Año 1 No. 0  Revista mensual   10 de abril de 2007. Xalapa, Veracruz

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DEMOCRACIA INDÍGENA

Fernando Winfield Capitaine

 

La falta de reconocimiento de los derechos indígenas y la ausencia de un régimen especial, establece una situación desventajosa para estos y bajo esas condiciones, la democracia y justicia social son imposibles, ya que la los principios fundamentales de la democracia exigen que debe aplicarse no sólo en la relación cultural, sino además en la vida económica, social y política de los pueblos indígenas.

Sin embargo, debe admitirse que como resultado de los largos procesos sociales, económicos, culturales y políticos, los grupos indígenas han ido transformando sus estructuras en el marco de las nuevas sociedades democráticas que han resultado de las luchas populares, aunque como norma las sociedades burguesas se niegan a reconocer tales derechos de los indios. México es uno de los países de América Latina que ha aplicado estos procesos democráticos, aunque no el único que no ha logrado el resultado total.

 En algunos casos, los procesos democráticos llevan implícito la reestructuración del Estado, en una lucha social, de debate político, pero la presencia de los grupos indígenas casi siempre es nula. Mientras tanto estos grupos de indígenas siguen siendo espacio de rapiña, despojo, represión, desprecio, discriminación, pobreza, miseria y degradación social.

 Desafortunadamente, hasta ahora la inmensa mayoría de los partidos políticos que se proponen cambiar la sociedad, parecen comulgar con la idea de que los grupos indígenas pertenecen a un mundo aparte, fuera de la Nación y de la lucha de clases. En este concepto, es correcta la apreciación que hace Francisco Javier Guerrero en su libro La cuestión indígena y el indigenismo. "Las izquierdas, comúnmente rinden tributo a su raíz citadina, mestiza y pequeño burguesa, que marginan a los marginales".

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