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LAS TRES SOLEDADES
TRÍPTICO
La Soledad de Cristo en la Cruz
Como faro potente cuya luz
las tinieblas paganas ilumina,
se levanta del Gólgota en la cima
la triple soledad de aquella Cruz.
En el duro madero está Jesús derramando sobre
él Sangre Divina, la cabeza sangrienta se reclina y en sus ojos, apágase la luz.
Sus labios entreabiertos una queja dejan brotar del Corazón herido.
Y a su Padre pregunta dolorido: ¿por qué tan sólo en su dolor le deja? No puede
soportar la Soledad, el Redentor que es Uno, en Trinidad:
La Soledad de María
Cristo ha dado su cielo y su perdón. Su vida, su dolor, su Sangre
Pura. Ha bebido el hisopo de amargura y ha entregado partido el Corazón. Ha legado su Cuerpo en Comunión. Y para suavizar la vida dura, una Madre, sublime en su ternura que Inmaculada fue en su Concepción. Ella
cargó con su dolor profundo el peso de una Iglesia que nacía. Nueva maternidad que florecía en el
seno que Dios hizo fecundo. ¡María, que engendró una humanidad sus lágrimas
lloró en Soledad!
La Soledad de la Cruz
Duerme tranquilo el
pueblo victimario y la muerte mastica su derrota. El huracán, tranquilo, ya no
azota la granítica mole del Calvario. Tienden las blancas nubes
un sudario sobre la roja tierra, que devota, El huracán, tranquilo, ya no
azota
convirtiendo su seno en un Sagrario. En la penumbra azul de la
alborada se respira una paz de eternidad. . . En su muda elocuencia, la verdad
que por Cristo nos fuera revelada, proclama, como cátedra de luz la Soledad
austera de la Cruz... AMALIA
ESTRADA DE SHAW |