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Asimetrías
Fausto Fernández Ponte
Los
Antihéroes
I
En México se libra una guerra convencional
entre dos poderes: el Ejecutivo, constituido
con arreglo a las premisas y silogismos del
marco jurídico, y el del llamado crimen
organizado.
Acerca de esa guerra, los partes
informativos de uno de los contendientes, el
Poder Ejecutivo, suelen ser difundidos con
amplitud desmedida por los medios
comerciales o, por mejor decir, mercenarios.
Empero, esos partes de guerra no consignan
informaciones provenientes del otro
contendiente, el crimen organizado, el
eufemismo usado por el Ejecutivo para
identificar a cierta vertiente delictiva.
Esa vertiente, no huelga subrayar, es la
que conforman las organizaciones --o
cárteles-- dedicadas al tráfico ilícito de
estupefacientes y sustancias psicotrópicas o
narcotráfico.
El narcotráfico, por otro lado, no parece
muy inclinado a que los medios difusores
bajo control del poder formal y los
intereses creados que representa éste hagan
públicas sus partes de guerra.
No obstante esa conducta de los medios de
difusión comerciales, las acciones violentas
--ejecuciones, secuestros, etcétera-- son
dadas prolijamente inclusive con lujo de
detalles y espectacularidad.
II
Pero esa difusión de los quehaceres del
narcotráfico, realizada con dramatismo
amarillista motivado por la búsqueda
obsesiva de ratings altos y más leyentes, no
le cuesta al Crimen Organizado.
El que paga por esa difusión es el Poder
Ejecutivo y, en última instancia, usted,
caro leyente, como causante de impuestos que
se usan para beneficiar a los empresarios
difusores.
La lógica informativa de esas empresas y
empresarios de la difusión es la de que al
consignar fedatariamente las actividades
violentas del narcotráfico, el público va
conformando una imagen negativa de éstos.
Esa difusión es masiva. Pero la lógica
empresarial aplicada al caso y que tiene la
anuencia, si no es que la instrucción
directa, del Poder Ejecutivo, está teniendo
un efecto nocivo. Y contraproducente.
Cierto. El narcotráfico no tiene mala
prensa, pese a la difusión masiva de sus
artes ilícitas. Los medios difusores, al
presentarlos como villanos, exaltan, sin
proponérselo, conductas antisociales.
Y esa exaltación antojase frenética,
rayana en la histeria. Por añadidura, al
exaltar conductas antisociales, los
empresarios del ramo distorsionan las
funciones centrales de la difusión
colectiva.
Esta, como sabríase, es la de educar. Y
educar bien. Como medios de control social,
los de la difusión colectiva o para las
masas deben subordinar sus compulsiones
comerciales a un fin superior moral.
III
Y ese fin superior moral es el de explicar
los hechos y sucedidos ocurrentes para que
el destinatario --los que escuchan, ven o
leen-- comprenda al mundo que lo rodea, a su
prójimo y la realidad.
El fin superior es difundir hechos,
sucedidos y otras expresiones de la vida
social, ideas y opiniones no para entretener
al público e inducirlo por manipulación
aviesa de ciertas conductas colectivas. No.
Más en la difusión exaltada, masiva, de
conductas antisociales los empresarios
ignoran las premisas de la manipulación para
fines de inducción de comportamientos
colectivos. Y sin quererlo crean héroes.
Esos héroes son los narcos. Son, desde
luego, héroes con más visos de lo antipodal:
son antihéroes. En un mundo de niños,
adolescentes y adultos jóvenes, ese
antiheroísmo permea la dermis societal.
A esa consecuencia concurre otro agente
generalmente subestimado: que esos niños,
adolescentes y adultos que abrevan en las
antihazañas del narco conforman el mercado
de consumidores de drogas ilícitas.
En efecto. El consumo de estupefacientes y
sustancias psicotrópicas en México es
peligrosamente creciente y ese crecimiento
se registra, precisamente, en los niños,
adolescentes y adultos jóvenes.
Esto cincela una paradoja macabra: los
medios difusores tienen por mercado a ese
segmento de la sociedad y diseñan sus
contenidos en consecuencia. Con ello,
corroen el tejido societal
transgeneracional.
Ello convierte a los empresarios de la
difusión en cómplices del narcotráfico por
omisión y franca estupidez. Por su avaricia
y obsequiosidad mercenaria con el poder
formal son también antihéroes.
Glosario:
Aviesa: Con intención maligna, perversidad.
Prolijamente: detalladamente.
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