El Rostro de Nuestro Señor en el Santo Sudario

Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem

Editorial


En septiembre pasado, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a través de una carta remitida a las conferencias episcopales de la toda la Tierra, solicitó no utilizar el término "Yahvé" en las liturgias, las oraciones y los cantos. La misiva está firmada por el cardenal Arinze y el arzobispo de la Congregación vaticana, Albert Ranjith.


Según dicha carta, el nombre "YHWH" (con el que se designa a Dios en el Antiguo Testamento y que en nuestro idioma leemos "Yahvé"), debe traducirse de acuerdo a los equivalentes Adonai (hebreo), Kyrios (griego), Lord (inglés), Signore (italiano), Seigneur (francés), Herr (alemán) y Señor en español.

Se comenta en el texto que el nombre de Dios exige a los traductores un gran respeto, ya que la palabra "YHWH" es "una expresión de la infinita grandeza y majestad de Dios", que se mantuvo "impronunciable y por ello fue reemplazada en la lectura de las Sagradas Escrituras con el uso de la palabra alternativa 'Adonai' que significa Señor". Esta tradición de la traducción es importante para entender a Cristo, señala la carta vaticana, ya que el título de "Señor" se vuelve "intercambiable entre el Dios de Israel y el Mesías de la fe cristiana".

Las palabras de las Sagradas Escrituras expresan la Verdad, la cual trasciende nuestra humana limitación temporal y espacial. Es la Palabra de Dios volcada en términos humanos. Su lectura diaria y su meditación pueden llenarnos de una riqueza incomparable, profunda y bella. El respeto por la Palabra es el respeto por Dios mismo.



Revista Digital Fides et Ratio - Octubre de 2008

 

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