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Humor político pone en jaque a la
monarquía en España

Con
fundamento en el artículo 491 del Código Penal español,
donde se establece que "se impondrá la pena de multa al que utilizare la imagen del
Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes,
o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del
Regente o de algún miembro de la Regencia, o del
Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el
prestigio de la Corona", un juez ordenó el secuestro de
los 120 mil ejemplares de la edición del 18 de julio de
la revista “Jueves” (que circula los miércoles), en
cuya portada junto a un texto con letras de gran tamaño
en rojo que reza: "2.500 euros por niño", aparecía un
cartón humorístico que mostraba a los príncipes
manteniendo relaciones sexuales, con un texto en el que
el personaje que representa a Felipe de Borbón le dice a
su consorte: ¿Te das cuenta? Si te quedas preñada...
¡Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho
en mi vida!" ", haciendo alusión a la ayuda que el
Gobierno español concederá a los familias de los niños
que nazcan a partir del presente año.
En
su siguiente edición la revista ilustró su portada con
un cartón de “rectificación” mostrando a un abejorro con
la cara del príncipe Felipe, revoloteando en torno a una
flor con la efigie de la princesa Leticia. Con un
pequeño recuadro que reza: “La nobleza no coge, sólo
poliniza”.
Lo
paradójico de la decisión legal, con la que se pretendía
poner a salvo el prestigio de la familia real, no es que
sólo puso a debate la necesidad de actualizar una
legislación que, a juicio del editor, “deja en evidencia
su carácter trasnochado, su incongruencia con la
igualdad de todos los españoles y la vergüenza de vivir
bajo un régimen que debería estar ya enterrado en los
libros de historia”; también ha propiciado el que una
sociedad democráticamente madura cuestione la
procedencia de seguir manteniendo a una clase
parasitaria. Las imágenes de portada de la revista
fueron reproducidas por la prensa mundial al difundir la
noticia del secuestro, dejando de cumplirse el propósito
inicial de la medida judicial.
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