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Serpentinas
Rafael Junquera Maldonado
Sólo
son hombres
¿Aparte
del nuestro, existen otros mundos?
-
Pregunta el cachorro a su progenitor,
con la ingenuidad propia de su corta vida,
mientras selecciona de un frondoso árbol las
bayas de su cotidiano alimento.
-
Hay tantos mundos como arena en el
mar
- responde el padre, con aire
solemne, al tiempo que mira hacia un punto
perdido en el horizonte, más allá de todo
accidente geográfico.
- ¿Están habitados esos mundos? ¿Hay
vida como la que tenemos en el nuestro?
- vuelve a preguntar el pequeño al
tiempo que aspira el suave aroma que se
desprende de los campos floridos.
- ¿Son
iguales a nosotros?
- insiste el pequeño. Recuerda una
lejana conversación y él mismo trata de
responderse – Nuestros mayores dicen que
todos somos iguales.
- En el caso nuestro sí; casi todos
somos iguales. El paso del tiempo nos ha
dado una gran uniformidad: el mismo tono de
piel, igual forma de comunicarnos, valores
compartidos, respetamos a quien es más
sabio, a quien es más fuerte, y admiramos a
quien es más viejo. Hemos aprendido a
superar fronteras reales o ficticias…
-
¿Y ellos no tienen estas
características?
- No, sólo aparentan ser iguales.
Llevan siglos peleando por diversos motivos,
nunca han dejado de hacerlo. Hablan
distintos idiomas, los distingue el tono de
su piel, tienen diversas creencias y
determinados espacios para vivir, no
respetan al sabio, ni a los viejos…
-
Realmente son animales raros.
¿Quiénes son?
-
Se hacen llamar homo sapiens, y
presumen de ser los reyes de la creación…
para mi sólo son hombres, seres humanos, o
algo así…
- ¿Crees que algún día podrán ser como
nosotros?
-
Es posible. Nosotros fuimos iguales a
ellos. Nos costó destruirnos varias veces
para llegar a este nivel de vida y
convivencia.
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