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Mal
inicio. José Yunes Zorrilla, presidente del CDE del PRI
en Veracruz, incurriendo en los mismos errores de su
antecesor y, peor aún, defraudando a quienes esperan
otra cosa de un ya experimentado joven político,
economista brillante, y con una amplia cultura general
que le abre las puertas en diversos escenarios de la
vida política y social de Veracruz, se muestra como un
oportunista y demagogo.
Dejándose llevar por la política mediática que tantos
dividendos en lo personal le ha dejado a Alfredo
Gándara, artífice de la comunicación social en el
estado, pero que mucho daño le ha hecho a Veracruz, el
ex aspirante a Senador, en el marco del "Primer Taller
Parlamentario Ambiental" organizado por su partido y
celebrado en Villahermosa, Tabasco, no tuvo empacho en
declarar a los medios que:
“Los gobiernos priístas están trabajando con toda
responsabilidad para cuidar el medio ambiente y se
preparan para enfrentar con éxito los embates por el
cambio climático, Veracruz y el gobernador Fidel Herrera
encabezan esta acción…” Agregando,
"que los gobiernos del partido
tricolor asumen con responsabilidad el papel que les
toca en la lucha contra el cambio climático y los
peligros que acechan al medio ambiente…”
Como prueba de su afirmación, hizo referencia al Plan
Veracruzano de Desarrollo, donde a decir del ex
candidato a senador, se da un diagnóstico completo y
realista y donde se fijan las políticas a seguir en
materia ambiental en Veracruz.
Declaraciones
que si bien, en la forma, puede ser del agrado del
gobernador y el coro mediático de siempre, carecen, en
el fondo, de sustento y de visión de futuro; exhibiendo
la pobre cultura política de un importante sector de la
clase política veracruzana; así como el afán desmedido
por hacer de Fidel Herrera Beltrán el paladín de todas
las batallas. Ni en Veracruz ni en ninguna otra entidad
federativa, se trabaja con toda responsabilidad en el
cuidado del medio ambiente. Con mucho mayor razón, de
ninguna manera se puede afirmar que los gobiernos
priístas, o los que encabezan el PAN o el PRD en el
país, se preparan para enfrentar con éxito los embates
de la naturaleza por el fenómeno del cambio climático.
El discurso político no se hace acompañar por hechos
concretos en tal sentido.
Enfrentar lo que el ser humano ha propiciado, y luchar
contra un fenómeno hasta ahora irreversible, son dos
cosas distintas. Yunes Zorrilla confunde protección
coyuntural del medio ambiente con medidas estratégicas
para enfrentar el fenómeno del calentamiento global y el
cambio climático. Lo paradigmático, es que no se avanza
ni en uno ni en otro sentido. Tabasco y su más de un
millón de damnificados, es un ejemplo de negligencia y
abandono por parte de los gobiernos priístas. Veracruz
no se queda atrás.
Enfrentar los efectos del cambio climático requiere algo
más que declaraciones y afán por proyectar allende
nuestras fronteras la imagen del titular del ejecutivo.
Empieza por tomar conciencia a todos los niveles de la
gravedad del problema y generar entre la población una
amplia cultura de prevención, que se soporte en procesos
participativos de planificación estratégica de mediano y
largo plazo, como la que ya han recomendado diversos
expertos en el tema. México, y por lo consiguiente
Veracruz, se mantienen ajenos a ello. De hecho, se le ha
dado la espalda.
Resulta absurdo y fuera de lugar, por tanto, afirmar que
el remedo de Plan Estatal de Desarrollo de la entidad
cuenta ya con un diagnóstico completo, veraz y realista,
donde se fijan las políticas a seguir en materia
ambiental, cuando aún no se toma plena conciencia de la
diferencia entre cuidar, preservar e incrementar la
calidad de vida de la población en su relación con el
medio ambiente, y las medidas a adoptar para, en el
mediano y largo plazo, mitigar en la medida de lo
posible los efectos de un fenómeno que habiéndonos
tomado por sorpresa, a escala planetaria no podemos
evitar.
¿Se
están tomando medidas para actuar en consecuencia, en
previsión a lo que viene? Que la respuesta la den los
propios expertos y los veracruzanos, tamaulipecos,
tabasqueños, chiapanecos, campechanos y yucatecos, de
las regiones costeras del Golfo de México que, bajo los
efectos del cambio climático, están ya sufriendo los
embates de un fenómeno que ni fue previsto con
oportunidad ni se le ha dado la importancia debida, más
allá de medidas asistencialistas de prevención
coyuntural de afectaciones y atención a damnificados,
como las que año con año, desastre tras desastre, con el
auxilio y tejemanejes del FONDEN vienen teniendo lugar
en todo el país bajo la conducción de los tres órdenes
de gobierno. ¿No acaso seguimos las mismas prácticas de
irracionalidad, que se dice combatir, emulando a los
países altamente industrializados con programas de
crecimiento económico que lejos de mitigar incrementan
los riesgos?
No se
escucha a los científicos y expertos que han puesto
sobre aviso a la humanidad, mucho menos a la población
damnificada. Y, en la coyuntura, la urgencia de acciones
inmediatistas impulsadas por el afán de acumular
riquezas sobre explotando recursos naturales y humanos,
e incrementar el poder temporal de unos cuantos, se
privilegian sobre lo importante, la supervivencia.
Veracruz no escapa a esta realidad. En este escenario
habría que ubicar la ligereza de las afirmaciones del
dirigente estatal del PRI.
Mal
inicio el de José Yunes Zorrilla. Dando la impresión de
que, irresponsablemente, simplemente se suma a la
consigna de atacar los puntos flacos de PEMEX y su
incidencia en el deterioro del medio ambiente, en nombre
de una política de chantaje que pretende hacer de la
paraestatal origen de un problema de deterioro que nos
ha rebasado. Pero también de inducción psicológica que
impactando en el imaginario popular, justifique la
incapacidad gubernamental, en los tres órdenes de
gobierno, para atender integralmente a un cada vez mayor
número de afectaciones derivadas de fenómenos naturales
recurrentes; a los que se suma la ausencia de visión
estratégica y acciones jerarquizadas consecuentes de
prevención.
Las
declaraciones de Yunes Zorrilla, se dieron en una
entidad federativa que hoy vive el mayor desastre de su
historia, gracias a que los gobiernos priístas
cancelaron de un plumazo a la Secretaría de Recursos
Hidráulicos y a la Comisión del Río Grijalva, a la par
que dejaron a Tabasco abandonado a su suerte, a merced
de un sistema hidrológico no controlado y de una clase
política negligente y corrupta. La realidad se ha
encargado de mostrar que no se puede ir en contra de la
naturaleza. Mucho menos combatir sus embates con
discursos y desplantes partidistas.
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