
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis
Sección Historia:
Pío XII y los nazis

Artículo original publicado por Ralph McInerny en inglés para Catholic Dossier (edición de enero y febrero de 2001).
La traducción al castellano fue realizada por Joaquín Zaragoza Rojas para Apologetica.org
Reflexiones sobre los modernos ataques
a Pío XII
“He dicho que Pío XII da la impresión de ser un hombre esperando con paciencia su martirio. Ya ha escapado de él a duras penas. En su coronación se le oyó al embajador de Alemania: “Muy emocionante, muy bonita, pero será la última” y el momento llegó durante la guerra, bajo la ocupación alemana, cuando se esperaba el fin. Se dijo que Hitler había proferido la amenaza de arrasar el Vaticano hasta los cimientos, y desde luego es cierto que el administrador recibió un día órdenes de “el de ahí arriba” para elaborar un plan para convocar instantáneamente a los embajadores de las grandes potencias en San Pedro, de forma que el Papa, si fuera necesario, pudiese hacer un anuncio de extrema importancia. Pero la amenaza de muerte o exilio pasó: la orden fue anulada. Ahora el peligro amenaza otra vez...”
Esto escribía Graham Greene en 1951,
en un ensayo sobre Pío XII. El peligro que él vio y que se acercaba amenazador
procedía de detrás del Telón de Acero; el peligro que había pasado era el de
Greene escribía en un tiempo en que
el heroísmo de Pío XII durante la guerra era universalmente alabado. Los
esfuerzos del cuerpo diplomático del Vaticano en los distintos países ocupados
por los alemanes, en los cuales el siniestro Eichmann buscaba sus presas,
habían recibido los parabienes de todos los hombres libres, y sobre todo de los
habitantes del nuevo estado de Israel. Había arboledas plantadas en honor del
Papa y de muchos de sus nuncios, en especial del cardenal Roncalli quien,
siendo nuncio en Estambul, había sido el brazo derecho de Pío en el rescate de
los judíos. Pío XII escapó al martirio en vida, pero tras su muerte ha sido
víctima del martirio del vilipendio, la difamación y la increíble
falsificación.
La campaña para denigrar a Pío XII
ha tenido un éxito que llega más allá de los sueños de la mendacidad. Los
esfuerzos de Stalin para minar la autoridad papal no tuvieron más éxito que los
de Hitler. De hecho, en vida del Papa, no hubo serios cuestionamientos de sus
esfuerzos durante la guerra y en especial de antes de la guerra, cuando era
Secretario de Estado del Vaticano en tiempos de Pío XII. Por ese motivo, hay y
hubo pocas críticas acerca del modo en que Pío condujo los diversos asuntos de

La causa principal del cambio fue la
obra de Ralf Hochnuth The Deputy. En ella, el papa de la guerra es
retratado como indiferente al destino de los judíos bajo Hitler y hasta
colaborando con los nazis en el Holocausto. Una obra así sólo podía salir de
una Alemania que había visto al arte de la propaganda mentirosa alcanzar cotas
insuperadas de perfección con Göbbels y Hitler. La técnica era lanzar una
mentira tan descomunal que cualquier intento de refutarla sería visto al menos
como una parcial admisión de la culpa. Rolf Hochnuth había crecido bajo el
régimen nazi. Entró en las Juventudes Hitlerianas a la edad de diez años. Más
tarde describiría su experiencia como algo similar a los Boy Scouts, pero por
supuesto esto no era del todo exacto. Como muchos alemanes, como su familia,
Rolf creía en la propaganda del régimen, y esperaba un Reich de mil años. Más
aplastante que la derrota de 1945, más deprimente que la montaña de escombros a
que Alemania se había visto reducida, era el aborrecimiento hacia su país. Sin
duda como muchos otros alemanes, el joven Rolf creyó en
Las alabanzas a Pío XII tras su
muerte incrementaron el sordo resentimiento de Rolf. Rolf era protestante, y le
irritaba sobremanera que un Papa recibiera tal canonización laica. Con este
humor, Rolf encontró inesperadamente un libro, escrito por un católico, que
detallaba los esfuerzos de Pío XII por salvar a los judíos. En él, el autor
pronunciaba el vacuo juicio de que el Papa “podía haber hecho más”. Rolf se
apoderó de él, y lo convirtió en el retrato de un Papa en connivencia con los
nazis, negándose a pronunciar la palabra que lo habría detenido todo, de hecho
más culpable que alemanes como Rolf Hochnuth. El antiguo miembro de las
Juventudes había hallado la válvula de escape para liberar su propia carga de
culpa. Y la de su país.
Que la obra era un evidente
disparate histórico es cosa que ha sido demostrada una y otra vez a lo largo de
las décadas transcurridas desde la aparición de The Deputy. Pero la
mentira es tan gigantesca que las refutaciones más bien parecen indicaciones
nimias de un sentimiento de culpa. Además, la obra hizo posible la aparición de
ataques contra Pío XII que vinieron no ya de detrás del Telón de Acero sino de
escritores judíos. ¿Por qué atacarían los judíos a un hombre que había hecho
tanto por ellos durante los años de Hitler? En respuesta a estos sorprendentes
ecos de Hochnuth en la obra de historiadores judíos, Pinchas Lapide, que
había participado como soldado judío en el ejército británico en la liberación
de un campo en Italia, contraatacó haciendo una estimación sistemática de lo
que el Papa y sus nuncios habían hecho de veras durante los años terribles de
Teniendo en cuenta que unos dos
millones de judíos en total fueron rescatados de las garras de Hitler, la
hazaña de Pío resulta clara. También está claro que ninguna otra persona o
grupo llegó siquiera a acercarse a la hazaña de Pío XII y sus nuncios. Pero
¿zanjó la cuestión el libro de Lapide? ¡Ay!, no lo logró. El estruendo de las
críticas contra el Papa Pío prosigue, incluso aumenta. ¿Por qué? Los autores
judíos pueden estar motivados por algo similar a lo que motivó a Rolf Hochnuth.
Hubo muchos heroicos esfuerzos por parte judía en el rescate de sus
correligionarios de los territorios ocupados durante
Además del motivo ya indicado
–culpar al Papa por su éxito a causa de lo inadecuado del esfuerzo judío – se
encuentra la actitud del Vaticano hacia el estado de Israel. Los Papas no han
firmado la agenda israelí, particularmente en el asunto del destino de
Jerusalén, y esto causa resquemor. Lapide, que formó parte del gobierno
israelí, se unió a los otros judíos en las críticas. Por estas y por otras razones
ha llegado a ser opinión comúnmente admitida entre los judíos que Pío XII
simpatizaba con los nazis e hizo poco o nada por rescatar a judíos de las
garras de
El punto más bajo en este asesinato
de un personaje lo alcanzan aquellos autores que continúan denominándose
católicos a pesar de su rechazo de dogmas centrales de la fe. Disfrazados de
católicos avergonzados, se unen al asalto de Pío XII. Los infames esfuerzos de
Gary Wills y James Carroll en este nuevo capítulo del anticatolicismo han sido
saludados por los viejos enemigos de
La gran cruz de estos “católicos” es
la encíclica del papa Pablo VI Humanae vitae, de 1968. Que
Los historiadores buenos y malos,
con prejuicios o sin ellos, harán sus juicios sobre el Papa. Haciendo eso se
guiarán por el criterio con que acometan su tarea, criterio de la mayor o menor
relevancia del papel que ese Papa haya desempeñado en