El Rostro de Nuestro Señor en el Santo Sudario

«La sabiduría todo lo sabe y entiende» (Sb 9, 11)

Editorial

Ante el avance feroz del monstruo denominado eufemísticamente «economía de mercado», y ante el fracaso de los no menos monstruosos delirios del socialismo o el marxismo, el planeta se encamina sin pausa hacia la instalación de una nueva forma de totalitarismo.

Esa nueva versión tuvo su modelo preliminar en el centro de Europa, entre 1933 y 1945, bajo la forma del nacionalsocialismo alemán, con la conducción de Adolf Hitler, practicante del ocultismo, apasionado por distintos cultos politeistas y orientado hacia la divinización del hombre.

En efecto, en aquellos días se creó un Estado antropocéntrico, el cual decidía que vidas debían ser vividas y cuales no, mediante la eugenesia, el aborto y la eutanasia. Se jerarquizaba la vida de distintos animales mediante leyes profundamente ecologistas mientras se aniquilaba personas en forma sistemática. Se logró la proliferación de cultos oscurantistas como en pocas otras ocasiones de la historia, quizás como en la extraordinaria proliferación actual de hechicería, cultos paganos e incluso satanismo puro. Se había obtenido el control absoluto de los medios de comunicación disponibles entonces, utilizando para ello presiones económicas, persecuciones, matanzas, compra de voluntades y un largo etcétera, hoy por hoy llevadas al paroxismo en la televisión y los medios gráficos.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió la delirante idea del Reich de los Mil Años. Sin embargo, desde los organismos financieros que dirigen a las naciones... ¿acaso no se propulsan las mismas ideas, profundamente anticristianas? ¿No se persigue a la gran barrera moral que representa el cristianismo, con la excusa de considerarlo obsoleto? ¿Cuánto faltará para pasar de la persecución moral y mediática a la eliminación física, que ya se practica en distintos países, para dejar a Nerón o Dioclesiano en el papel de simples aprendices?

El solo discurso de Benedicto XVI describiendo un diálogo ocurrido antes de la caida de Constantinopla en el siglo XV fue arrancado de contexto y hábilmente manipulado por medios visceralmente capitalistas, incluyendo los principales periódicos de EEUU, para lograr incendiar a distintas comunidades islámicas... ¡en hipótesis en la vereda de enfrente de esos mismos periódicos!

 Para los objetivos de los grandes centros financieros y de poder, la Iglesia Católica es un estorbo ético y moral que debe ser exterminado; está en nosotros perseverar en la oración, a sabiendas de que Cristo nos recordó que las puertas del Infierno nunca prevalecerán contra ella.

 

Revista Digital Fides et Ratio - Octubre de 2006

 

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