
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis
Sección Historia:
La visión de León XIII
No eran tiempos sencillos para el Papado. Corría 1884, y menos de veinte años antes los Estados Pontificios habían caido en manos de los artífices masones de la unificación de Italia, Garibaldi, Massini y el conde de Cavour. La juridicción papal se había reducido al Vaticano, donde los papas se consideraban verdaderos prisioneros del flamante Reino de Italia. Desde 1878 era León XIII quien regía los destinos de la Iglesia.

Figura 1.- León XIII
Fue el 13 de octubre del mencionado 1884 cuando el
Papa celebró como lo hacía diariamente la Santa Misa. Al concluir la
ceremonia, se retiró con los cardenales presentes a la capilla privada del
Vaticano. Súbitamente, sus acompañantes lo vieron detenerse al pie del altar,
rígido y empalidecido, dirigiendo su mirada a lo que parecía el vacío.
Permaneció horrorizado durante largos instantes, sin
que sus cardenales pudieran hacer nada. Sin embargo, en forma repentina pareció
volver en sí para incorporarse y retirarse a una habitación privada. Los allí
presentes lo siguieron intentando averiguar que era lo que aquejaba tan
violentamente al Papa. Éste respondió tan sólo que había visto y escuchado
imágenes terribles, tras lo cual se encerró en su estudio.
Luego de largos minutos, León XIII regresó ante los
suyos, a quienes describió: «Vi demonios y oí sus crujidos, sus
blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios,
diciendo que él podía destruir a la Iglesia y llevar a todo el mundo al
infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a
Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido
hacerlo».
El Sumo Pontífice, además, afirmó haber visto a San
Miguel Arcángel aparecer para lanzar a Satanás y sus demonios al Infierno.
Media hora después, el Papa entregó al Secretario de la Congregación de Ritos
una oración en latín para ser enviada a todas las diócesis de la Tierra para
su recitado después de cada misa, hecho éste que se cumplió hasta el Concilio
Vaticano II.
Es interesante destacar que esta visión de León XIII
coincide con una muy similar que presenció la Beata Anna Katherine Emmerick
(famosa por sus visiones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo) y,
fundamentalmente, con las palabras de la Virgen María pronunciadas en la
aparición de La Salette en 1846.
La citada oración aparece, en su versión original en latín, junto a la imagen de San Miguel en la página que corresponde al índice de cada edición mensual de Fides et Ratio.
Es indudable la influencia infernal en el mundo de hoy en todas las áreas de la actividad humana, sin que las ciencias sean la excepción. Sólo así es entendible que tengamos que «debatir» temas como el aborto, la eutanasia o la clonación, que lisa y llanamente son crímenes de lesa humanidad comparables a cualquier genocidio o acto terrorista. Parece cada vez más evidente que sólo la oración puede evitar que aquel a quien Jesucristo no vaciló en llamar «príncipe de este mundo» ejerza su poderosa influencia para apartarnos del camino de la salvación.
Revista Digital Fides et Ratio - Julio de 2006