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Una
de las mejores formas de conocer el trópico, es sin duda
a través de fuentes de información veraces y objetivas.
Sin embargo, cuando se trata de conocer el trópico,
resulta muy común (mas común de lo que uno pudiera
imaginar), que la información sea sesgada, parcial y en
ocasiones hasta mal intencionada. Desde que los europeos
llegaron a las zonas tropicales crearon un imaginario
relacionado con la gente, la diversidad biológica, las
altas temperaturas y las torrenciales lluvias, que para
muchos les resultaba incomprensible que alguien pudiera
vivir en esas condiciones. Como resultado de este
encuentro entre los europeos y la diversidad biológica
de los trópicos, se crearon toda una serie de mitos y
leyendas que van desde el conde Drácula, inspirada en
las leyendas sobre los murciélagos que se alimentan de
sangre y que no existen en Europa sino sólo en las zonas
tropicales de América hasta suponer que lugares como
Palenque o Chichen Itza fueron construidos por
extraterrestres.
Parafraseando al Dr. Victor Manuel Toledo,
uno de los etnoecólogos mas importantes de Mundo, La
selva o como dicen en las películas de Hollywood, La
Jungla, ha sido para el inconsciente europeo sinónimo no
sólo de un mundo paradisíaco, sino la fuente de
enfermedades, alimañas, mujeres insaciables sexualmente,
seres sobrenaturales y organismos exóticos. La selva,
el sitio donde surgió la especie humana, también es el
sitio de la raza indígena, la raza negra, la magia, el
vudú, y la música tropical tan denostada en estos días
que mejor le llamamos Salsa. De acuerdo con el ensayo
“Todos somos mesías tropicales” del Dr. Toledo, desde el
siglo XVIII ha existido en la mente de importantes
pensadores europeos la idea de que quienes vivimos en
las zonas tropicales, especialmente las culturas del
continente americano, somos inferiores a la gente que
viven en zonas templadas o frías, es decir, fuera de los
trópicos. Esta idea de inferioridad ha sido adoptada por
las gentes que viven en zonas urbanas y en especial
quienes se asumen descendientes directos de los
europeos, y se ha traducido como que, en los trópicos,
vivimos los salvajes, los irracionales, los primitivos y
por lo tanto los no civilizados.
De acuerdo con Toledo, de la lista de
connotados intelectuales del siglo XVIII que sostenían
acerca de esta supuesta inferioridad de la gente de los
trópicos se encuentran el famoso filósofo Escocés David
Hume, el naturalista, matemático, biólogo y escritor
francés Georges Louis Leclerc, conde de Bufón, el inglés
Francis Galton, y el famoso Carlos Darwin, nuestro pilar
intelectual para entender los principios sobre la
evolución de las especies en el planeta.
Esta idea de la inferioridad de las gentes
de los trópicos lo mismo ha servido a politólogos para
denostar a lideres políticos como a cineastas para
hacerlo con culturas enteras. Este es el caso de la
nueva película del productor y director Mel Gibson
llamada “Apocalypto”, y que se refiere a la cultura
Maya en donde, nuevamente, el inconsciente europeo sobre
la inferioridad, el salvajismo y la ignorancia de los
indígenas se combina con la Jungla y la diversidad
biológica para producir una deformación de lo que ha
sido uno de los pocos grupos humanos que han tenido
éxito viviendo en la selva.
En su película, el sr. Gibson, refleja a
los Mayas como una cultura sanguinaria y decadente, sin
mayores aspiraciones que no sean las de acabar con el
prójimo. Es muy importante mencionar que la cultura Maya
no se caracterizó ni se ha caracterizado por su
bestialidad y proclividad a la destrucción y al
genocidio. De esto, no tenemos evidencia. De bestialidad
y proclividad a la destrucción y al genocidio tenemos
muy buena evidencia pero no de los Mayas, sino
precisamente de los europeos que en dos guerras
provocaron la muerte de alrededor de 100 millones de
personas, de esto, sí hay evidencia. Por el contrario,
la cultura Maya se distinguió por el conocimiento y el
manejo de los ecosistemas que le permitió desarrollar
una sociedad compleja con densidades de población
superiores a las observadas actualmente en muchas áreas
del sureste de México, Belice y Guatemala.
Contrario a las imágenes que ofrece el sr.
Gibson en su película sobre el salvajismo y decadencia
de los Mayas, existe evidencia, es decir que se puede
demostrar, que las selvas que habitaron los Mayas tenían
un manejo integral, que combinado con la agricultura,
permitió producir excedentes de alimento para
desarrollar la arquitectura (como puede apreciarse en
los magníficos edificios construidos), las matemáticas
(los Mayas inventaron el cero), la astronomía (el
calendario Maya es mas preciso que el que actualmente
tenemos), las artes, y sobre todo el desarrollo de la
escritura. Es decir, los Mayas, alcanzaron todos los
estándares con que actualmente los europeos miden el
desarrollo de las naciones, incluidos ellos mismos.
Dejar de lado esta información sobre un
grupo cultural del trópico como los Mayas, y
presentarlos a un mundo globalizado simplemente como un
montón de salvajes, es desde mi perspectiva, muy
irresponsable, principalmente porque habrá mucha gente
que al tener solo una fuente, sesgada, parcial y
subjetiva como la película “Apocalypto”, terminarán
sumándose al subconsciente del pensamiento europeo para
querer confirmar la supuesta inferioridad de quienes
vivimos en los trópicos. El problema mas grave sería que
nosotros mismos lo creyéramos…
*Nisao
Ogata es investigador del Centro de Investigaciones
Tropicales (CITRO) de la Universidad Veracruzana.
[email protected]
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