|
Mientras
políticos norteamericanos hablan del Español como una
“lengua de ghetto” e invitan a no sintonizar canales de
TV en nuestro idioma ni leer libros escritos en el
mismo, académicos aseguran que las personas que mezclan
los dos idiomas en sus conversaciones padecen de
“complejo de inferioridad y pereza intelectual” porque
no se toman el trabajo de buscar el equivalente de los
términos ingleses en nuestro idioma.
El próximo 31 de Julio se reúne en Bogotá
el XVI Congreso de Colombianistas donde justamente se
debatirá el estatus del español en un país anglosajón
como Estados Unidos. Se inscribieron 350 ponentes de los
cuales 150 viven fuera del país.
En el mundo, según estadísticas de la ONU,
mueren dos lenguas cada mes. Evidentemente el español y
el inglés no se encuentran en este grupo sino en el de
los idiomas que por su expansión arrasan con las lenguas
de otras civilizaciones.
La invasión anglosajona
A
favor de la invasión de palabras inglesas en nuestra
lengua trabajan tendencias opuestas: Por un lado, las
multinacionales que utilizan ese idioma en el
convencimiento de que su público, de estrato alto, lo
comprende; y los pequeños negocios que piensan que
utilizar nombres extranjeros da mayor categoría a su
establecimiento, que el “shampoo” se vende más caro que
el champú.
De hecho, los países más desarrollados
científica, comercial y culturalmente imponen sus
términos a quienes le van a la saga y cada vez se
necesita más el dominio de otro idioma para mejorar los
ingresos y las oportunidades de trabajo.
La invasión hispana
México es considerado el país del mundo
donde hay mayor número de hispanohablantes, pero es
probable que en algunos años sea desplazado del primer
lugar nada menos que por Los Estados Unidos. De hecho,
según la oficina del censo de ese país ya hay 40
millones de personas que hablan ese idioma, cada día
llegan más latinos y la tasa de fertilidad de las
mujeres blancas no hispanas es de 1.8 frente al 3.0 de
las mujeres hispanas calculándose que para el 2050 habrá
más de 100 millones de hispanoparlantes en ese país
donde son la minoría de mayor crecimiento demográfico
sin necesidad de la inmigración.
El español no se debe considerar en Los
Estados Unidos como una lengua de inmigrantes: No sólo
es la lengua nativa de Puerto Rico sino de Texas, Nuevo
México y buena parte de otros estados del sur de ese
país. La actitud de los hispanos no es como la de los
inmigrantes irlandeses, italianos y orientales que
llegaron a Los Estados Unidos hace menos de un siglo y
que en segunda generación olvidaron su idioma; el
hispano cuida sus raíces, sus costumbres y cada año
aumenta la matrícula universitaria de descendientes
latinos que buscan recuperar su historia y su idioma, en
universidades norteamericanas que abren cátedras
especiales para ellos.
De otra parte, las remesas que hacen en
dólares a sus respectivos países personas que trabajan
en ese país, ya superaron lo que muchos países
latinoamericanos recibían en divisas por sus principales
exportaciones. De hecho hace años Colombia recibe mas
remesas de colombianos a familiares que se han quedado
acá que por la venta del café y lo mismo ocurre con el
Ecuador y casi todas las naciones centroamericanas.
No importan, pues, los “muros” que los
legisladores norteamericanos intenten poner a la
invasión hispana ni importan las leyes que los
académicos consigan que nuestros legisladores aprueben
para que no se utilicen términos extranjeros en el
comercio y la industria. Nuestro idioma seguirá
creciendo como segunda lengua de los norteamericanos y
los latinos seguiremos cada días mas victimas del
“marketing” y bebiendo “whisky” en lugar del güisqui que
pregona la academia.
Al fin y al cabo para el año 2050, el
mismo en que cien millones de norteamericanos hablarán
nuestro idioma, la China será el país más rico del
mundo, con un ingreso por persona superior al de los
norteamericanos y el resto del mundo discutirá la
conveniencia de unirse para no terminar hablando
Mandarín.
* Periodista colombiano, colaborador de Serpentario
[email protected] |