| RITUALES PARA EL AMOR Si est� pensando en un hechizo para atraer a la persona que te quita el sue�o, deja el caldero en el piso y guarda ya mismo tu varita m�gica porque tengo una mala noticia para darte: no funcionar�. El amor es en s� mismo magia. Es la magia misma en acci�n y no hay modo de controlarla, de modo que no pierdas tiempo ni energ�as. El amor es rec�proco, si no se siente de a dos, no es verdadero. Muchas personas se obsesionan con otras y desean �amarrarlas� y vivir juntos para siempre. Pero eso no es amor. No es un sentimiento nacido del coraz�n sino un capricho del ego, una ilusi�n creada en la mente. Si alguien te quita la respiraci�n y a esa persona le resultas indiferente tienes la opci�n de tratar que esa persona te conozca a ti tal como eres y t� conocerla mejor. Pero si a�n as� el encuentro amoroso no se produce, el mejor consejo para darte es que sigas tu camino y le permitas a esa persona permanecer en libertad, y liberarte t� tambi�n para que a ambos les llegue la persona correcta. Todos nos merecemos vivir un amor de verdad. �No vale la pena conformarse con menos! Los mal llamados �hechizos para el amor� son intentos infantiles para manipular el deseo y la voluntad de otros. La persona que los hace es en realidad quien permanece amarrada al otro porque toda su voluntad, su pensamiento y su energ�a no est�n puestos en vivir su propia vida sino en perseguir lo que su ego -no su coraz�n- cree que necesita. El mejor ritual para el amor es el que se celebra de manera espont�nea, cada vez que dos miradas se cruzan y las pieles se tocan. El mejor ritual es el que el alma celebra en cada verdadero encuentro. Si en lugar de intentar in�tilmente atrapar al amor, dejas que el amor te atrape a ti, entonces estar�s fluyendo al mismo ritmo que el universo, tu coraz�n latiendo al un�sono con el de la persona amada y con el coraz�n de todo lo que vive. El amor es una alquimia que se genera de un modo misterioso y m�gico por s� mismo. �No le quites esa magia! Si intentas manipular el misterio, entonces, lo perder�s. Ya en la Grecia pre-cl�sica, hab�a gente tratando de ganar los favores de Afrodita a trav�s de hechizos y rituales. Pero cuando la Diosa se los conced�a, siempre ped�a a cambio algo mucho m�s valioso y la vida de esas personas quedaba a merced de los caprichos de esta veleidosa y vanidosa divinidad femenina, cuyo car�cter no era m�s que una met�fora para explicar lo que sucede con quienes desean ejercer poder para controlar las torrentosas energ�as de la vida. Para los celtas, en cambio, la Reina de Mayo, Rhiannon era siempre una invitaci�n a cabalgar por las m�s gloriosas alturas y descender a las m�s oscuras de las profundidades para permitir que el amor verdaderamente nos transforme. No hay amor sin aceptaci�n. No hay amor sin verdadera entrega. No hay amor si no permitimos que verdaderamente nos transforme y nos cambie para mejor. No hay magia si hacemos lo posible para evitar que suceda. � Sandra Rom�n VOLVER A TAPA |