|
En una entrega anterior, describí cómo en la imaginación
y sobre todo en el subconsciente de la gente de Europa,
desde que llegaron al continente americano, apareció la
idea, especialmente de los intelectuales, de considerar
a las culturas de América como inferiores. En esa
ocasión, mencioné cómo algunos notables intelectuales
del siglo XIX como Buffon, Galton, Hume y el mismísimo
Carlos Darwin estaban convencidos de esta inferioridad.
Por otro lado, demostré también que esta supuesta
inferioridad de las culturas de América es falsa, y
muchas veces hasta mal intencionada. Mencioné además que
esta idea ha permeado hasta la actualidad en cierto
grupo de personas consideradas intelectuales o lideres
de opinión como puede apreciarse en discursos como el de
Enrique Krauze hablando acerca de la supuesta violencia
inherente a la gente de los trópicos (Ver Letras Libres,
Junio, 2006), o realizaciones fílmicas como la del Sr.
Mel Gibson con su película Apocalypto acerca de los
Mayas.
Ahora, esta situación acaba de aparecer pero en el
sector religioso, en este caso, con el discurso del
nuevo papa Benedicto XVI en la
quinta Conferencia del Episcopado de América Latina y el
Caribe en Aparecida, Brasil. En su discurso,
Benedicto XVI habla sobre las culturas de América, y
miente cuando dice que la conversión de las culturas de
América no fue una imposición sino un encuentro. Es
mentira porque las narraciones de Fray Bartolomé de la
Casas demuestran lo contrario. Quizá si Benedicto XVI
hubiera leído las injusticias descritas por Fray
Bartolomé de las Casas cometidas por los españoles en
nombre de la religión católica, su discurso hubiera sido
diferente. O quizá si hubiera leído el magnifico libro
del Historiador Jan de Vos llamado “La paz de dios y del
rey” podría haber tenido acceso a las crónicas de los
religiosos recién llegados a América. En La Paz de Dios
y del Rey, Jan de Vos transcribe la narración de uno de
los religiosos que llegaron a someter a las culturas que
habitaban lo que ahora es Chiapas y que palabras mas
palabras menos decía, que al aproximarse a una nueva
comunidad indígena, acompañado de un piquete de
soldados, el cura les leía una declaración pidiendo a
los pobladores que se alegraran porque acababan de
llegar a darles la paz de dios y del
rey, la cual consistía en someterse a la religión
católica y al rey de España. En estos términos, si la
población indígena no aceptaba esta paz de dios y del
rey, eran eliminados, como fueron eliminados los
originales Lacandones que se resistieron a la
evangelización y que fueron exterminados como lo
describe Jan de Vos en su libro.
Por otro lado, continua el Papa:
-"¿Qué ha
significado la aceptación de la fe cristiana para los
pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha
significado conocer y acoger a Cristo, el dios
desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban
en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el
salvador que anhelaban silenciosamente".
Si al igual que Mel Gibson, Benedicto XVI tuviera mas
información y sobre todo, respeto por las culturas de
América, entonces reconocería que antes de que la
religión católica existiera, culturas como la Olmeca ya
existían en el trópico americano, en donde desarrollaron
una sociedad organizada y compleja, justo como cualquier
otra civilización que se considere desarrollada y que
como tal, tenían una forma de ver el mundo desde la
perspectiva de la apropiación de los recursos naturales,
de la experiencia y de su propia religión y creencias.
No imagino la reacción de Benedicto XVI si los
descendientes de los Pochtecas, en la cuenca del
Papaloapan, declararan que cuando los españoles trajeron
al cristo negro a Otatitlán, a quien realmente andaban
buscando los españoles era a Yacatecutli,
el dios de los mercaderes o Pochtecas de la cuenca del
Papaloapan,
el salvador que anhelaban silenciosamente...
*
Investigador del Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO),
de la Universidad Veracruzana.
|