LAS ETAPAS DEL CAMINO

Para la Virgen, como vimos, el camino se divide en siete etapas presididas por una previa activaci�n, que podr�an recapitularse como sigue:
En el Arcano O (La Inocente), la libido que fluye en los niveles inconscientes despierta su inquietud, su inquisitividad, sus ansias de moverse hacia adelante, que en la mujer pueden traducirse en el anhelo de empezar de nuevo, pese a todo. Arquet�picamente, intuye que las cosas han perdido alineaci�n y que hay que hallar la forma de sanar al mundo y al mismo tiempo encontrar la propia senda: una manera propia de vivir que, como dice Mari�n Woodman, "llegue a reflejar el sagrado orden que se percibe en la naturaleza". Su tarea b�sica para poder hacerlo es, ante todo, recobrar la Inocencia que los intereses patriarcales le hablan cubierto con toda clase de culpas inventadas �"el mal de Eva"�, que paralizaban sus acciones importantes. Sinti�ndose sin culpa podr� lanzarse a investigar la vida tal como va fluyendo, partir del cero fecund�simo hacia todas las cifras subsiguientes, y absorber experiencias sin detenerse a calcular los resultados.
1. La Maga implica como tarea esencial rehabilitar la Voluntad de la mujer,_ que esta cultura considera peligrosa o a lo sumo fr�vola. La mujer con conciencia de Virgen descubre en esta etapa que es capaz de influenciar la manifestaci�n de los acontecimientos embrionarios; que mediante un sagrado "Yo quiero" puede ayudar al nacimiento de lo que forma parte del Gran Plan; y que puede dirigir su voluntad hacia finalidades escogidas por un poder m�s alto, convirti�ndose ella misma en una vara direccional que se�ala "Hacia all�!", para trazar la senda que ha de seguir la energ�a pura de la Tonta Inocente.
2. La Sacerdotisa es la autoridad espiritual que la Mujer-Virgen ha de asumir sin vacilar, porque este Arcano desata en ella una intuici�n profunda que salta las barreras de la cultura restrictiva y le da acceso al saber primordial. La tarea es aceptarse como canal de los misterios del esp�ritu, recuperar recuerdos olvidados de nuestras ancestras inventoras y creadoras de cultura, y estar lista para gestar y estructurar lo que sea necesario para reorientar la �tica hacia la verdadera finalidad del Plan Creador.
3. Con la Emperatriz todo florece y da fruto, y la mujer virgen puede empezar a descubrir conscientemente las posibilidades de lo femenino, que hasta ahora ha funcionado de manera inconsciente y espont�nea. �vida de entenderse y conocer sus capacidades, no la asusta la idea de desplegar al m�ximo esa fertilidad que la actual cultura patric�ntrica ha restringido entre determinados limites. Aqu� la tarea esencial es dar_ paso a la fertilidad m�ltiple, porque al igual que nuestras antepasadas paleol�ticas que echaron las bases de la civilizaci�n �porque era necesario, porque habla que hacerlo y porque pod�an-, la virgen consciente puede asumir ahora su parte de responsabilidad en el plan de la Creadora.
4. El Nombre de una cosa, lo que la define, es m�s que nunca importante cuando se quiere renovar una cultura. A las criaturas de la imaginaci�n creadora (La Emperatriz) hay que rebautizarlas, otorgarles un nombre desde la nueva perspectiva sanadora, para que tejan redes de significados m�s acordes con la vida. En la etapa de La Nombradora (el Emperador de otros sistemas) la conciencia de Virgen se encuentra con la posibilidad de crear racionalmente la realidad que la rodea, recuperando para las mujeres el privilegio que unilateralmente se le concedi� a Ad�n. Es una gran tarea el dar nombre a las cosas seg�n nuestras experiencias femeninas, y re-encauzar as� la senda de la civilizaci�n .
5. La Reveladora (la Hierofante o Anunciadora femenina), encuentra aqu� los medios para asumir el poder de la palabra femenina como puente entre el esp�ritu y los niveles m�s densos. Los resultados de la letal separaci�n que ha impuesto el patriarcado entre materia y esp�ritu pueden verse en todas partes, y la mujer con conciencia de Virgen debe entonces enfrentarse a los falsos hierofantes �"no s�lo portavoces de la iglesia sino tambi�n psiquiatras, gur�es, m�dicos y jueces", dice Vicki Noble-, y ejercer su derecho a extraer del inconsciente la intuici�n (o ense�anza interior) de la Instructora interna. Depurar los canales de comunicaci�n con lo divino es la tarea fundamental en esta etapa del camino, que posibilita dialogar con lo arquet�pico de diversas maneras a�n poco imaginadas.
6. Con Los Polarizados (o Los Enamorados) la mujer Virgen descubre el ancho campo de las posibles conexiones entre opuestos polares que se complementan. Advierte que, para que su vida sea fruct�fera, deber� establecer conscientemente multitud de circuitos para que fluya la energ�a. Comprende que cualquier polarizaci�n que experimente (lo que en lenguaje com�n serian "enamoramientos", atracciones o intensas preferencias) implica la fascinante posibilidad de que nazca algo nuevo en cualquier nivel del ser, no s�lo en el estrecho �mbito de la pareja humana. Percibe el tironeo de lo que la atrae con fuerza aut�ntica, como una invitaci�n a enriquecer la vida con nuevos elementos que nacer�n de la reuni�n, ya sean proyectos, ideas, entidades astrales o hijos f�sicos. Su tarea por lo tanto es ampliar el campo de las conexiones, o las redes de circuitos para que su energ�a no se estanque en una sola.
7. En esta etapa de La Portadora (El Carro), la mujer con conciencia de Virgen admite al fin que su papel consistir� ante todo en proveer a la Diosa un veh�culo adecuado para los planos m�s densos; dejarse conducir por esa voluntad m�s alta, y servirle de carro y de caballos para que pueda recorrer los mundos de la forma. Sabe que salir al mundo portando a la Diosa es una empresa heroica que no cabe habitualmente en nuestro modo de considerarnos a nosotras mismas; pero sabe tambi�n que est� al alcance de cualquier mujer inteligente que asuma su descubierta identidad y sea fiel a sus principios. Aqu� se le hace claro que su armadura protectora consistir� en revestirse de sus propios paradigmas o creencias fundamentales; o, en t�rminos junguianos, crearse una nueva "persona" en base a nuevas ideas y nuevos pensamientos, nuevos conceptos sobre la vida y la cultura que vayan interrelacion�ndose hasta integrar una visi�n general del universo. Una visi�n no recibida d�cilmente desde afuera, sino elaborada inteligentemente desde el punto central de nuestro coraz�n.
Estas experiencias y tareas apabullantes no nos parecer�an tan imposibles si no nos hubieran convencido de nuestra peque�ez, nuestra debilidad y nuestra falta de poder. Hoy, la Virgen pos-patriarcal puede animarse a intentarlas, ya que est� descubriendo nuevas maneras de utilizar su mente, su voluntad y sus instintos. Y, sobre todo, porque ya aprendi� a desconfiar de las falacias culturales acerca de ella misma, y no acepta sus �rdenes sin cuestionarlas.


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