Leyendas del Nayarit...

 

MOLOLOA Y SANGANGUEY

 

América Barrera Seefoó

 
 

 

Número 1                               CIRCULO DE ESTUDIOS DE NAYARIT                 MÉXICO, Diciembre de 2005

 

 

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       Allá por el 10, Tochtli, en que Mazacoatl fundo el Tlatonazgo de Xalisco, existió no muy lejos del sur de Tepique (lugar del maíz tempranero) la capital de ese reino se distinguió por lo virtuoso de sus mujeres y a la dedicación al trabajo por parte de los hombres. Su primer caudillo y Rey se llamo Trigomil, hombre joven, virtuoso, sabio y justiciero. El acierto de  Trigomil para gobernar y su reconocido poderío lograron mantener la paz en su dominio.

 

 

 

 

 

 

Mololoa hija única de Trigomil era una princesita a quien los dioses habían dotado de extraordinaria belleza y excelentes cualidades y virtudes, por lo que era el encanto de del rey y de sus numerosos vasallos.

 

En las ceremonias rituales y en las grandes fiestas del maíz, de los frutos y de la caza del venado, ejecutaban alegres y vistosas danzas en torno a la humeante hoguera, a la que simbólicamente eran arrojados los invisibles genios de la maldad para que resultaran abundantes las cosechas del año y fuera prospera la cacería.

 

Un día llego a la capital del reino de Trigomil la desagradable noticia de la Aparición de una tribu de indios capitaneado por el terrible y gigantesco Sanganguey, un guerrero cruel, descendientes de gigantes que habitaban en uno de los lejanos rincones del reino imponiendo su crueldad.

 

El gran día de la recolección de frutos, la princesita Mololoa cumplió sus 15 años. El  rey ordeno las mas suntuosas fiestas de la región para dar gracias a los dioses por las abundantes cosechas y por haber permitido a su hija alcanzar la edad de la felicidad.

 

 

El pueblo se congrego frente al Tauta, lugar próximo al altar, a celebrar la solemne fiesta. El templo y el Tauta fueron adornados brillantemente; los guerreros lucían hermosos y multicolores penachos de plumas de aves. Las doncellas vistieron sus mejores galas y se adornaron mejor que nunca. El tambor sagrado, después de su continuo y su prolongado tan tan, dejo de oír su acompasado son, para anunciarse el comienzo de la ceremonia con la llegada de Trigomil al Tauta, acompañado de su primorosa hija y del sequito de nobles y guerreros que los custodiaban, tomando sus lugares de honor para presenciar los festejos.

 

Cuando estaban en los mas lucido de las danzas llego en veloz carrera un comisario de Mazacatil para comunicarle a Trigomil que por el lado de la sierra cercana se acercaba la sanguinaria tribu de Sanganguey. La fiesta se suspendió por la orden del rey, enmudeciendo el tambor y el rezador sagrado. El monarca puesto de pie, hizo saber la noticia al pueblo y dispuso prepararan en el acto las armas para defenderse de una posible agresión.

 

 

 

 

 

Por el oriente , lugar donde se ve la estrella guía, apareció el temible Sanganguey armado de chimal y lanza, seguido de numerosos soldados también armados que atropellaban con espantosa gritería.

 

Llegaron hasta el trono del rey; el guerrero saludo cortésmente, al ver a la bella princesa Mololoa,, cayo rendido a sus pies, hechizado por el brillo de sus negros ojos escrutadores del arcano, y al momento se enamoro de tan majestuosa hermosura.

El rey anuncio a su pueblo la presencia del guerrero visitante que era recibido como huésped, y en su honor se reanudo la fiesta.

 

Sin embargo, las crueles hazañas del guerrero, sus locos desenfrenos y sus sanguinarios antecedentes lo indujeron a raptar a la princesa durante la danza: sus soldados lo siguieron para protegerlo. Al darse cuenta Trigomil de lo ocurrido, indignado ordeno la persecución del infame seductor, quien en forma traicionera violaba las mas caras tradiciones del pueblo.

 

Perseguido, vencido y hecho prisionero Sanganguey por los  guerreros de Trigomil, fue sometido al consejo de los ancianos del reino y estos decretaron como castigo, que el seductor bandolero que fuera arrojado al seno del fuego sagrado del volcán que majestuoso custodiaba al hermoso valle de Matatipac. Pero los dioses, airados por la infamia del traidor, hicieron que este no fuera aceptado en el seno del volcán sagrado, y quedo en la boca del mismo, convertido en una alargada piedra para ejemplo de los traidores y atrabiliarios.

 

Se cuenta en esta misma leyenda que la princesa Mololoa lloro tan abundantes lagrimas, que su llanto corrió por el valle y dio origen a lo que hoy conocemos como Rió Mololoa que atraviesa nuestra bella cuidad de Tepic. 






Referencias

Ocegueda Peña, Severiano. Estampas de Nayarit y de México. Lecturas para chicos y grandes. Tepic, Nayarit. México.



La interactividad es un recurso importante para el aprendizaje. INTERACTIVIDAD, COLABORACIÓN, RESPETO.

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