Año 1 No. 7  Revista mensual   10 de Septiembre de 2007. Xalapa, Veracruz

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Coralillo

Ana Iris Nolasco

El giro hacia el colorado
 

Iniciamos este mes de septiembre con dos eventos importantes para la ciudadanía, el primero es la entrega del informe presidencial que tuvo lugar en el Congreso de la Unión, cumpliéndose con un mandato constitucional y bajo los cánones de un protocolo negociado. Evento en el que gracias a los medios electrónicos de comunicación, los mexicanos pudimos observar a un Felipe Calderón minimizado, - la banda presidencial, como todo, le quedó grande-con una fría e inexpresiva sonrisa, clamando por un diálogo con los legisladores que no se da.

El entusiasmo en el recinto era comparable al de un velorio. Siendo notorio el vacío dejado por los miembros de la bancada perredista que de última hora decidieran retirarse. Una “falla técnica” a decir del Secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, impidió que el sistema de transmisión de la Presidencia de la República pasara en cadena nacional el mensaje de la presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la perredista Ruth Zavaleta, en el cual explicara las razones por las cuales se retiraba delegando temporalmente sus funciones en un diputado panista. Más tarde se sabría que en el escueto mensaje presuntamente censurado, la Sra. Zavaleta dijera que no podía recibir el informe de quien proviene de un proceso electoral legalmente concluido, pero cuestionado por millones de mexicanos.

Lo dicho por la diputada perredista es un hecho que no puede disfrazarse; cada vez aumenta el número de mexicanos convencidos del fraude electoral del 2 de julio del 2006. Para que no quepa duda Luís Carlos Ugalde, presidente del IFE, trata de salvar su permanencia al frente de éste, explicando que si le quitan el puesto es tanto como aceptar políticamente que sí hubo fraude. Lo cual nos enfrenta a una paradoja. 

Con la salida “del aire” de la transmisión referida, se confirma que la buena voluntad y disposición al diálogo y negociación por parte de los blanquiazules es pura palabrería. Los acuerdos para facilitar la presencia en tribuna de Calderón Hinojosa no fueron respetados por estos. Esta “falla técnica”, en realidad es una censura a un discurso coherente, de cara a la nación, y una ofensa al Poder Legislativo de la Unión, en tanto la representante popular ocupa el alto cargo de Presidente de la Cámara de Diputados. Además de una ofensa a una mujer que en la vida pública refleja el carácter mayoritario de la población femenina.

Un día después de la entrega negociada del informe presidencial, Calderón se organizó su propia fiesta en Palacio Nacional, destacando el boletín oficial el número de interrupciones que por aplausos entusiastas tuviera la lectura de lo que pretendió ser síntesis del estado que guarda la Nación y mensaje político circunscrito a la atención de los varios cientos de invitados, entre los que figuraban gobernadores priístas, perredistas y acarreados. Evidenciándose el intento fallido por la restauración del “Día del Presidente”, como acto simbólico del poder imperial y el afán de legitimización y culto a la personalidad del actual habitante de Los Pinos.

¡Ah! Eso si, para que no quepa duda de la buena voluntad del partido en el gobierno y su preocupación por los mexicanos, inicia este mes patrio con la propuesta de un alza en la gasolina y el diesel. Duro golpe al bolsillo que se hará acompañar por mayores niveles de inflación e incremento de los ya existentes 60 millones de pobres.

El segundo evento a destacar, tuvo lugar aquí en Veracruz. La ciudadanía expresó en los comicios del día 2 su rechazo al PAN. Otorgándole al PRI y sus partidos asociados, 155 alcaldías y 28 diputaciones locales. En el buen sentido Veracruz se vistió de rojo y mando al diablo las celestes promesas de las buenas conciencias. A los festejos de este arrollador triunfo, deberá sumarse el compromiso de quienes resultaron favorecidos con el voto y la confianza ciudadana. Debiendo tener presente todo el tiempo que son SERVIDORES PÚBLICOS, como representantes populares unos, y otros mandatarios, por decisión de los mandantes, que somos nosotros, los ciudadanos, el pueblo, al que están obligados a obedecer. No olvidando sus promesas de campaña y pensando en primer término en el bienestar de la población que les eligiera, antes que en cualquiera otra legítima aspiración, porque “No se puede saludar con el puño cerrado”, como dijo alguna vez Indira Gandhi.

 

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