Artigo da Moura nº 1 de
1998
Ampurias: una ciudad greco-romana
Ampurias es hoy
en día uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la península
ibérica, y yendo un poco más lejos, me atrevería a decir, un yacimiento de
vital importancia en la antigüedad de Europa Occ.. Pero ¿porqué?. ¿qué es
Ampurias?, ¿qué hay detrás de este yacimiento?, ¿han sido sus hallazgos los
causantes de esta fama o hay algo más?.
Echando mano de
los datos estadísticos, algo que está muy de moda en los tiempos que corren, se
podría decir que Ampurias recibe una media anual de 200.000 visitantes, número
que está muy por encima de la media de visitantes que reciben otros yacimientos
y museos de la península, como por ejemplo, el museo arqueológico de Barcelona,
entidad de la que depende, con 20.000 visitantes o el yacimiento de Ullastret
con 15.000 visitantes, que también se halla dentro de la órbita del museo de la
ciudad Condal y que al igual que los dos primeros, se encuentra en una región
que destina numerosos recursos a la explotación turística de su patrimonio. Es,
así mismo, capaz de autofinanciarse en un porcentaje elevadísimo, algo que
dista mucho de lo que sucede en España. Esto, ha permitido al yacimiento
dotarse de las más avanzadas técnicas en materia de divulgación y educación,
muy de agradecer por las personas no especializadas y los niños (ambos forman
el grueso de las visitas) que de este modo captan, de manera sencilla,
rápidamente el mensaje. Del mismo, con la incorporación de un equipo de
jardinería en el organigrama del museo, ha sido posible el desarrollo de
amplias áreas de esparcimiento, recreo y paseo que además de dar una gran
belleza al lugar, facilita el descanso y la desconexión momentánea de los
visitantes, lo que hace muy amena la visita, muy difícil de conseguir en un
museo, o yacimiento, y que en los últimos tiempos se ha convertido en el
caballo de batalla de estos.
Pero volvamos
al principio para saber como se ha llegado hasta aquí. Las primeras noticias de
Ampurias datan, ya, del S. XV, época en la que el erudito Joan Magarit sitúa la
ciudad en donde se halló posteriormente. Durante los tres siglos siguientes,
nos siguen llegando noticias del yacimiento, pero no será hasta el S. XIX
cuando estas adquieran el adjetivo de “científicas”, con una 1ª monografía en
1803, la publicación en París del primer plano topográfico, hecho por G. Passat
en 1823, o el brillante trabajo realizado, en 1879, por Joaquín Botet i. Sisó: “Noticia histórica y arqueológica de la
antigua ciudad de Emporión”, que a ojos de Nollá supone el primer trabajo
riguroso, científico, serio y eficaz de este yacimiento. En los años 1846 y
1848, como preámbulo de las excavaciones sistemáticas, la diputación de Girona
realiza unas excavaciones puntuales que tienen como resultado el hallazgo del
“Sacrificio de Ifigenia”, una de las piezas más emblemáticas del yacimiento.
De este modo,
el 19 de marzo de 1908 comienzan las excavaciones sistemáticas, centradas,
principalmente, en la Neápolis, a cargo de Emilio Gandía, arqueólogo sin
preparación académica y sin noción de estratigrafía que trata de “desenterrar
monumentos y sacar grandes piezas”, (como ejemplo sirva este dato: 40 cajas de
material en 36 años). Pero detrás de este hecho no sólo se encuentra un mero
interés científico; se deberá principalmente a un acontecimiento de corte
político-ideológico que marcará el signo de Ampurias hasta nuestros días. Esto
es, a principios del S. XX los movimientos catalanistas acceden a los gobiernos
locales y provinciales, demostrando su interés por la arqueología y la
historia, algo que nos debería de extrañar cuando se busca en el pasado
legitimar una futura demanda o un hecho presente. Es así, como dentro del
programa “nousentista”, Ampurias será
un objetivo prioritario. Esta situación permanecerá invariable hasta el año
1936. A lo largo de estos 28 años fueron halladas importantísimas piezas, como
la estatua de Asklepios, eso si, a un altísimo coste. Gandía excavaba con
camionetas que vaciaban su carga en la playa, hoy “museo” de gran cantidad de
materiales, considerados en la época de menor entidad o de escaso interés, como
las cerámicas áticas de figuras rojas o negras… en su afán por sacar a la luz
estructuras y grandes piezas. Así, en este período de tiempo, quedaría
descubierta prácticamente toda la ciudad griega, dejando unos testigos, que
todavía pueden verse hoy, de unos 3 m. como ejemplo de la envergadura del
trabajo realizado; de lo que no quedaría evidencia sería de las estratigrafías,
en ese ámbito no tenemos ningún testigo. Sin embargo, no debemos perder nunca
de vista la época en la que se están llevando a cabo estas intervenciones, con
unos conceptos y un manera de entender la arqueología muy diferente a la de hoy
en día.
