REVISTA ROMA

AÑO VIII - Nº 19

BUENOS AIRES

MAYO DE 1971

 
 
 

ESCRITOS DE SANTA CATALINA DE SENA

   Los fragmentos de estas cartas están tomados de la "Historia de los Papas", de Ludovico Pastor, tomo I, cap 1, Ed. Gustavo Gilí, Barcelona, MCMX.

   Al Papa Gregorio XI

   [. . . ] Sed varonil [después de la sublevación de Bolonia] y no temáis responder a Dios que os invita a venir, para recobrar y conservar la Sede del glorioso pastor Pedro, cuyo sucesor sois vos. Levantad la bandera de la santa Cruz; pues, así como, conforme a la palabra del Apóstol S. Pablo, hemos sido libres por la Cruz, así por la exaltación de esa bandera, que me parece el consuelo de la Cristiandad, nosotros nos veremos libres de la división, de la guerra y de la malicia y el pueblo rebelde se librará de su propia infidelidad. Si así viniereis conseguiréis la transformación de los pastores de la Iglesia. Implantad de nuevo en ella el corazón de la ardiente caridad, que ha perdido; insaciables devoradores le han chupado tanta sangre, que su rostro se ha tornado enteramente pálido. Mas exhortaos a vos mismo, ¡oh Padre ! y venid; no os hagáis esperar más por los siervos de Dios, que se consumen de pura ansiedad. Y yo, pobre y miserable, no puedo aguardar más, la vida me parece una muerte, cuando veo y oigo tales injurias a Dios. No os dejéis apartar de la paz por los acontecimientos de Bolonia, sino venid; yo os digo que los lobos rapaces pondrán su cabeza en vuestro seno como mansos corderos, o os pedirán ¡oh Padre!, misericordia".

A Urbano VI

   [...] "¿Sabéis lo que ocurrirá si no ponéis remedio a los males de la Iglesia con todo vuestro poder? Dios quiere absolutamente reformar su Esposa y no la quiere ya más leprosa. Si V. S. no hace, no emplea en ello todo su poder, ya que sólo para esto os ha dado vuestro cargo y dignidad, lo hará El mismo, por medio de muchas tribulaciones. El enderezará tantos árboles torcidos y los enderezará a su manera".

   [. . . ] "He entendido que aquellos demonios con figura humana[1] han procedido a una nueva elección; pero no han elegido un Vicario de Cristo, sino un Anticristo; jamás dejaré, mi amado Padre de confesaros por representante de Cristo en la tierra. ¡Ea pues, Santo Padre!, proceded sin temor en esta lucha; en el combate es necesario la armadura del hábito de la divina caridad, la cual es una fuerte armadura".

A los tres cardenales italianos que habían
reconocido al antipapa Clemente VII

   [. . . ] "Lo que me muestra que sois viles ingratos y mercenarios. La persecución que con otros hacéis a la esposa de Cristo, cuando tendríais que ser sus escudos y resistir los golpes de la herejía; pues sabéis que el Papa Urbano VI es verdaderamente Papa, soberano Pontífice, elegido canónicamente y no por temor, elegido verdaderamente por inspiración divina más que por vuestra industria humana; vosotros mismos lo habéis dicho así; y ahora os volvéis corno cobardes soldados; vuestra sombra os da miedo; os habéis apartado de la verdad, que os daba fortaleza; os servís del engaño que debilita el alma y el cuerpo, y os priva de la gracia espiritual y temporal. ¿Y cuál es la causa? La ponzoña del amor propio que envenena el mundo. He aquí que de columnas os habéis convertido en más débiles que pajas; en lugar de ser flores olorosas, habéis infectado el mundo; en lugar de ser luces sobre el candelero que irradia la fe, habéis escondido esta luz bajo el celemín de la soberbia e irradiáis tinieblas para vosotros y para los demás. De ángeles terrestres que debíais ser, para conducir las ovejas a la obediencia de la Santa Iglesia habéis tomado el oficio de los demonios; y este mal que tenéis en vosotros, nos lo queréis dar a nosotros quitándonos de la obediencia de Cristo en la tierra, y conduciéndonos a la obediencia del Anticristo, que es miembro del diablo, y vosotros con él, mientras persistáis en esta herejía. Esto no es una ceguera que viene de la ignorancia, que viene de que uno os diga una cosa y otro otra; no, vosotros sabéis bien que es la verdad, vosotros mismos nos la habéis anunciado, y no somos nosotros quién os la ha dicho.

   "¡Oh!, qué insensatos sois, ¡vosotros que nos habéis dado la verdad y que queréis para vosotros mismos el engaño!".

FRAGMENTOS DEL «DIÁLOGO»
DE SANTA CATALINA DE SENA

Sobre el "Estado de los malos sacerdotes y religiosos"

   [...] (Cap. CXXI) ... ¿Sabes, hija queridísima, y considéralo con dolor y amargura de corazón, donde han puesto éstos su principio y fundamento? En el amor propio del que nace el árbol de la soberbia, con el retoño de la indiscreción, pues, como indiscretos buscan para sí el honor y la gloria... A mí se me debe gloria y alabanza. En ellos el odio a su sensualidad, nacido del verdadero conocimiento de sí mismos, considerándose indignos de tan gran ministerio como el que han recibido... Devoran las almas, compradas con la sangre de Cristo. Las devoran miserablemente de muchas y diversas maneras... ¡oh templos del diablo! Yo os puse para que fuerais ángeles en la tierra durante esta vida, y vosotros sois demonios y habéis tomado para vosotros el oficio de los demonios. Los demonios dan tinieblas que ellos en sí tienen ... sustraen las almas a la gracia con insidias y tentaciones para reducirlas a la culpa del pecado mortal... Más aún, son ocasión de sufrimiento y confusión de conciencia para aquellos a los que muchas veces sustraen del estado de la gracia y del camino de la verdad...

   [...] (Cap. XXV) ... Todos estos males, mi querida hija, provienen de no corregir quienes deben con buena y santa vida. Están cegados por su amor propio en el cual radican sus iniquidades, y no piensan más que en cómo pueden satisfacer sus placeres desordenados, y esto lo mismo si son súbditos que pastores, clérigos o religiosos.

   ¡Qué dolor! ¿Dónde está, hija mía, la obediencia de los religiosos, que puestos como ángeles en el estado de religión, son peores que demonios? Puestos para que anuncien mi palabra por su vida y su doctrina, y ellos gritan sólo sonidos de palabra, sin dar fruto en el corazón de los oyentes. Sus predicaciones van dirigidas más a agradar a los hombres y deleitar sus oídos que a honra mía.. . Han hecho promesa de observar las Reglas de la Orden y las quebrantan. Y no se contentan con no observarlas ellos, sino que, como lobos hambrientos se echarán sobre los corderos que querrán ser observantes de la Orden, burlándose de ellos y escarneciéndolos. . . Todos estos males han caído sobre los jardines de las santas religiones. Santas, digo, porque en sí son como hechas y fundadas por el Espíritu Santo y porque la Orden en sí no puede gastarse ni corromperse por los pecados de los súbditos...

   Te decía que todos estos males habían sobrevenido por los malos pastores, que no corrigen y por los malos súbditos...


NOTA
  • [1] Se refiere a los cardenales que habían elegido al antipapa Clemente VII.

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