Año 1 No. 6  Revista mensual   10 de Agosto de 2007. Xalapa, Veracruz

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A la víbora, víbora de la Mar
Armando Ortiz Ramírez

 

El bello, la diva y el profesor

 

¿Qué consideraciones debemos tomar en cuenta a la hora de decidir por cuál candidato habremos de votar en las próximas elecciones? Si usted no lo sabe, tenga por seguro que los partidos políticos si lo saben. Ellos lanzan sus campañas de acuerdo a los estudios de campo que han realizado durante muchos años, de acuerdo a la experiencia adquirida durante tanto triunfo y derrota. Los partidos políticos saben manejar al elector común, no usted o yo que leemos libros, revistas y periódicos, que nos mantenemos informados y conocemos, aunque sea vagamente el perfil de los candidatos. Las campañas como usted las ve en la calle están dirigidas al público común, a los clientes de Televisa y televisión Azteca; a los jodidos (según denominación de don Emilio Azcárraga) que se pasaban los domingos viendo La Academia o Bailando por la boda de mis sueños. Por eso, aunque los intelectuales y periodistas exijamos a los partidos políticos elecciones de calidad, no vamos a lograr que los partidos se salgan del estilo que ponen en sus campañas, porque ese estilo les reditúa.

En Xalapa tres campañas electorales llaman nuestra atención, tres candidatos que tienen distinto perfil y que son los que más fundada tienen su aspiración por llegar a ser alcaldes de la ciudad de Xalapa. A esos tres vamos a analizar.

Por toda la ciudad está la publicidad de David Velasco Chedraui, quien anticipó el inicio de su campaña de manera velada con su famosa Fundación. Por cierto, tengo copia de la carta que me envió su tía Irma Chedraui después de publicar un artículo sobre La Familia. Como no contesté la carta, me solicitaron reiteradamente una respuesta que a su debido tiempo brindé. Esta solicitud de correspondencia me animó a enviar un correo electrónico solicitando una cita a la Fundación Velasco para logar apoyo para un joven padre de familia que se acercó a mí en busca de trabajo. Claro, puse al tanto a la Fundación acerca de quien era yo, quizás por lo mismo, en esta ocasión me negaron una respuesta. Mandé otro correo y obtuve el mismo resultado. La Fundación, concluí, sólo ayuda a los que están de acuerdo con “la familia que está de acuerdo”.

Después me entero que el candidato estuvo en un centro nocturno ofreciendo la "peda de su vida" a los jóvenes concurrentes, pero si votaban por él. Vaya estrategia inductora, David Velasco sabe que es más valioso un elector que se embriaga por las noches, que un joven padre de familia que no tiene trabajo; aparte, el primero es más divertido.

He escuchado rumores sobre la afición etílica de este candidato, pero prefiero no prestar atención a ello y voltear a mirar las fotos que sacan en la prensa de sociales, tan bello con su esposa, su familia y presumiendo su linaje, sobre todo al respetable abuelo; ojalá fuera como don Antonio, pero se heredan los bienes, las virtudes a veces se aprenden. Cómo dijera el Quijote, el hombre es hijo de sus propios actos. Pero se nos cansa la mirada contemplando sus espectaculares, su figura "totalmente palacio", el tamaño de su humildad y la proporción de su egolatría. Como diría uno de mis amigos más respetables: "lo tienen todo, ¿les vamos a dar más?" Ya tuvimos un gobernante rico y lo elegimos porque pensamos que como lo era no nos iba a robar y resultó ser tan ladrón como su padre.

Cinthya Lobato es un caso lamentable. Que más lamentable que traicionar sus principios por una candidatura en el partido que le robó la elección presidencial al candidato de la alianza a la que ella pertenecía. A la niña Lobato le han dado todo por bonita; vaya frivolidad. La hicieron diputada y trabajó, se olvidó de las pasarelas (yo nunca la vi retratada ni en Vanidades ni en Cosmopolitan, ¿será un mito lo del modelaje?) y se subió a los templetes donde le habló al pueblo, que cansado de candidatos charros, gordos y feos, se dejó cautivar por esta niña hija de papi, la diva que algunas veces declaró no necesita trabajar, cosa que la gran mayoría de nosotros no podemos presumir. Pero lo que más fastidia, al menos a mí, es que haga equipo con "el pipo" y con "poncho", dos pajaritos de cuenta; siendo consecuentes habremos de llamarlos el trío galaxia incluyendo a la candidata como "chinta Lobato". La amé, consta en documentos y misivas enviadas a ella. Creí en su trabajo y su esfuerzo, pero no tolero a una persona que vende sus principios a un grupo de nefastos ultraderechistas.

A todos a quienes les preguntó ¿cuál es el mejor candidato? me responden sin vacilar que el profesor perredista Atanasio García Durán. Conocen sus méritos y la manera como ganó la diputación en las elecciones pasadas, con una campaña de a tres pesos. Hoy, no es que sea su deseo repetir la misma estrategia, en realidad los recursos para su campaña son muy inferiores a los destinados por el PRI o el PAN a sus candidatos. Sin embargo, su principal limitante es el hecho de que el PRD en Veracruz está presidido por Rogelio Franco, un cretino de la misma estirpe política del "pipo" y de "poncho", que ya hasta su apodo se ganó: "chiquifranco".

El profesor Atanasio García Durán, con el apoyo de un partido de verdad sería el que más posibilidades tendría para llegar a ser nuestro alcalde. No obstante, ya lo señalamos líneas arriba, la gente se va a dejar llevar por las campañas ostentosas de los otros partidos; si no funcionaran, no gastarían tanto. Mire, ya ni promesas de campaña hacen, porque saben que el pueblo ya no cree en promesas.  La imagen que cuelga de los edificios pretende decir lo contrario, cuando ese ó esa, con sus zapatos Salvatore Ferragno, traje Armani o ropa de Zara, le tienden la mano a una mujer humilde que en su rostro refleja el sentirse aliviada de sus problemas, aunque esa mano la noche anterior haya sostenido una copa con coñac o whisky.

Aún así, el próximo alcalde tiene un reto que apuesto no van a poder superar. Ricardo Ahued dejará un precedente importante. Sin meterse en discusiones políticas, en pleitos de lavadero, en disputas por el poder, sacó un trienio que de repetirse pondría a Xalapa entre las ciudades más prósperas del país. Lastima que las condiciones para elegir a un buen alcalde no se estén dando. Primero porque el bello y la diva no parecen tener los recursos éticos y morales de Ahued y segundo porque el profesor Atanasio, quien puede tenerlos, no cuenta con el apoyo suficiente de un partido cuya dirigencia está en manos de un "autista político".

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