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Se terminó abril en el que se acumularon
acciones que nos ponen a muchos con “el alma en un hilo”
porque las autoridades tanto del poder ejecutivo como
del eclesiástico han decidido, o por lo menos eso
pareciera, dejar de lado la Constitución de la República
para disfrutar ampliamente de la anarquía que se genera
con esa forma de actuar.
La televisión, la radio, la Internet, los
diarios, los servicios religiosos y hasta la
rumorología, nos permitieron ver y oír como en el caso
de las autoridades religiosas, con gran soberbia y sin
ninguna reflexión, pretenden llevar a la ciudadanía a
obedecer sus designios de manera ciega, olvidándose que
la población ha cambiado, que la iglesia ha perdido
credibilidad, y que por la intransigencia de sus
autoridades esta institución pierde cada día una gran
cantidad de adeptos, creyentes o fieles.
Por
su parte, en únicamente cinco meses, el titular del
Ejecutivo nacional ha entrado en un cómodo letargo en lo
que respecta a las políticas sociales –que tanta falta
hacen- con un inquietante ¿desconocimiento? de la ley y
de la Carta Magna, la misma que el día primero de
diciembre de 2006, juró cumplir y hacer cumplir cuando
se tomó a sí mismo la protesta como presidente de la
república, en el acto que a despecho de muchos, merced
al fallo del TRIFE y, con el apoyo de la fuerza militar,
logró llevar a efecto en el recinto del Poder
Legislativo.
No obstante que se comprometió a mejorar
la calidad de vida de los mexicanos y que aseguró que
“rebasaría por la izquierda” las propuestas de sus
opositores, en la realidad la ciudadanía “de a pie”
hemos observado con profunda preocupación como cada mes
que pasa, y apenas van cinco, el dinero cada vez alcanza
menos y las supuestas mejoras que traería un sexenio mas
del PAN en el poder se diluyen. Sin embargo, podemos
mencionar algunas acciones notables de Calderón en este
lapso de tiempo: su cotidiana intromisión a favor de su
partido en los comicios próximos a celebrarse en Yucatán
y en otras entidades de la república, con las públicas
quejas y denuncias de los líderes de los partidos de
oposición; la impotencia e indefensión de los
trabajadores, que no fueron tomados en consideración
para imponer una ley que estaba “cocinada” desde mucho
tiempo atrás y a los cuales les arrebató la posibilidad
de ser escuchados al negarse a estar presente en la
“celebración del 1o de mayo”, para evitar los abucheos
con que le obsequian en muchos de los lugares a los que
asiste; el anuncio de una huelga general permanente ante
la situación en la que ha puesto a la clase trabajadora;
el éxodo de jóvenes –hombres y mujeres- en búsqueda de
empleo, arriesgando sus vidas, así como el incremento en
la tasa de suicidios juveniles; el acotamiento de que es
objeto por parte de la “presidenta” del SNTE y el ex
“presidente” Fox por su contribución al uso de la silla
presidencial del que hoy disfruta el chaparrito; el
abatimiento de la economía con una inflación acelerada;
las presiones que la Casa Blanca, la OCDE, y el Banco
Mundial, entre otros organismos internacionales ejercen
día con día para que la soterrada privatización del
petróleo se realice de manera abierta; la lucha
“presidencial” que sostienen Felipe Calderón y Manuel
Espino al interior del partido AN; la intrusión del
actual habitante de los pinos en asuntos judiciales y la
protección a ultranza del ejército, el cual no necesita
defensa, y menos tan pobre, toda vez que es la
institución per se que resguarda a los mexicanos; el
menosprecio hacia los marginados de los marginados: los
indígenas, al decretar, por una parte una “muerte
natural” y por la otra indemnizar a la familia,
acallando una vez mas las voces originales de esta
tierra; la falta de pundonor con que trata a este país
laico; y la existencia del baño de sangre en que ha
metido a toda la nación, por carecer de una planeación
adecuada y unos objetivos concretos en su estilo tan
peculiar de gobernar, en la guerra emprendida en contra
del narcotráfico, el cual es innegable que hay que
combatir.
El descarado intento de seducción que
hace la presidencia de la república para ser cobijada
por los militares nos lleva directamente a los desaseos,
las intromisiones de extranjeros, el servilismo que se
tiene hacia USA, a la guerra sucia al que el partido
Acción Nacional es tan proclive, y a la complaciente
aquiescencia de las autoridades al servicio del
gobierno.
Sin embargo, como en tiempos de su
antecesor, en el discurso del Sr. Calderón pareciera que
el único problema real es el narcotráfico, lo demás es
lo de menos. Sería conveniente que alguien le hiciera
ver que la negación de las problemáticas existentes, es
un problema grave, porque no permite establecer las
medidas necesarias para vencer las debilidades que
agobian a la nación.
Ese
es el balance de los 150 días del presidente del
empleo... de la fuerza y abuso de autoridad.
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