Peces y panes

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis

Sección Historia: 

Luján

Se discute aún si toma su nombre del capitán Pedro de Luján, miembro de la tropa de Diego de Mendoza (hermano del primer fundador de Buenos Aires) o bien de la castellanización del nombre del río (luyán o suyán en lengua originaria). Lo cierto es que si bien desde los primeros tiempos de la conquista existieron asentamientos en la actual Luján, el hecho hermosamente destacable data del siglo XVII.

 El área donde se erige la actual ciudad era paso obligado como posta del llamado Camino Real, que unía el largo recorrido que iba desde las costas del Plata hacia Perú. Específicamente en 1630, un grupo de carretas cruzó el río Luján para pasar la noche en la ribera de la Cañada de la Cruz. Entre sus pertenencias, una de las carretas llevaba en su interior dos imágenes de arcilla de María Santísima, elaboradas en el Brasil y con destino a Sumampa, Santiago del Estero.

 Al amanecer siguiente, el convoy se propuso continuar la marcha, pero el carretón de las Vírgenes permaneció ajeno al esfuerzo de los bueyes para moverlo. Se intentaron varios caminos: cambiar los animales, modificar las cargas y tras varios intentos, se probó descargando las imágenes. Bajaron primero la imagen de María con el Niño Jesús, sin que nada sucediera, pero al bajar la segunda estatuilla la yunta logró iniciar la marcha. Parecía que una de ellas no deseaba moverse de allí. Se trataba de una imagen de la Inmaculada Concepción.

 Ntra Señora de Luján -sin revestir-. Foto: www.corazones.org

Figura 1.- La estatuilla (sin revestir)

Don Rosendo de Oramas, el patrón de la zona, se encargó de erigir el primer oratorio, en el cual se veneró a María durante 40 años, y que serviría de embrión a la naciente Villa de Luján. Y fue un esclavo africano, procedente del Brasil, de nombre Manuel, quien dedicaría su vida al cuidado de la Virgen, siendo él mismo curado de una enfermedad por el sebo de las velas de la capilla.

 El culto a la advocación de la Pura y Limpia Concepción del Río Luján fue aprobado por la Iglesia en 1677, año en que la viuda Ana de Siqueyras donó el terreno en el cual se inició la construcción del templo, lugar en que hoy se erige la Basílica.

Vista interior de la Basílica de Luján

Figura 2.- Vista interior de la Basílica de Luján

 

En torno al culto mariano, la villa creció velozmente, llegando a contar con su cabildo propio para 1756. Entre los numerosos milagros documentados, además del ya citado del propio Manuel, se describieron:

- el de Juan de Lezica y Torrezurri, cabildante de gran actividad, quien fue curado de una avanzada enfermedad terminal, y como reconocimiento se entregó por completo a erigir el nuevo templo

- el conocido caso del padre Pedro Montalbo, quien llegó moribundo a Luján en 1684 y sanó sin secuelas al ser ungido con sebo de las velas por el propio Manuel

- el del padre Salvaire, herido con múltiples traumatismos penetrantes por un malón, que curó milagrosamente sus heridas por intercesión de Nuestra Señora (el padre Salvaire es el autor de la conocida «Historia de Nuestra Señora de Luján», publicada por primera vez en 1885)

 

Esta hermosa historia nos demuestra el amor que nuestra madre siente por nuestra patria argentina, no en vano tan atormentada por el influjo del Maligno. Sin ir más lejos, cuando Juan Pablo II visitó la iglesia nacional de Argentina en Roma (el primer templo de una república latinoamericana situado en la diócesis papal), entronizó la imagen de Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina, comentando «En la encrucijada del Tercer Milenio te encomiendo, Madre Santa de Luján, la patria argentina: las esperanzas y anhelos de sus gentes; sus familias y hogares, para que vivan en santidad; sus niños y jóvenes, para que crezcan en paz y armonía y puedan encontrar su vocación humana y cristiana; te encomiendo también el esfuerzo cotidiano y el diálogo solidario de los empresarios, trabajadores y políticos, que en la Doctrina Social de la Iglesia encuentran su inspiración más genuina»

La imagen de Nuestra Señora revestida tradicionalmente

¡Nuestra Señora de Luján, ruega por nosotros!

 

Revista Digital Fides et Ratio - Mayo de 2006

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