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CARTA ABIERTA A LAS AUTORIDADES
Y ALUMNOS DE LA UNIVERSIDAD
DEL SALVADOR
En Chile, en el mes de setiembre pasado, varios miles de alumnos del Salvador han sido utilizados para proyectar una imagen marxista de esta Universidad en una
MANIOBRA tendiente a apoyar la campaña de afirmación del triunfante candidato Allende. Quienes estuvimos allí sabemos que aunque el marxismo pro-lifera en nuestra Universidad, que aunque en determinadas facultades esa es la orientación impartida desde la cátedra a sabiendas de las autoridades, que aunque en muchas cátedras de Teología, sacerdotes que se declaran abiertamente marxistas, "concientizan" a alumnos poco prevenidos, la mayoría de nuestros compañeros tiene aún una formación auténticamente católica y nacional.
Por eso nos creemos en el deber de denunciar el manipuleo de que fueron objeto.
Lo ocurrido en Chile
A la Universidad Católica de Valparaíso le correspondió organizar, del 23 al 27 de setiembre pasado, el V Encuentro de Federaciones de Estudiantes de Universidades Católicas de América Latina.
Cursadas las invitaciones por la entidad organizadora, al recibirse en Buenos Aires la correspondiente al Salvador se planteó
una situación irregular. Disuelta
F.E.U.S., el Salvador no podía enviar representantes oficiales. Pero era preciso, dadas las previsibles características del Congreso, que de algún modo el Salvador se mantuviera informado de las circunstancias del mismo.
En consecuencia partieron hacia Chile los señores Jorge Sa-vino y Pedro Gómez de la Fuente, de las escuelas de Sociología y Derecho respectivamente. Iban provistos de notas de constancia de la Secretaría General de la Universidad en las que se certificaba su condición de alumnos y de una carta del encargado interino de los bienes de la disuelta
F.E.U.S., Sr. Julio Cueto-Rua, en la que exponía la situación anómala por la que atravesaba la Federación y se rogaba que se aceptase a los portadores en la calidad que se quisiera darles.
Cuando Jorge Savino y el firmante llegaron a Valparaíso se encontraron con que había concurrido también el Sr. Edgardo
Margiotta, Presidente del Centro de Sociología y que se había arrogado el carácter de delegado titular, con voz y voto y con la representación total de la Universidad del Salvador.
Ante esta situación, debida a afinidades ideológicas del Sr. Margiotta con los organizadores del Encuentro, el firmante impugnó la representatividad del Presidente de Sociología.
Las bases de esta impugnación eran jurídicamente perfectas. Si el Encuentro lo era de Federaciones, entendiendo por tales a las agrupaciones de Centros, no podía un simple Centro concurrir al mismo y menos arrogarse la representación de toda una Universidad.
Este criterio fue compartido por algunas delegaciones. No obstante, para los organizadores la alternativa era clara y excedía lo jurídico. No podían perder la ocasión de asegurar un voto marxista más a la hora de las votaciones. Ese voto marxista que, dado el equilibrio de fuerzas que luego se dio, encaminó al Encuentro por un planteo y unas conclusiones netamente marxistas e hipotecadas a la situación política chilena, fue el voto del Salvador. Papel asignado a la Universidad Católica
Durante los cinco días de sesiones la tendencia del Encuentro se fue haciendo cada vez más declarada. No sólo por la propaganda hecha a nombre del Partido Comunista Chileno en todo momento
—marchas, murales en las salas de reuniones, venta de bonos del partido a los delegados—, sino también por los anteproyectos presentados a las comisiones de trabajo, todos los cuales fueron obedientemente aprobados por el "delegado" del Salvador.
El análisis de estos documentos sería largo y tedioso: han sido publicados por
F.E.U.C.A.L. y el firmante los pone a disposición de quien quiera leerlos. Solo comentaremos, por significativo, el referente al tema "Catolicidad y Universidad Católica", que fue presentado por el sacerdote Darío Marcotti Llanos, quien exibc carnet de afiliado al partido Comunista,
nº 13.725.
Este singular sacerdote, con franqueza ejemplar, hizo públicas en las reuniones de comisión el papel asignado por ciertos sectores de la jerarquía a la Universidad Católica; el de ser instrumento de la revolución marxista continental.
La punta de lanza del proceso serían las Facultades de Sociología que, tanto en Chile como en la Argentina, están dominadas por el marxismo.
En cambio, las Facultades de Derecho serían un obstáculo en el papel que los dirigentes de las universidades jesuitas, pretendidamente católicas, quieren hacerles cumplir.
El sacerdote citado no explicaba bien porque las escuelas do Derecho se resisten a aceptar el rol asignado, pero
aparentemente es cierto, puesto que en las Universidades Jesuíticas
Chilenas se está siguiendo la política de ahogarlas económica y
administrativamente, llegando al extremo de subordinarlas a las escuelas de Sociología, con programas más "revolucionarios" y
"concientizadores".
El paralelo entre lo que está pasando en la Universidad chilena y la situación actual de nuestra Universidad es más que evidente. La Universidad Católica en Chile es un anticipo de lo que serán las Universidades Católicas argentinas en un futuro próximo, cuando Institutos, como la Facultad de Sociología del Salvador, hayan producido nueve o diez carnadas de "sociólogos
concientizados instrumentos de la revolución marxista", como les gusta llamarse.
Si la Universidad Católica ha de continuar mereciendo el nombre de tal, esto no puede ignorarse, como no puede ignorarse la complicidad en el proceso de buena parte de la Jerarquía, aquí
y en el resto de Hispanoamérica.
Es significativo que, en nuestra Universidad, el Decano de Ciencias Políticas posea prerrogativas como la de nombrar profesores especiales sin más trámites que comunicar el hecho consumado a Rectoría,
índice de una autonomía de que no creemos goce la Facultad de Derecho. Por supuesto, sería superfluo hablar aquí
del "curriculum" y formación ideológica de los tales profesores.
No sería superfluo, en cambio, comentar el bajísimo nivel académico que exhiben la mayoría de ellos. Es natural; encarada la carrera como instrumento "Revolucionario" y no con criterio objetivo de investigación científica, la jerarquía intelectual de profesores y programas es menos importante que su formación ideológica. La Sociología, tal como se enseña en el Salvador, no es una ciencia sino un arma ideológicamente utilizable; no se forma sociólogos para que investiguen objetivamente la realidad nacional sino que se los enfrenta para dar una visión de esa realidad que se adapte a los moldes marxistas(1).
| PEDRO
ANTONIO GÓMEZ DE LA FUENTE |
| 4º
Año Derecho |
| Mat.
1148 |
NOTA
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