Año 1 No. 5  Revista mensual   10 de julio de 2007. Xalapa, Veracruz

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A la víbora, víbora de la Mar
Armando Ortiz Ramírez


Del examen oral
 al sexo oral en las escuelas

“De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos,  y procurar adquirir un cierto  saber vivir que nos permita acertar.

A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética”.

Ética para Amador. Fernando Savater

 

En los últimos días han estado circulando en la ciudad videos grabados con cámara de teléfono celular. En dichos videos se observan alumnos y alumnas de escuelas secundarias y preparatorias que son grabados mientras tienen relaciones sexuales. En los videos que me mostraron una alumna de algún CBTIS está siendo estimulada sexualmente por dos jóvenes. Después ella le hace sexo oral a uno de ellos y en el último segmento ella termina teniendo relaciones con dos chicos mientras un tercero los filma. El periódico Marcha en semanas anteriores mostró fotografías de un video tomado a alumnos de escuela secundaria. Una chica le hace sexo oral a un joven mientras sus compañeros contemplan y la animan. Según la nota de este periódico los padres están indignados y no por nada preocupados por la educación que sus hijos reciben en la escuela y sobre todo por el cuidado que hay en el plantel, pues asumen que la grabación se hizo en el interior de la escuela. Exigen una explicación y buscan un responsable.
 

¿Pero quién es el verdadero responsable? ¿Los maestros por no estar vigilando minuto a minuto a los alumnos? ¿La Secretaría de Educación por no dar una orientación adecuada a estos jóvenes? ¿La religión por no enseñar principios fundamentales de moral y decencia?
 

Esos padres que buscan culpables deberían empezar por asomarse a su casa. Pueden estar seguros que en ningún plan de estudios se enseña sexo oral o relaciones sexuales con dos o más personas. Eso no lo aprendieron en la escuela. Si acaso en la escuela encontraron con quien poner en práctica lo que aprendieron en otra parte. Esos padres indignados que piden justicia deberían preguntarse qué han hecho ellos por brindar una educación adecuada a sus hijos. ¿Tienen el suficiente cuidado para que sus hijos no busquen en Internet lo que después habrán de practicar con los amigos? ¿Acaso saben esos padres que después de medianoche hay canales de cable donde se muestra sexo explícito? ¿Se toman al menos la precaución de prohibirlos?
 

La familia está a punto de ser derrotada. Es la primera institución de la humanidad, la que debe resguardar los valores que otras instituciones enseñan, la que debe fomentar buenas costumbres y decencia. La familia ya perdió una batalla que fue contra el narcotráfico. Muchas familias han tenido que pagar el precio y ahora contemplan a sus hijos consumiéndose en la droga.
 

Esos padres indignados ¿prestan la suficiente atención a sus hijos? ¿Cuándo no los ven en todo el día, ya sea por el trabajo u otros compromisos, saben al menos dónde han estado?
 

Si bien no se le puede echar la culpa a los maestros ni a la educación misma, es necesario que las sociedades de padres de familia en lugar de estar perdiendo el tiempo en luchas intestinas, exija una orientación adecuada por parte de los profesores.
 

Hace unas semanas me hicieron llegar una entrevista que hicieron a alumnos de secundaria de 13 a 15 años. Entre las preguntas sobre orientación sexual estaban las siguientes: ¿Te has masturbado recientemente? ¿Ves películas pornográficas? ¿Qué harías si tus padres te descubrieran mirándolas? Hasta ahí me pudieran parecer, si bien no adecuadas, pertinentes. Me llamaron poderosamente la atención tres preguntas incluidas: ¿Has tenido relaciones con alguien de tu mismo sexo? ¿Con quien? ¿Participarías en una película pornográfica? No sé usted, pero ¿qué objeto tiene preguntar esas cosas a niños de esa edad? Un amigo malicioso que leyó las preguntas me dijo: “Lo que pasa es que el maestro está midiendo el terreno?”
 

Las escuelas públicas deberán saber a partir de ahora que en la era del video y del Internet, los jóvenes ya no son como se los define la SEP. Antes hasta mencionar la marihuana era prohibido. Hoy se consume de manera indiscriminada por los jóvenes. Antes los niños ni siquiera imaginábamos lo que era el sexo oral, el coito y mucho menos el ménage a trois. Son necesarias nuevas estrategias de educación sexual para una juventud que ha rebasado su conocimiento del tema.
 

Las familias deben recuperar el terreno. Pero los jóvenes deben entender que las libertades implican responsabilidad y compromisos consigo mismos. En la búsqueda por integrarse y obtener el reconocimiento de los demás es posible que estemos dispuestos s cometer atrocidades; pero ningún grupo, ningún amigo, merece nuestra amistad si ha cambio perdemos la dignidad. Por ejemplo, esas chicas que fueron grabadas y que son reconocidas por sus padres, maestros y compañeros, ¿pueden sentirse orgullosas por su audacia? ¿Puede esperar en adelante respeto y consideración de ellos? ¿Valió la pena?
 

Podemos perder muchas cosas y si las buscamos habremos de recuperarlas, pero los valores si se extravían nos condenan a la ignominia y al rechazo. No es que tengamos una postura moralina, pero créanlo, aunque parezcan anticuados, los principios y valores son lo que forman a un verdadero ser humano.

 
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