Año 1 No. 5  Revista mensual   10 de julio de 2007. Xalapa, Veracruz

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En la Noria

Jairo Ruiz Clavijo *

Intercambio idiomático

Mientras políticos norteamericanos hablan del Español como una “lengua de ghetto” e invitan a no sintonizar canales de TV en nuestro idioma ni  leer libros escritos en el mismo, académicos aseguran que las personas que mezclan los dos idiomas en sus conversaciones padecen de “complejo de inferioridad y pereza intelectual” porque no se toman el trabajo de buscar el equivalente de los términos ingleses en nuestro idioma.

El próximo 31 de Julio se reúne en Bogotá el XVI Congreso de Colombianistas donde justamente se debatirá el estatus del español en un país anglosajón como Estados Unidos. Se inscribieron 350 ponentes de los cuales 150 viven fuera del país.

En el mundo, según estadísticas de la ONU, mueren dos lenguas cada mes. Evidentemente el español y el inglés no se encuentran en este grupo sino en el de los idiomas que por su expansión arrasan con las lenguas de otras civilizaciones.

La invasión anglosajona

A favor de la invasión de palabras inglesas en nuestra lengua trabajan  tendencias opuestas: Por un lado, las multinacionales que utilizan ese idioma en el convencimiento de que su público, de estrato alto, lo comprende; y los pequeños negocios que piensan que utilizar nombres extranjeros da mayor categoría a su establecimiento, que el “shampoo” se vende más caro que el champú.

De hecho, los países más desarrollados científica, comercial y culturalmente imponen sus términos a quienes le van a la saga y cada vez se necesita más el dominio de otro idioma para mejorar los ingresos y las oportunidades de trabajo.

La invasión hispana

México es considerado el país del mundo donde hay mayor número de hispanohablantes, pero es probable que en algunos años sea desplazado del primer lugar nada menos que por Los Estados Unidos. De hecho, según la oficina del censo de ese país ya hay 40 millones de personas que hablan ese idioma, cada día llegan más latinos y la tasa de fertilidad de las mujeres blancas no hispanas es de 1.8 frente al 3.0 de las mujeres hispanas calculándose que para el 2050 habrá más de 100 millones de hispanoparlantes en ese país donde son la minoría de mayor crecimiento demográfico sin necesidad de la inmigración.

El español no se debe considerar en Los Estados Unidos como una lengua de inmigrantes: No sólo es la lengua nativa de Puerto Rico sino de Texas, Nuevo México y buena parte de otros estados del sur de ese país. La actitud de los hispanos no es como la de los inmigrantes irlandeses, italianos y orientales que llegaron a Los Estados Unidos hace menos de un siglo y que en segunda generación olvidaron su idioma; el hispano cuida sus raíces, sus costumbres y cada año aumenta la matrícula universitaria de descendientes latinos que buscan recuperar su historia y su idioma, en universidades norteamericanas que abren cátedras especiales para ellos.

De otra parte, las remesas que hacen en dólares a sus respectivos países personas que trabajan en ese país, ya superaron lo que muchos países latinoamericanos recibían en divisas por sus principales exportaciones. De hecho hace años Colombia recibe mas remesas de colombianos a familiares que se han quedado acá que por la venta del café y lo mismo ocurre con el Ecuador y casi todas las naciones centroamericanas.

No importan, pues, los “muros” que los legisladores norteamericanos intenten poner a la invasión hispana ni importan las leyes que los académicos consigan que nuestros legisladores aprueben para que no se utilicen términos extranjeros en el comercio y la industria. Nuestro idioma seguirá creciendo como segunda lengua de los norteamericanos y los latinos seguiremos cada días mas victimas del “marketing” y bebiendo “whisky” en lugar del güisqui que pregona la academia.

Al fin y al cabo para el año 2050, el mismo en que cien millones de norteamericanos hablarán nuestro idioma, la China será el país más rico del mundo, con un ingreso por persona superior al de los norteamericanos y el resto del mundo discutirá la conveniencia de unirse para no terminar hablando Mandarín.

* Periodista colombiano, colaborador de Serpentario

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