Año 1 No. 5  Revista mensual   10 de Julio de 2007. Xalapa, Veracruz

Home

 

 Los dos significados de tata

Roberto Williams García 

Tata, palabra milenaria, ropaje amoroso que cobija dos  generaciones,  llamadas abuelo y nieto, cadenas de sangre llegadas de una  eternidad. Me  enternece que me llamen tata, en vez de abuelo  porque  me siento terrígeno  y al unísono  espacial y lo mismo  sentirán quienes son nombrados abuelo y en forma apocopada abue. Quienes  se regocijan con éste apócope provienen de un ámbito peninsular o de una vastedad europea. Ambos términos, Tata y  abuelo o abue, son de   raigambre  sin dejar de connotar que el vocablo europeo ofrece  mayor resonancia, mayor categoría al provenir de  la  cultura impuesta. Sin  embargo esto es cuestión  de susceptibilidades.

Resulta  revelador,  que  el  término tata está  ligado a una  patente de sangre, asunto que  demostraré  al profundizar en el sentido neto de  la voz  Tatahuicapa.

Juan Sánchez me  llevó en septiembre a conocer, en  Tatahuicapa, al curandero que  oficiaría  en la ceremonia de dar de comer  a la Tierra, programada para el doce de  octubre como inicio del  Festival Olmeca. Entonces tuve el solaz de conocer  el  paisaje  circundante   al contemplar una hondonada que luego asciende como  tobogán en los perfiles de las montañas donde  dominan dos cerros  llamados C.S. San Martín Uno  y el  otro C.S. San Martín Dos. Desde mi perspectiva ambos  cerros forman el Volcán de San Martín, montaña que da curvatura  a la rada del puerto de Coatzacoalcos, bahía que  en castellano antiguo  nombraban  “ancón muy buscado por Cortés”. Desde la  loma  larga   de Tatahuicapa  me  solacé   con el terreno en desliz que levemente asciende  hasta  los  macizos arbóreos que  topan  hasta  las aguas del  Golfo  de  México.

Desde  este  macizo arbóreo hace unos años consideraron la ladera de esa montaña como  fuente prodigiosa de agua potable para llevarla a Coatzacoalcos.  Se construyó la presa llamada Yuriria porque ese era el nombre de  la hija del ingeniero constructor, -según se relata  en el folleto alusivo-. Algo  familiar   ajeno a la búsqueda  de  un nombre autóctono. Desde la  loma larga, a mi espalda, el  plano señalaba el  volcán de San Martín Tuxtla con altitud de l680 metros, la misma  para el volcán   Santa Marta cuya vastedad se aproxima   hasta el San Martín. Frente de mi tenía  la  Montaña de  San Martín “…y pusiéronle  este nombre  porque el primero que las vio desde los navíos fue un soldado que se decía San Martín que era vecino de La Habana, que iba con nosotros”

Los beneficios que ofrecieron los constructores de la presa para los habitantes de Tatahuicapa no se cumplían. Los años se arrastraban como cadenas de penitencias y llegó  la protesta, el cierre de las válvulas de  la presa causando incertidumbre. Entonces el gabinete estatal, en pleno, se trasladó al poblado para cumplir los compromisos. Cuando llegamos en septiembre del año pasado trabajaban las máquinas para arreglar  el camino que conduce a la presa. Fue cuando vimos más rojiza la tierra, recién  excavada. Ahí en el color de la tierra estaba la etimología de Tatahuicapa lo que tiene color rojo, significado  distinto al de  tata. En otra ocasión ahondaremos  más sobre tata en su  significado de rojo.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1