¡Ojo cobarde que mirar no quiere
lo que hacer pudo el corazón malvado!
¡Mira toda esa gloria del Amado en que suplicios por tu crimen muere!
¡Esa corona que su frente hiere,
de pies y manos a la cruz clavado,
la roja herida abierta en su costado
de tantos males el autor inquiere!
¡Entra en ti mismo, y de la vana vida
que allá se queda,
las jornadas cuenta!¡no tendrás una para cada herida!¡Ojo cobarde! ¡Al fin has visto! ¡Llora!
Lave tu llanto la mortal afrenta
y el ansiado perdón, llorando implora...
CARLOS
MARFANY |