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I
Habiéndose ya resuelto, desde la muy
peculiar perspectiva del gobierno de
México, el asunto del chino Zhenli Ye
Gon, emerge no sin fuerza el cúmulo de
interrogantes acerca de de los sabotajes
a ductos y otras instalaciones de
Petróleos Mexicanos.
Empecemos por lo primero, el tema del
chino-mexicano, y señálese que la
perspectiva del gobierno desestima al
parecer un componente axial de este
asunto: el súbito interés estadunidense
de echarle el guante al señor Zhenli
tras una década de investigarlo. Esto
tiene un tufillo que induce a suponer
que la detención, por parte del gobierno
de Estados Unidos, tiene móviles
relacionados con la inteligencia
estadunidense: don Ye Gon --en la
cultura china, el primer nombre es el
apellido-- sabe mucho.
Y lo que sabe se lo dirá a la
inteligencia estadunidense y ésta, en su
turno, se lo hará saber al Presidente
George W. Bush y, desde luego, a muchos
otros funcionarios gubernamentales y
políticos de ese país vecino. Así, éstos
sabrán la verdadera historia detrás de
ésta escandalosa ocurrencia que ya ha
dejado damnificados políticamente,
incluyendo al propio Presidente Felipe
del Sagrado Corazón de Jesús Calderón.
Para salvarse, el señor Zhenli dirá
todo.
Y tendrá que decir la verdad a los
interrogadores estadounidenses. Tendrá
que hacer, como dicen los gringos,
(to) spill the beans --desparramar la
frijolada-- y cantar la neta. Para
Washington, esa información anticípase
estratégicamente valiosa.
II
Les dirá, por ejemplo, lo siguiente:
1) Cómo pudo introducir tanto dinero en
efectivo a territorio mexicano, lo cual
sólo es posible hacerlo, por su volumen
y peso, con el visto bueno o la
complicidad del propio gobierno o de
personeros de las más altas jerarquías
de éste.
2) A quien --o quiénes-- iban destinados
realmente esos 205 millones de dólares
en efectivo hallados en su casa en el
Distrito Federal.
3) Cómo y desde cuándo se inició la
relación con los presuntos destinatarios
de esa colosal suma de dineros y si la
susodicha relación se remonta al
gobierno que presidió Vicente Fox, quien
convirtió a don Ye Gon, tal vez como
premio, en ciudadano mexicano.
Esa información será usada,
predecíblemente, por Washington para
aumentar su espectro de modalidades de
presión sobre el gobierno de México y el
Presidente de la República mediante la
ya conocidísima práctica de oportunas
filtraciones mediáticas.
Más dejemos este asunto y vayamos al de
las cada día más interrogantes acerca
del Ejército Popular Revolucionario, a
quien se le atribuye mediáticamente la
autoría de esos sabotajes a Pemex.
Subráyese que a ese respecto, el
procurador general (de justicia) de
nuestra república ha sugerido que no
existen indicios que
demuestren o confirmen aquellos actos de
destrucción de bienes que, por lo menos
en teoría, son de la nación.
III
Y como tras esos episodios de
destrucción de instalaciones de una
empresa del Estado mexicano se ha
guardado silencio en los ámbitos del
gobierno y en los entornos del EPR, las
interrogantes proliferan. Hay
especulaciones. Hay guerrilla en
México. ¿Qué sabe realmente el gobierno
de México acerca de esos hechos? ¿O no
sabe nada? ¿Continúanse investigando
dichos sucedidos? ¿Cuáles son las líneas
de pesquisamiento? ¿Hay sospechosos y/o
detenidos a la chita callando?
¿Negocia acaso en secreto el gobierno de
México con personeros y/o
representantes reales y/o supuestos,
oficiales u oficiosos del EPR o de otras
organizaciones guerrilleras que
supondríanse afines o con acceso a los
primeros?
Y si hubiere tal negociación, ¿qué se
negocia? ¿La liberación de los
eperristas y simpatizantes en mazmorras
gubernamentales y cuya existencia el
propio gobierno niega y/o rechaza? ¿O se
negocia sólo para ganar tiempo y saber
más acerca del EPR?
¿Hasta qué punto estratégico, político y
geográfico se ha extendido realmente la
guerrilla del EPR? ¿Son varios los
grupos guerrilleros? ¿Cuál es la
naturaleza de cada uno y cuáles sus
denominadores comunes? Que informe el
gobierno.
Glosario:
Axial: relativo al eje. Pivotal.
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