Como se ha
señalado antes, en el año 1936 la situación cambiaría radicalmente. Con el
estallido de la guerra y la posterior victoria de las tropas franquistas, se
produce un desmantelamiento de las instituciones académicas autónomas
catalanas, creándose una nueva estructura que redefinirá “Ampurias”. La cabeza
visible del yacimiento a partir de ahora y hasta los años 60 será M. Almagro: “En España se atiende a la ciencia…
romanización como elemento civilizador… Roma Imperial… España en la órbita
mundial…”. De nuevo aparece el componente ideológico, esta vez con un sesgo
totalmente diferente, pero igualmente “válido” a la hora de utilizar la
historia y la arqueología para sus propios fines. Eso sí, al igual que había
ocurrido a principios de siglo. Ampurias seguirá recibiendo partidas
financieras que poco a poco van sacando a la luz todo lo que la tierra se había
tragado. A partir de 1949 se matizará este primer mensaje del nuevo régimen y
los términos anteriores se ven sustituidos ahora por culturas clásicas y
cristianismo, ya no Roma Imperial. Pero antes, en el año 1947, tendrá lugar
otro acontecimiento de suma importancia para Ampurias y para la arqueología y
prehistoria española en general, y que tal vez tendría algo que ver en ese
cambio de matiz del año 49. Se crean en ese año los “Cursos internacionales de
prehistoria y arqueología” de Ampurias, que supondrán para el régimen
franquista una apertura al exterior y para la prehistoria y arqueología
española un importante impulso, al llegar, a través de estos cursos,
importantes personalidades de la disciplina, como Nino Lamboglia, pieza clave
en la puesta en marcha de dichos cursos junto con Martín Almagro, Benoir,
Romanelli… y otros que sin llegar a
través de esta vía asistirán a estos eventos como Schulten u Obermaier, junto a
los García y Bellido, Serra Rafols, Gómez Moreno…
Hoy día la
historiografía nacionalista catalana trata de minimizar la labor de alguna de
estas figuras, como el caso de Nino Lamboglia al que tildándolo de fascista y
colaborador del régimen de Benito Mussolini, que vino a refugiarse en la España
franquista, no reconoce como debiera la meritoria labor de este en el campo de
la arqueología (no sólo de Ampurias) y de la que deberían sentirse deudores.
Será Lamboglia quien introduzca las primeras nociones de estratigrafía en
Ampurias, del mismo modo será él quien dé el impulso definitivo a los estudios
cerámicos, destacando en este sentido su obra “Estudio preliminar de la cerámica campaniense”. Por el contrario,
desde esta corriente se ha exaltado de un modo abusivo la figura de Emilio
Gandía, a quien sin quitarle ningún mérito y situándolo en su contexto
específico, habría que analizarlo más desde la mesura que desde el fanatismo
político.
A lo largo de
estos años, las excavaciones dirigidas por Almagro, Ripoll y Sanmartí sucesivamente,
se desarrollaron en la ciudad romana y en las necrópolis circundantes
fundamentalmente. En la zona del parking se aplicó el método Wheeler (años 70),
cuyos testigos aún se podían ver hasta hace pocos años en dicho lugar y que al
ser eliminados en el año 1984, cambió radicalmente la visión de conjunto ya que
éstos, tapaban los hornos que allí se encontraban distorsionando la
interpretación.
En los últimos años,
salvo algunas intervenciones en la Neápolis, y en la plaza de San Martí, las
excavaciones a cargo de Xavier Aquilué se concentran en el área foral de la
ciudad romana, aplicándose la metodología Harris, con la que a diferencia del
método Wheeler, no se pierde la noción de horizontalidad y se priman las
relaciones estratigráficas. Los interesantísimos resultados de las últimas
campañas saldrán a la luz muy pronto y con ellos podremos seguir profundizando
en el conocimiento de esta fascinante ciudad.
A lo largo de
todo este tiempo, Ampurias ha visto como numerosas personas han pasado por sus
dominios en busca de riqueza, gloria, reconocimiento o simplemente realizar su
aportación al conocimiento de nuestro pasado y al enriquecimiento de la
arqueología. Con ellos, Ampurias ha sido, y todavía es, testigo excepcional del
desarrollo de la disciplina arqueológica, desde aquellos primeros intentos sin
ningún rigor científico a las excavaciones ya denominadas científicas. De este
modo, Ampurias es un formidable ejemplo de la aplicación de las distintas y
sucesivas metodologías que se venían desarrollando y como cambiaban las
diferentes maneras de entender la arqueología.
Si a este
hecho, del cual no pueden presumir muchos yacimientos, le unimos la huella que
han dejado nombres ilustres de la arqueología como Gandía, Puig i. Cadafalch,
Bosch Gimpera, Pericot, Lamboglia, Obermaier, García y Bellido, Schulten, Aldo
Gribelli, Benoir, Romanelli, Palol…, y que Ampurias sea la única colonia griega
descubierta en la Península (a día de hoy) y la más occidental de ellas; junto
a su importante papel desarrollado en el proceso de romanización, no nos debe
de extrañar que nos encontremos ante uno de los yacimientos más emblemáticos de
la Península Ibérica.
Carlos González Penelas