
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
En el pasado mes de octubre, dos
profesionales de la salud italianos, el médico neonatólogo Carlo Bellieni, y la
química Nadia Marchettini, presentaron en Roma su libro “Una
gravidanza ecologica. L'ambiente ideale per chi vuole
diventare mamma e per il bimbo non ancora nato” (“Un embarazo
ecológico. El ambiente
ideal para quien quiere ser mamá y para el niño no nacido”), en el cual, a
contracorriente de la cultura de la muerte, se intenta explicar cómo la
esterilidad puede ser el fruto del ambiente en el que vivimos y de las cosas
que comemos.
Si bien el texto se considera de
divulgación científica, los argumentos técnicos que describe son sólidos y, con
todo el peso de la realidad, nos recuerdan que la vida es lo suficientemente
seria para aplicar las precauciones necesarias. En efecto, si desde la más
temprana escolaridad no se difunde la sacralidad del cuerpo humano desde la
mismísima concepción, los autores consideran que nada se habrá hecho en interés
de las mujeres que mañana concebirán.
Además del riesgo profesional de
quienes están en contacto con sustancias que disminuyen la fertilidad, nos
recuerdan que el alcohol, las drogas y el tabaco son enemigos de la concepción,
sin olvidar a otros agresores del no nacido como los elementos contaminantes que
la madre respira e ingiere.
El libro vuelve a poner en el centro del embarazo la relación madre – hijo, sin la cual difícilmente se entiende que, desde la concepción, la mujer lleva consigo un ser que debe proteger, y que puede estar, como ella, expuesto a daños o sustancias tóxicas. Además, el texto no se olvida de mencionar los riesgos de las técnicas manipuladoras sobre los embriones.
“El embarazo ecológico supone también el redescubrimiento del cuerpo femenino como fuente de bienestar y de procreación”, señalan. “El embarazo hoy es visto tristemente como un 'sírvase usted mismo' del que se debe salir para volver a su dimensión social y privilegiada: conocer los ritmos de la fecundidad, los recorridos de la vida, el misterio del cuerpo femenino. Todo esto debe ser enseñado (quizás más por contagio que en las aulas de clase) para una real reapropiación del fuero interno femenino”, afirman los autores. "Para conocer los criterios para una verdadera ecología del embarazo, es necesario entender que estamos frente a un inquilino: un sujeto con quien se puede dialogar, que tiene un cierto sexo, un cierto temperamento, y que para él / ella esta «casa» debe mantenerse limpia y en buen estado"
Santa Ana, patrona de las
embarazadas, ruega por nosotros.