Año 1 No. 4  Revista mensual   10 de Junio de 2007. Xalapa, Veracruz

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Benedicto XVIBenedicto XVI
sus ideas sobre
los pobladores
de América
Nisao Ogata*

"¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el salvador que anhelaban silenciosamente".

 

 

 


En una entrega anterior, describí cómo en la imaginación y sobre todo en el subconsciente de la gente de Europa, desde que llegaron al continente americano, apareció la idea, especialmente de los intelectuales, de considerar a las culturas de América como inferiores. En esa ocasión, mencioné cómo algunos notables intelectuales del siglo XIX como Buffon, Galton, Hume y el mismísimo Carlos Darwin estaban convencidos de esta inferioridad. Por otro lado, demostré también que esta supuesta inferioridad de las culturas de América es falsa, y muchas veces hasta mal intencionada. Mencioné además que esta idea ha permeado hasta la actualidad en cierto grupo de personas consideradas intelectuales o lideres de opinión como puede apreciarse en discursos como el de Enrique Krauze hablando acerca de la supuesta violencia inherente a la gente de los trópicos (Ver Letras Libres, Junio, 2006), o realizaciones fílmicas como la del Sr. Mel Gibson con su película Apocalypto acerca de los Mayas.

Ahora, esta situación acaba de aparecer pero en el sector religioso, en este caso, con el discurso del nuevo papa Benedicto XVI en la quinta Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe en Aparecida, Brasil. En su discurso, Benedicto XVI habla sobre las culturas de América, y miente cuando dice que la conversión de las culturas de América no fue una imposición sino un encuentro. Es mentira porque las narraciones de Fray Bartolomé de la Casas demuestran lo contrario. Quizá si Benedicto XVI hubiera leído las injusticias descritas por Fray Bartolomé de las Casas cometidas por los españoles en nombre de la religión católica, su discurso hubiera sido diferente. O quizá si hubiera leído el magnifico libro del Historiador Jan de Vos llamado “La paz de dios y del rey” podría haber tenido acceso a las crónicas de los religiosos recién llegados a América. En La Paz de Dios y del Rey, Jan de Vos transcribe la narración de uno de los religiosos que llegaron a someter a las culturas que habitaban lo que ahora es Chiapas y que palabras mas palabras menos decía, que al aproximarse a una nueva comunidad indígena, acompañado de un piquete de soldados, el cura les leía una declaración pidiendo a los pobladores que se alegraran porque acababan de llegar a darles la paz de dios y del rey, la cual consistía en someterse a la religión católica y al rey de España. En estos términos, si la población indígena no aceptaba esta paz de dios y del rey, eran eliminados, como fueron eliminados los originales Lacandones que se resistieron a la evangelización y que fueron exterminados como lo describe Jan de Vos en su libro.

Por otro lado, continua el Papa: -"¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el salvador que anhelaban silenciosamente".

Si al igual que Mel Gibson, Benedicto XVI tuviera mas información y sobre todo, respeto por las culturas de América, entonces reconocería que antes de que la religión católica existiera, culturas como la Olmeca ya existían en el trópico americano, en donde desarrollaron una sociedad organizada y compleja, justo como cualquier otra civilización que se considere desarrollada y que como tal, tenían una forma de ver el mundo desde la perspectiva de la apropiación de los recursos naturales, de la experiencia y de su propia religión y creencias. No imagino la reacción de Benedicto XVI si los descendientes de los Pochtecas, en la cuenca del Papaloapan, declararan que cuando los españoles trajeron al cristo negro a Otatitlán, a quien realmente andaban buscando los españoles era a Yacatecutli, el dios de los mercaderes o Pochtecas de la cuenca del Papaloapan, el salvador que anhelaban silenciosamente...

 * Investigador del Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO), de la Universidad Veracruzana.

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