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¿De que murió el
jumento?
Resulta
poco común y hasta inaudito, que en tierras veracruzanas el
Secretario General de Gobierno –Ayer Herodes y al día siguiente
Judas-, no haya convocado aún a rueda de prensa para dar a conocer
el origen extraterritorial y las causas del fallecimiento del
borrico cuyo cadáver apareciera hace unas semanas flotando mar
adentro, en las cercanías de Alvarado. Tampoco el Secretario de
Seguridad Pública ha confirmado si murió a causa de un conflicto
pasional. Por su parte el Procurador conforme a derecho se abstiene
de decir esta boca es mía, en tanto no se integre el expediente, lo
confronte con la Sociedad protectora de Animales, A.C., y se
confirme que no hay delito que perseguir ya que el jumento murió de
causa natural.
Indignación y
vergüenza
Millones
de seres humanos mueren de hambre en el mundo y mire, estimado
lector, hasta donde llega la insensibilidad, estulticia y aberración
de algunos que gracias a la televisión y a las revistas del corazón,
la sociedad, toma como paradigma de modernidad y buen gusto. La
revista española Sport, en su página web da a conocer a la
gente bonita del planeta que la estrella del futbol europeo, David
Beckman, le obsequió a su esposa Victoria ni más ni menos que un
consolador de platino y diamantes, valuado en dos millones de euros.
Los españoles que no tienen pelos en la lengua, han reaccionado con
justificada indignación, opinando que hubiera sido más eficaz y más
barato que el futbolista le hubiere comprado un pollino a su
aburrida y amada esposa.
Cascabeleando
También en Veracruz se cuecen habas. Dicen por ahí, que las mujeres
jarochas ocupan el primer lugar nacional en lo que a satisfacción
sexual se refiere. No hay encuesta electoral que lo pruebe, pero lo
que si es muy real es que el número de “sex shop” se
incrementa en territorio veracruzano.
No queremos feas
En
Veracruz se justifica ignorar la pobreza, la discriminación, el
abandono en que viven los pueblos indígenas, el analfabetismo y
hasta el fraude en que incurren las llamadas universidades privadas.
Lo que no se acepta es que haya feas. Razón por la que las
“estéticas” recibirán un subsidio gubernamental para que apliquen
su mejor esfuerzo en pro de la belleza.
El gobierno soy
yo
En parvulitos se nos
enseño que el gobierno está integrado por tres poderes
independientes: el ejecutivo, el legislativo, y el judicial. Por
razones que desconocemos en Veracruz la regla parece tener
excepciones, concentrándose el gobierno en una sola persona.
No tienen
llenadera
Luego no es motivo
ni de asombro ni de indignación lo poco ético, políticamente
incorrecto, e indudablemente el colmo del cinismo, el que los
diputados locales a los que se les eligiera y se les paga por
atender de tiempo completo a un mandato específico de la ciudadanía,
nos salgan ahora con que tiran la chamba para ir en busca de una
alcaldía.
Cuestiones de
genética
Si
en Australia se considera como insólito el haber capturado un sapo
del tamaño de un perro, en Veracruz más insólito ha resultado la
modificación genética que diera lugar a que un armadillo naranja se
transformara en paquidermo blanco. A lo anterior se suma la curiosa
metamorfosis de funcionarios públicos y líderes agrarios,
transformados en avestruces. Nadie ve, nadie escucha, habiéndose
extraviado el objetivo inicial de destinar el hoy elefante blanco, a
brindar apoyos al sector agropecuario veracruzano.
Cartucheras al
cañón…
El
color rojo es el color con el que late Veracruz. Nos guste o no nos
guste, cartucheras al cañón, quepan o no quepan. Muy al estilo del
ex presidente, su alteza serenísima Don Antonio López de Santa Anna,
los taxis por decreto deberán estar pintados a la mayor brevedad de
rojo carmesí. Por lo consiguiente, sin distinción de sexo, todos los
veracruzanos mayores de 16 años, deberíamos usar a partir de una
fecha aún no determinada -previa a las elecciones de septiembre-,
ropa interior (incluidos los calcetines) de tan expresivo color;
quedando prohibido el uso del azul, el amarillo y el naranja en el
atuendo exterior. En el inter, la Secretaría de Finanzas auxiliada
por el coordinador del acuerdo de gobernabilidad para el desarrollo,
elaboraría un estudio para fijar el monto anual del impuesto a
puertas y ventanas, con objeto de capitalizar el Fondo Veracruz.
