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Durante la celebración del día del maestro, Felipe
Calderón, actual habitante de Los Pinos, propuso una
reforma educativa que contempla cinco frentes: 1.-
Dignificar nuestras escuelas. 2.- Integrar tecnologías
de vanguardia en las aulas. 3.- Vincular la enseñanza a
las necesidades productivas. 4.- Evaluación permanente
de la eficacia del sistema. 5.- Elevar calidad, forjar
valores y amor a la patria. Con estos cinco temas,
considera que puede elevar la calidad la de la
enseñanza, promover el ejercicio de la libertad, la
construcción de la ciudadanía, la promoción de la
competitividad e inculcar en los alumnos profundo amor a
la patria y el respeto a sí mismos, para superar las
amenazas y peligros de la sociedad contemporánea.
La problemática educativa es una cuestión mundial
analizada exhaustivamente en los diversos foros y
reuniones internacionales realizadas en la última década
del Siglo XX, en los que se redefinieron tanto las
nuevas necesidades de la educación, como las estrategias
que posibiliten a las sociedades del actual mapa mundial
enfrentar el avasallamiento inmisericorde de la
globalización.
En México, en lo concerniente a la educación, se cuenta
con un diagnóstico serio, con la participación de los
involucrados en el hecho educativo, que no sólo
establece la realidad de la situación de nuestro
sistema, sino que propone tácticas de solución.
Para que la reforma educativa sea la que este
país, México, necesita, el diseño de la política
educativa, como mínimo, exige: el compromiso y la
responsabilidad del titular del Ejecutivo para una
verdadera reestructuración del quehacer educativo, de
cara a la sociedad y con una real participación de ésta.
Precisa la definición de objetivos y metas, así como la
descripción de procesos y medios; lo cual nos lleva a
las diferencias para cada tipo de educación: básica,
media, media superior, superior y para adultos. Requiere
que se conciba a la educación como única herramienta de
desarrollo, que como tal no sólo tiene un beneficio en
lo individual sino que se irradia a lo colectivo o
social. Obliga a la comprensión y reconocimiento de la
laicidad de la educación, como lo establece la
Constitución General de la República. Implica
circunscribir la actuación de los sindicatos a lo que
mandan las leyes y, por ende, no firmar convenios que
les otorguen poderes especiales por motivos electorales.
Respetar la diversidad cultural y considerarla muy
puntualmente. Y dar atención inmediata a la equidad, que
es el rezago mas significativo y vergonzante, la cuenta
mas añeja no únicamente en la educación sino en los
aspectos socioeconómicos y socioculturales que flagelan
a la educación.
Los
cinco frentes de Felipe Calderón oscilan desde su
construcción. Dignificar la escuela no es únicamente
multiplicar los cajones de concreto ya sea en la selva,
el desierto o la sabana. La UNICEF tiene muchos ejemplos
de escuelas habilitadas hasta en naves pesqueras, con
óptimos resultados. ¡Por supuesto que es necesario
integrar las nuevas tecnologías a las aulas, así como es
fundamental que los alumnos ¡coman! La evaluación
permanente de la eficacia del sistema no sólo se mide
con el desempeño de sus estudiantes. No se debe tener
una visión lineal de calidad en la que lo único que vale
son los altos resultados en exámenes estandarizados. La
calidad no puede ser un concepto de meta, sino de
arranque. Es un despropósito exigir el mismo nivel de
excelencia a los alumnos y a las escuelas que no cuentan
con las mismas proporciones en los procesos de
aprendizaje y de enseñanza. Es urgente acabar con una de
las lacras más despiadadas de los sistemas
inequitativos: escuelas pobres para pobres compitiendo
con escuelas ricas para ricos. Elevar la calidad, forjar
valores y amor a la patria, nos lleva nuevamente a la
urgencia de la equidad. Los valores no necesitamos
inventarlos, el primero que me salta a la mente es el
respeto, mismo que tendría que ser forma de vida de un
gobierno comprometido y responsable, un gobierno para la
ciudadanía. Un gobierno cuya contigüidad con la
población le permita ver que no puede desechar la
educación pública y que ésta debe ser el ejemplo a
seguir. Esto lo aceptan y practican los países que son
reconocidos en el mundo, por su mejor desempeño
académico y cívico. |