Año 1 No. 8  Revista mensual   10 de Octubre de 2007. Xalapa, Veracruz

A manera de Editorial
 

 

Acostumbrados como estamos a lo que en cualquier otro país que se precie de decente, sería objeto de abrumadora condena y acción judicial, no parece habernos causado gran sorpresa lo que para la clase política, y para los medios de comunicación, ha sido motivo de amplios dimes y diretes a lo largo del mes de septiembre, y lo que falta. El grosero e inoportuno descaro con que el ex presidente Vicente Fox exhibe su absoluta falta de sensibilidad y sensatez política, no es nada nuevo para el pueblo de México. Constituye una constante a lo largo de nuestra historia y permanente escollo para alcanzar niveles aceptables de vida en democracia. La corrupción, enriquecimiento ilícito e impunidad de que hacen gala gobernantes y representantes populares, es un lastre que forma parte indisoluble de la vida política nacional.

No habiendo nada nuevo bajo el sol, más que sorpresa alguna, el cinismo de quien presidiera el “gobierno del cambio” debería llamar a la indignación y al compromiso de todos por una transformación auténtica del Estado mexicano. Parece no ser así. Todo apunta a que las cosas queden como están, diluidas en el terreno de la impunidad ó, si acaso, transferidas las responsabilidades a chivos expiatorios de menor nivel. Los ejemplos del ex presidente Salinas o el del ex gobernador del estado de México son paradigmáticos.

Hoy es Fox, ayer Salinas y Montiel, por lo que no se puede atribuir ni reducir la desvergüenza del ex presidente al signo partidista de su militancia. Todos parecen iguales; indistintamente del partido en el que militen, el poder los hace cómplices. Para nadie es un secreto que ni con el sueldo de toda una vida como servidor público, se acumulan fabulosas fortunas. El saqueo como divisa, es denominador común al que ya estamos acostumbrados, pero, ¿hasta cuando se seguirá soportando tan ignominiosa y perversa situación?, ¿acaso la generación actual de la clase política, con el Sr. Calderón Hinojosa al frente, estaría dispuesta a renunciar a canonjías, prebendas, colusión y tráfico de influencias, bajo cuyo manto se propicia el enriquecimiento ilícito? Invariablemente no. La honestidad, la honradez, la decencia y la medianía a que Benito Juarez hiciera referencia, parecen no tener cabida en la vida política nacional.

La ciudadanía tampoco parece estar dispuesta, más allá del cotorreo en la tertulia familiar, a pugnar por cambiar las cosas. Mayores preocupaciones tiene con el desempleo y la escalada de precios. Luego tampoco cabe el desgarre de vestiduras de nuestra clase política y el interesado escándalo de los medios electrónicos, que, entre otras cosas, han sido también partícipes del saqueo.

Fox y su amada esposa a la que como “pararrayos” protege, seguirán disfrutando del rancho en la más absoluta impunidad. Una mano cubre a la otra  y el ex presidente le tiene agarrada la suya al Sr. Calderón Hinojosa. Pobre México.

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