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Diario Hoy
Eran las 21:17, cuando las luces se apagaron. El griterío no cesaba mientras en la pantalla aparecían los ojos negros del subcomandante Marcos. Fer, después de ocho años de ausencia, coreaba en Quito: ‘Justicia, tierra y libertad’. Los rostros de Gandhi, Zapata, Rigoberta Menchú, Martín Luther King, Bob Marley y John Lennon se posaban detrás del escenario en un fondo amarillo. De inmediato Oye mi amor hizo saltar a los más de 17 mil asistentes.
Fer habla por los ‘manás’: "se me pone la piel toditita de gallina de escucharlos... los estábamos extrañando’’. Hechicera fue el siguiente tema. Luego, en Ana apareció un mensaje en la pantalla que se llenaba de un matiz rojizo: "Problema de salud, no de moral. Usarlo = vida. Cada año ocurren 75 millones de embarazos no deseados’’. ‘’Creemos en la paz, en la tolerancia y en el amor’’, fue el preámbulo de Cuando los ángeles lloran. A las 21:50, el público no aguantó más los gases lacrimógenos que venían de los pasillos del coliseo. Fer sentencia: ‘’Espero que la policía deje de echar ese chingado gas lacrimógeno’’. Pero los problemas se incrementaron en la canción Se me olvidó otra vez. La banda se quedó sin sonido. Sin embargo, el baile no paraba. El público y los músicos continuaban cantando a capela.

Las molestias del gas continuaron por más de 45 minutos, pero Maná ‘no se rajó’: una luz tenue dejaba ver la silueta del ‘Che’ Guevara en el lado inferior derecho de la batería. Entre tanto, Alex hacía malabares en Me vale. El baterista improvisó por varios minutos. Demostró que es uno de los mejores con el instrumento. Este año su baqueta fue para el mantense Andrés Peña, de 15 años. La banda retornó dos veces al escenario y al final manifestó: ‘’El primer lugar en nuestra gira lo tenía Cali, pero ustedes se lo han robado, Quito’’.
El muelle de San Blas cerró el concierto. (GB) "La Policía se dedicó a ver el espectáculo" En los alrededores del escenario se vendieron muchas entradas falsificadas A pesar de la entrega de la banda Maná, en el coliseo Rumiñaui se produjeron varios desmanes dentro y fuera del escenario. La desesperación del público, en su mayoría adolescentes, hizo que incluso se rompiera parte de las mallas del coliseo, cerca del parqueadero. Luego, alrededor de las 21:00, también se forzaron dos puertas, una de ellas cerca del acceso cuatro. Dentro del coliseo, el gas lacrimógeno que se utilizó para dispersar a la gente que ingresaba por la fuerza, se esparció por acción de los ventiladores y 101 personas tuvieron problemas de asfixia. Christian Cruz, organizador del evento, afirmó que el ingreso del público se tardó 45 minutos debido a que los equipos de Maná no llegaban a Quito. "Pero los problemas se produjeron debido a que la mayoría de policías se dedicaron a ver el espectáculo y no a ejercer control", añadió Cruz. "En Guayaquil, el concierto contará con el apoyo de las FFAA". (GB)

 
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