En nombre de Dios
No. No es un
problema psiquiátrico padecido por un individuo aislado. Es la
sociedad norteamericana la que está enferma. Matanzas como la que
tuviera lugar en la Universidad Tecnológica de Virginia, no son sino
consecuencia de ello. Los Estados Unidos ocupan a nivel mundial el
primer lugar en violencia callejera; el primer lugar en
discriminación racial; el primer lugar en civiles armados; el primer
lugar en cinismo; el primer lugar en corrupción y tráfico de
influencias; el primer lugar en consumo de drogas. Los
norteamericanos están educados para matar, de ello se encarga la
escuela, las iglesias, los medios de comunicación, las fuerzas
armadas y el propio gobierno.
La
Constitución de ese país privilegia la ley del mercado y el
individualismo a ultranza por encima de la racionalidad social.
Ostentándose como paradigma de la democracia, en nombre de Dios los
norteamericanos abusan del débil y en su nombre masacran pueblos
enteros. Y aún así el presidente Calderón, en nombre del pueblo de
México, expresa al hombre que habla con Dios sus más sentidas
condolencias por la matazón de Virginia.
Y hablando de doble
moral, el país que con mayor énfasis se opone al ecológico Tratado
de Kyoto y que más aporta al deterioro del planeta, ratificó el
embargo al atún mexicano, bajo el pretexto de que este producto es
fruto de la pesca en altamar mediante tecnologías que atentan contra
la ecología. México, por su parte, le abre la puerta de par en par a
la importación de maíz y arroz transgénico norteamericano.
Síndrome de
masoquismo extremo
Ya
es cosa de todos los días el que periodistas, comentaristas y
locutores, insistamos en que el pueblo de México no es tonto, que
las pesca al vuelo y que ya no se deja jugar el dedo en la boca. Lo
cual es una soberana mentira. Mentimos sin percatarnos que somos
parte de lo mismo, una gran mayoría de los mexicanos no sólo
padecemos de lento aprendizaje, también carecemos de memoria
histórica y de cada dos, más de uno y medio padecemos del síndrome
de masoquismo extremo. Nos entretenemos con frivolidades como
banquetes de desinformación y migajas informativas, telecomedias y
talk shows televisivos, remedios milagrosos para bajar
de peso, chismes de alcoba, rumores palaciegos, y hasta con el
decimonónico programa de los sábados de Jorge Saldaña, que ya es
decir mucho, dejando hacer, dejando pasar como si nada, el más que
confirmado saqueo permanente de que México es víctima a manos de
lobos con piel de oveja, tales como servidores públicos y políticos
corruptos, empresarios mañosos, príncipes de la iglesia, banqueros,
damas piadosas, líderes sindicales, gerentes de lavandería, y hasta
pordioseros con credencial de periodistas y jugosa cuenta bancaria.
Ya lo traemos en la sangre, por naturaleza, como el escorpión de la
fábula.
Para reflexionar
Ashley
Montagu en su obra, Dos millones de Años sobre la tierra, nos
dice: “La competencia en último grado entre los hombres, ley a la
que el mercado neoliberal le rinde culto, no es sino una idea
aberrante por inhumana. Con seguridad, si el hombre primitivo
hubiera actuado de esa forma, su fin hubiera sido rápido y natural
ya que el competir individualmente con la extensa fauna carnicera
que poblaba el Pleistoceno dotada de aceradas defensas, garras,
colmillos, de agilidad o de fuerza superiores siempre a las del
hombre mejor dotado, hubiera supuesto una lucha tan desigual como
para abocar al ser humano a su total extinción.” En la
postmodernidad, la lucha aislada del hombre contra la ignorancia,
la pobreza, el egoísmo, la corrupción y la violencia, está condenada
al fracaso. |
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