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HACIA UNA NUEVA LIBERACIÓN
El Jueves Santo, se conmemora la Institución de la Eucaristía, celebrándose la que hoy se llama "Misa Crismal".
Las nuevas reglamentaciones nos dicen que:
"Esta misa, en la que el Obispo concelebra con sus presbíteros y en la que son bendecidos los sagrados Óleos, debe ser expresión de la comunión que existe entre los presbíteros y su Obispo: conviene entonces que, en la medida de lo posible, todos participen en ella y reciban la comunión bajo las dos especies. Para significar la unidad del presbiterio diocesano desígnense presbíteros pertenecientes a las diversas zonas de la diócesis para que concelebren con el Obispo.
"En la homilía, el Obispo exhorte a sus presbíteros a mantenerse fieles en su ministerio e invítelos a renovar públicamente sus promesas sacerdotales".
El año pasado en la Renovaci ón de las Promesas Sacerdotales
el Obispo preguntaba:
"Queridos hijos, en este día que anualmente nos recuerda que Cristo comunicó su sacerdocio tanto a los Apóstoles como a nosotros, ¿Queréis renovar las promesas que una vez hicisteis delante de vuestro Obispo y del santo pueblo de Dios?".
Y los sacerdotes respondían: "Quiero".
Y luego seguía:
"¿Queréis uniros y conformaros más profundamente a Cristo Jesús, renunciando a vosotros mismos en el gozo de vuestra consagración, observando el celibato y conservando obediencia a vuestro Obispo?
La respuesta era: "Quiero".
Pero este año la fórmula sólo decía:
¿Queréis renovar, delante de vuestro Obispo y del santo Pueblo de Dios, las promesas sacerdotales que un día formulasteis? Los presbíteros responden simultáneamente: Sí, quiero.
Después de casi diez años de "experimentación y búsqueda", de "cambios pastorales", ya somos doctores en estas manifestaciones del "espíritu post-conciliar", y esta significativa omisión que destacamos, nos dice qué "liberación" estarían preparando los autodemoledores de la Iglesia.
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