Año 1 No. 9  Revista mensual   10 de Noviembre de 2007. Xalapa, Veracruz

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En la Noria

Jairo Ruiz Clavijo *

 

 

 

 
LA NUEVA LECTURA

 

La idea inicial fue acercar a sus hermanas a la literatura, pero Lamberto Álvarez, un mexicano de 27 años, parece estar a punto de crear el YouTube de los audiolibros: un sitio donde se descargan y suben gratuitamente clásicos de la literatura universal leídos por voces anónimas. “Creé la página www.leerescuchando.com en noviembre de 2005 para que los jóvenes, que siempre están en Internet, no sólo encontraran ocio, sino también cultura, y ésta es una forma de acercarlos a la literatura”, explica.

Herbert Marshall McLuhan (julio de 1911 –diciembre de 1980) Afirmó hace casi 40 años que en el futuro no será necesario ser alfabeta para ser una persona culta.

En apretada síntesis las consideraciones que llevaron a McLuhan  a ser tan tajante fueron las siguientes:

Durante treinta mil años la raza humana creció y se desarrollo en sociedades tribales y la comunicación escrita tiene tan solo cuatro mil años de antigüedad. Los miembros de la tribu se reunían alrededor de la hoguera para discutir con los ancianos de la tribu sus problemas. Toda comunicación eral oral, sensorial, a través de los cinco sentidos que se le reconocen al ser humano. 

Cada nuevo invento en la historia de la humanidad es una prolongación nuestra: El telescopio y el microscopio, del ojo, el garrote evolucionó hasta los proyectiles teledirigidos, la radio es una prolongación de la voz y el oído, la rueda fue el primer invento para los pies y la TV como extensión del tacto tiene la particularidad de restituir al individuo la totalidad de sus sensaciones.

Porque con la aparición de la imprenta en 1448 se rompió el equilibrio sensorial, nos convertimos en todo ojo; cada uno de ustedes cree entender mejor que el otro lo que aquí se escribe y este medio de comunicación dividió a la sociedad en tantos pedazos como lectores.

Un niño, antes de llegar a las aulas escolares, ha visto en promedio entre 14 y 17 mil horas de televisión y cuando en la escuela empieza a conocer un medio mecánico como es el libro, trata de “navegar” en el, como lo hace en la pantalla de televisión.

El libro rechaza esta actitud y surge el primer conflicto generacional que caracterizó los últimos años del siglo pasado entre la “cultura mecánica” que los mayores quisimos imponer, y la “cultura electrónica” dentro de la cual ellos se formaron.

El mundo se convirtió en una “aldea global” donde nada de lo que ocurre nos puede ser extraño y nos afecta de una u otra forma.

Fue así como por encima de las barreras geográficas, económicas y políticas surgió la generación Hippie y los jóvenes de esa época en Nueva York y Moscú, en Praga y Ciudad México, en Pekín y Buenos Aires desfilaron detrás de los mismos afiches: Jesucristo, Mao Tse Tung, el Che Guevara, y coreaban las mismas consignas que provenían de los medios electrónicos: Estar Inn, ponerse en onda, hacer el amor no la guerra, si se mueve tócalo, hagamos el amor, no la guerra…

Cuando el “Gran Gurú” de las comunicaciones  murió, apenas se iniciaba la televisión por cable, las trasmisiones vía satélite eras muy escasas y ni se sospechaba la aparición del mayor invento del Siglo XX: La Internet. Pero alcanzó a decir que los medios electrónicos eran nada menos que la prolongación del sistema nervioso central, es decir, de nosotros mismos, de nuestra inteligencia, y presenció cómo sus contemporáneos se congregaban “alrededor de la hoguera”, la TV, para escuchar a sus caciques entre los cuales se destacaron dos figuras que fueron las que mas “personalidad televisiva” tuvieron en el siglo pasado: John F. Kennedy y Fidel Castro.

Honestamente debemos reconocer que lo que aprendimos a través de la lectura, por amor a los libros, nos ha servido más que lo que nos enseñaron en las aulas escolares y universitarias. Pero nuestros conocimientos más recientes se los debemos a los medios electrónicos. La Internet nos permite conectarnos con las principales bibliotecas del mundo, consultar diccionarios que –impresos- ocuparían mas espacio que toda nuestra biblioteca y tener a nuestro alcance la mayoría de las obras clásicas. Están en marcha proyectos patrocinados por centenares de naciones cuyo objetivo es colocar en la red todos los libros editados en los diferentes idiomas y “todos los conocimientos humanos sensibles de ser utilizados”

Los programas que traen o pueden instalarse en los computadores permiten que los ciegos tengan acceso a los textos escritos simplemente ordenándoles que se los lea, como podría ordenarlo también un semi-analfabeto, y ya hay en el mercado instrumentos que permiten a los sordos “oír” los textos de los computadores. En dos años o menos leeremos o nos informaremos a través de la nueva generación de teléfonos celulares  que se comunicarán con la RED a una velocidad 70 veces mayor que la que disfrutan quienes actualmente tienen “conexión de banda ancha”.

Los primeros “lectores” fueron de tablas de piedra como las que bajó Moisés del Monte Sinaí, luego la lectura fue un privilegio de las clases dominantes que podían darse el lujo de comprar manuscritos; con el advenimiento de la imprenta la lectura se popularizó y se puso al alcance de casi todos los seres humanos, y decimos casi todos porque si aún hay personas que no tienen acceso a un pan diario, mucho menos a un libro, y con la “lectura electrónica” serán muchas mas las personas que no solo tendrán la oportunidad, sino la necesidad de leer porque solo a través de los medios electrónicos podrán saber que ruta tomar para transportarse, donde y a qué precios conseguir sus alimentos y cuáles son las últimas leyes y medidas que los afectan… y opinar sobre ellas.

* Periodista colombiano, colaborador de Serpentario

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