Año 1 No. 7  Revista mensual   10 de Septiembre de 2007. Xalapa, Veracruz

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A la víbora, víbora de la Mar
Armando Ortiz Ramírez

 

Elecciones 2007: El año de las amantes

 

El siglo XIX fue el siglo de las novelas románticas, el siglo de las heroínas, el siglo de la literatura de amantes. Como no se había visto en otras épocas, las novelas tenían como título el nombre de la adultera, el nombre de la mujer que superando todas las convenciones sociales se dejaba llevar por sus pasiones, se dejaba conducir por su ambición. Enumerarlas a todas sería casi imposible, sin embargo recordemos al menos a las dos más emblemáticas.

Madame Bovary es sin duda la primera, la más trágica, la más soñadora. Es como un Quijote en mujer, quiso vivir las aventuras de las heroínas que aparecían en las novelas que leía mientras el señor Bovary atendía a sus enfermos o dormía con su gorro de bonete puesto. Es una adultera con la que simpatizamos y al final nos duele verla derrumbada; su ambición no se cumple, pues enfrentada al mundo con las desventajas de su sexo pierde lo que más aprecia una mujer, la dignidad. Con esta novela Gustave Flaubert fue acusado por atentar contra la moral de su época, pero al final, el tiempo le dio la razón. Disfrazada de novela romántica, Flaubert mostró con bastante realismo lo que la sociedad de entonces no quería ni mencionar.

 Ana Karenina es una aristócrata que se ve obligada a permanecer con un hombre que no la ama y a quien ella no ama. Cuando conoce al joven Vronski Ana decide olvidarse de la moral y se envuelve en una relación que desde el principio está condenada al fracaso. A pesar de la profunda compasión que Tolstói siente por su heroína, no puede dejar de sancionar su conducta adúltera.

¿A qué viene todo esto? Bueno, pues si en Europa el siglo XIX fue el siglo de las amantes en la literatura, en Veracruz el siglo XXI es el siglo de las amantes en la política. Y no se deje llevar sólo por la connotación negativa que le sugiere la palabra amante. Amante es una mujer u hombre que ama, es un ser que refugia su soledad en el amor, teme y odia al amado, que puede presentarse bajo cualquier forma; el amado podrá ser un traidor, un imbécil, o un degenerado y el amante ve sus defectos como todo el mundo pero su amor no se altera lo más mínimo.

Como nunca antes, en todo el estado de Veracruz las mujeres consiguieron postularse por sus partidos a puestos de elección popular. Algunas de ellas tienen un trabajo que las antecede, una labor ya sea en lo político o en lo social que las puede poner al frente de una diputación o una alcaldía. Se requiere tener conciencia de la situación en la que viven los veracruzanos para así proponer y alcanzar mejoras en las formas de vida de nuestros coterráneos. Una mujer es por antonomasia más sensible que un hombre y por lo mismo su empatía está desarrollada de tal manera que puede sentir más cerca al prójimo. Por eso ya se estaban tardando las mujeres en hacer presencia importante en las candidaturas.

 Pero también hay casos en los que las mujeres se vuelven arribistas y a la manera de una Madame Bovary o de una Ana Karenina llevan su pasión a cualquier terreno, incluso el político y logran con esto ambiciones que de manera apropiada no hubieran logrado conseguir. Primero porque no tienen ni trabajo político, ni trabajo social. Son conocidas en las páginas de sociales y se confunden pensando que asistiendo a la cena del niño xalapeño, o al concierto del Potrillo hacen labor social. Pero son buenas amantes, novias de dirigentes de partido, de dirigentes sindicales, esposas de alcaldes y hasta concubinas de funcionarios públicos. Una vez que electos discutan de verdad sobre los problemas sociales de los veracruzanos, se darán cuenta que no es lo mismo legislar a estar en primera fila aplaudiéndole al Buki.

 ¿Por qué se atreven estos dirigentes de partido a postular a estas amantes? Porque saben que el elector se deja llevar por una campaña que ostenta una imagen falsa del candidato, porque saben que poco valen los méritos y el trabajo político, además, saben que el dinero le puede fabricar un currículum al más insulso.  Pero son aves de paso, porque una vez que se sienten en su curul se darán cuenta que ese asiento en nada se asemeja a la cama de un hotel.

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