violación tumultuaria, nótese
la descabellada distancia que hay, entre morir de esa
manera y morir a consecuencia de la desnutrición. ¿Qué
le revisaron en el momento de la necrópsia? ¿A quién se
le ocurrió que se podía dar un dictamen de tal magnitud,
sin tener pruebas contundentes? ¿Quién fue el que le dio
informe a nuestro gobernador y con esto lo expuso al
descrédito del país? Porque el gobernador no revisó a la
señora Ascencio, de él no salió la información errónea,
él no manipuló los datos; la mala fe, la mala leche, fue
de otros que ahora tendrán que dar la cara y pagar las
consecuencias. Es que ni siquiera creo que haya sido
cosa del Procurador. Él también se dejó llevar por los
falsos informes de sus subalternos y así lo echaron al
rodeo de los medios de comunicación que lo hicieron
pedazos. En las entrevistas radiofónicas que escuche no
podía sostener una afirmación tan básica como decir que
la señora murió por causa de la violación, como ya antes
había anunciado el señor gobernador. Su argumento se
basaba en descalificar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a su falta de cortesía, a su
discurso soez. Pero tan pronto le preguntaban de qué
había muerto Ernestina Ascencio, hasta la voz se le
quebraba a don Emeterio. En cambio, el Doctor Soberanes,
siempre sostuvo que no hubo violación y hasta ofreció su
cargo en caso de que se demostrara lo contrario. Él fue
quien dijo que si la realidad no estaba de acuerdo con
lo dicho por el estado de Veracruz, lo sentía por ellos,
pero que él no iba a decir lo que las pruebas no
demostraran. Para que lo sepan, una persona no puede ser
acusada de un crimen tan sólo por el hecho de ser capaz
de cometerlo.
En Veracruz, la bola
de lambiscones, la “corte de los milagros” del
gobernador se dieron a la tarea de sostener una “verdad”
sin sustento; como si la verdad, para serlo, requiriera
de una mayoría de votos cretinos. Caso lamentable el de
doña Mimí Quirasco, quien unos cuantos días antes del
veredicto final, todavía sostuvo en entrevista que a la
señora sí había sido violada. ¿En qué basaba su dicho?
¿Mandó la Comisión de Derechos Humanos de Veracruz a
hacer una investigación al respecto? ¿Ella fue testigo?
No. La señora sólo habló porque tiene boca y una jugosa
pensión por defender. Habló para quedar bien con el
gobernador, como lo hicieron muchos funcionarios y
periodistas que ahora no saben donde van a meter la
cabeza; aunque en su desfachatez muchos seguirán
sosteniendo que fue violación, aunque las pruebas
demuestren lo contrario.
Este asunto
pone de manifiesto una situación que se vive en el
estado y que de no resolverse seguirá generando
problemas tan incómodos como éste. ¿Quién es el valiente
que puede contradecir al gobernador? Ha sido tanto el
culto a la personalidad del mandatario veracruzano por
parte de muchos que, en su ineficacia, en su
complicidad, en su mera lambisconería, le han prodigado.
Por eso es inimaginable que alguno de ellos pudiera
contradecirlo. La palabra del gobernador goza de una
infalibilidad absoluta en el estado, pero después del
caso Ascencio, ha quedado bastante frágil en el país.
Bien haría
el licenciado Fidel Herrera Beltrán en ponerse a pensar
hasta donde va a permitir que estos subalternos
domésticos, incapaces de criterio, lo expongan como lo
hicieron en esta ocasión. A causa de esto en el país los
medios de comunicación se preguntan que intereses tenía
el gobierno del estado de Veracruz en asegurar que
miembros del ejército mexicano violaron a una anciana.
Señor gobernador sus domésticos están para proteger su
prestigio, para asistirlo, para apoyarlo, pero por lo
que vemos (y de seguir las cosas así seguiremos viendo),
lo único que han estado haciendo es echarlo de cabeza.
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