
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), el «Doctor Angélico», patrono de la educación católica
Artículo especial: la pornografía
El mismo sacerdote, además de difundir la REALIDAD indudable de la existencia del infierno, los ángeles caídos y las almas condenadas, ha escrito numerosos libros y artículos relacionados con temas de la diaria realidad. A continuación reproducimos un ensayo publicado en su blog acerca de esa forma moderna de esclavitud que es la pornografía:
«(1) Declaración de intenciones de
Los que
se dedican al negocio de la pornografía llevan demasiado tiempo disfrutando de
su negocio en paz. Se han acostumbrado a que nadie clame abiertamente en los
medios de comunicación advirtiendo a la sociedad acerca del mal que están
haciendo.
El Estado
interviene para prohibir, o al menos poner trabas, a todo aquello que hace daño
a la comunidad humana. El Estado lleva haciendo esta función desde el comienzo
de su existencia. Todo el mundo entiende que las leyes prohíban que alguien
venda droga, o que alguien contamine los ríos, o que alguien denigre el honor de
otras personas.
El Estado
debería prohibir la pornografía, pero sabemos muy bien que no lo va a hacer. Así
que los ciudadanos sólo contamos con nuestras fuerzas para advertir a los demás
del perjuicio que esta realidad supone. Contamos con nuestras fuerzas
individuales y unidas, y sobre todo con la ayuda de Dios.
Se supone
que no podemos luchar contra lo imposible de evitar, ésa ha sido la razón de la
inactividad de los cristianos contra esta lacra. Hace unas décadas, cuando
comenzó, se hubiera podido detener completamente, ahora sólo podemos
advertir.
(2) Puntos de
meditación
Como hoy
día la gente que navega por Internet no tiene tiempo para largos razonamientos
vamos a exponer una serie de puntos para la meditación:
La
pornografía es contraria a la dignidad humana
- es mala
para los seres humanos que aparecen en ella.
- es mala
para el que la ve
- es mala
para el empresario que gana su dinero de esa forma
- es mala para la sociedad
La
pornografía va camino de convertirse en una plaga.
No hay un
final del túnel, no tocaremos fondo.
La
pornografía destruye la relación con Dios, destruye la
familia.
Los
sagrados vínculos de la familia son destruidos por la seducción de esas
imágenes.
Es causa
de terribles aberraciones porque el pobre ser humano atrapado en sus garras
siempre necesita más cantidad, nuevas experiencias, cada vez más
pervertidas.
La
pornografía esclaviza, esclaviza a unos seres humanos sobre otros, esclaviza a
las sociedades.
En la
pornografía ya no vemos a un ser humano, vemos un trozo de
carne.
Ya no
somos hijos de Dios, sino animales.
El sexo
dentro del matrimonio es una cosa totalmente distinta. La pornografía hace de
nosotros animales.
La
castidad hace de nosotros ángeles. Abrazar la castidad es como la decisión de
dejar de fumar, o se decide dejarlo del todo o no.
Pero si
no se deja siempre se necesita más.
Hay una
espiral descendente, cada vez más, cada vez más
pervertida.
Es
necesario advertir a la sociedad porque la cosa va a empeorar.
Mucha
gente es débil pero en el fondo de sus corazones saben que esto es verdad. Lo
malo es que mucha gente ya ni siquiera ve la verdad
Algunos
burlonamente nos pueden preguntar: «
¿Lo que nos está diciendo es que usted tiene la verdad y que nosotros estamos
equivocados?»
Hay que
responderles: «Sí,
exactamente, exactamente eso.»
Para mí, como sacerdote, lo terrible, lo que nunca hubiera imaginado ha sido el encontrar a padres de familia con hijos que abandonaron su familia porque la pornografía les llevó a experimentar más y más cosas, cayendo finalmente en la homosexualidad.
La
pornografía está contaminando a muchos cristianos.
Muchos
cristianos no se animan a hablar contra la pornografía en los medios de
comunicación porque consideran que es algo que tiene que ver con la libertad
humana, cuando la pornografía lo que hace es quitar esa libertad. La sociedad
menos libre acabará siendo la más pervertida. A nadie le queremos quitar la
libertad, pero el Estado es el que decide qué se puede vender y qué no se puede
vender. Del mismo modo que no se permite atentar contra el honor de alguien, hay
que entender que la pornografía atenta contra la dignidad del ser humano que
aparece en esas fotos o películas. Nadie debería aceptar dinero por hacer ese
trabajo, no es un trabajo.
Algunas
enfermedades venéreas son de apariencia tan horrible para mostrar lo mucho que
nos debemos alejar de ese pecado.
Mucha
gente piensa: hoy día todo se cura. Están muy equivocados: el herpes, el molusco
contagioso y por supuesto el sida no se curan. La misma sífilis en determinados
grados es actualmente incurable y terrible en su acción sobre los órganos y el
cerebro.
Hay que
advertir a nuestros conciudadanos de la otra cara de la
historia.
Ni
siquiera saben que existe otra cara de la historia.
Salvad a
la gente del infierno.
Salvad
sus almas
El pecado
lleva al infierno.
Dios os
puede sacar de esto.
Dios os
puede restaurar.
(3) El futuro
Hay
quienes no quieren pedir al Estado que intervenga contra la pornografía porque
piensan que el Estado no debe intervenir en nada. Pero eso no es cierto. El
Estado interviene en infinidad de facetas. Y esta supuesta no-intervención no
impedirá que el Estado finalmente intervenga contra nosotros los
cristianos.
Una
sociedad pervertida no nos dejará seguir predicando normalmente. Nos pondrá
todas las trabas y finalmente lo impedirá. Es sólo una cuestión de
tiempo.
Pienso
que en las próximas décadas van a ocurrir muchos más desastres naturales
(terremotos, inundaciones, huracanes, tsunamis, etc.) porque la destrucción de
El pecado
será la causa profunda de esos desastres, no el calentamiento
global.
Pero la gente ya no volverá sus ojos a Dios, como hizo en otras épocas, pensando que es el calentamiento global lo que provoca esos males.
En este camino hacia abajo pronto será legalizada la prostitución. Y si siguen así la drogas será legalizada. Finalmente hasta el sexo con niños será legal si ellos consienten. ¿Qué vendrá después? Todo tipo de horrores.»
Revista Digital Fides et Ratio - Mayo de 2007