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Año 1 No. 0 Revista mensual 10 de febrero de 2007. Xalapa, Veracruz |
Es esta la segunda ocasión en que el gobierno del país está en manos de un miembro del Partido Acción Nacional, repitiéndose asimismo la serie de desatinos y el protagonismo al que son tan proclives quienes conforman ese grupo político, aunando además el síndrome de la Chimoltrufia: que “como dice una cosa dice la otra”; por lo que decodificar los discursos del titular del ejecutivo en turno se ha convertido en una preocupación permanente. De la misma forma en que observamos las malas películas de horror del vecino país, en el momento actual podemos percibir que en el nuestro, hay políticos que parecen surgidos de alguna de esas realizaciones, y que sus protagonistas han convertido a nuestro territorio en un circo cuyos integrantes son “estrellas” con un profesionalismo que deja mucho que desear; debido en parte a la pésima calidad de su formación y a la escasa o nula experiencia en el arte de la política, amen de otras carencias. Como ejemplo de lo anterior tenemos al presichente (como de hecho él propuso que lo llamaran), quien pasó a la historia como el primer: presidente de la alternancia del país; el zafio novato perenne; el candidato del PAN per se; y el mismo que puso en peligro a la nación por su tosca e ilegal intromisión en el proceso electoral de 2006. El ranchero enamorado con múltiples carencias en distintos aspectos de educación básica. Ese que convirtió a México en un mamífero doméstico de la familia de los équidos, un caballo al que para obligarlo a andar por el camino del libre comercio que beneficia al país (vecino), hay que ponerle unas buenas anteojeras para que vea únicamente lo que se le indica e hincarle las espuelas para que sepa quien tiene el poder. El titular del ejecutivo que en su, desbordada campaña a favor del chaparrito, pelón y de lentes, Chapelen (descrito así por el Presidente del PAN), exponía a la ciudadanía las bondades de su programa de gobierno, el mismo que se olvidó de presentarnos durante sus seis años de gerencia, seguramente por su falta de cabeza que lo motivó (y continúa haciéndolo), a cometer toda suerte de dislates que avergonzarían a otro que no fuera Fox. Ese que ahora va por el mundo dando “conferencias magistrales” que se anuncian con costos altísimos para terminar regalando las entradas porque no hay audiencia interesada en la inepcia del ex primer: camorrista, marido, patrañero, y jinete del país. El que cuando corrige el “Borgues”, le cambia el nombre y lo llama “José Luis”. El que ¡otra vez!, hace pocos días, salpica al mundo con su torpeza, y sin pundonor afirma que ¡Mario Vargas Llosa, escritor peruano nacionalizado español, es el premio Nóbel colombiano que habló de la ¡dictadura perfecta!. Confundiendo todo como es distintivo de su estulticia que ha elevado a virtud. “El jinete sin cabeza” que se inventó una ceremonia para el cambio de caballista, que se rodó en los Pinos en los primeros minutos del 1o de diciembre del 2006, con la cual se pretendió asegurar la transmisión del poder presidencial, que el molesto pueblo, que carece de montura, cuestionara y, que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, conformado por seis hombres y una mujer, resolviera a favor de Felipe Calderón Hinojosa, el actual primer jinete de la nación, el mismo que con sólo dos meses de tener las riendas del poder Ejecutivo en las manos, esboza con sus acciones que superará con mucho la actuación del anterior jinete sin cabeza, para lo cual trata por todos los medios de contar con la participación de la milicia; con ese objetivo ha dispuesto el aumento salarial a ese sector, acercándose frecuentemente a los sets, perdón a las instalaciones, militares, empleando el vestuario de general de cinco estrellas. A escasos 72 días de su aparición en el escenario nacional como titular del ejecutivo, chapelen ha confirmado su vocación de peleón que tira la piedra y esconde la mano, que aplicó desde su campaña para presidente, arrogándose la distorsión de la verdad con la singular carencia de pundonor, que hiciera tan popular su antecesor. Así, mientras habla de su compromiso para lograr la disminuir la pobreza y la creación de las políticas públicas que contribuyan al logro de la equidad, la inflación galopante que cubre al país se está transformando en una bomba de tiempo, la cual se pretende ocultar con la complicidad de las cúpulas de poder y la clase empresarial. El aumento en: leche, huevos, gas, carne, gasolina, peaje, el maíz y la tortilla, en contraste con un ridículo aumento salarial, han hecho que las manifestaciones en contra del gobierno que encabeza Calderón, se perfilen rumbo al record Guinnes. Y para superar al ranchero enamorado, el chapelen de mano firme impulsa una serie de operativos policiales con el apoyo del ejército, para derrotar al narcotráfico, estos operativos tienen una maravillosa planeación, por lo que ajustándose a una rígida programación, y con la finalidad de que el pueblo sepa que va en serio la lucha contra el tráfico de drogas, las entidades federativas saben cuando serán visitadas por los super policías y los narcotraficantes también. ¡¡¡!!!. Con el “Retorno del Jinete sin Cabeza” podemos aplaudir que México incremente su lista de países con los que entramos en pleito por defender al Tío Sam; no importa que éste levante muros y prohíba la entrada de nuestros productos, que asesine a campesinos mexicanos y nos vea y trate como escoria, Es, según algunos de los flamantes miembros del gabinete derechista mas férreo de los últimos tiempos, el hermano mayor y un socio con el que hay que quedar bien y tenerlo contento aunque constantemente nos falte al respeto. Por lo tanto, chapelen en una falta de experiencia en las nuevas políticas y sin importarle los requerimientos actuales del capital, lanza al viento su desconocimiento y como en película antigua habla de los buenos y los malos, descalificando gobiernos democráticamente elegidos, sin sombras de dudas (cosa que no puede aplicarse a sí mismo), en una fallida intentona de vender al país y pintarlo como el paraíso para quien quiera venir a hacerse cargo de él. El presidente de la mano dura presenta una frágil debilidad que lo induce a desconocer el respeto que le debe a este país tan generoso que hasta el momento ha sido prudente con las imposiciones, entre las más recientes la del propio Calderón.
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